¡MEDIO SIGLO DESPUES… EL LEGADO LES QUEDO GRANDE!!

“Ya los músicos de hoy no quieren grabar merengue, dicen que eso no se vende, para mi ese es un error yo si digo lo que son sin temor a equivocarme, lo que pasa es que no saben siempre lo interpretan mal y así quieren acabar un ritmo alegre del valle”

El tema que ocupa nuestra atención trajo a nuestra mente la canción titulada “El bozal” de la autoría de Leandro Díaz, fue incluida por Diomedes con Colacho en el LP “Todo es para ti” en el año 1982, esto al analizar lo que viene sucediendo en la música vallenata que presuntamente por modernidad ha pasado de lo sublime al desastre.

En primer lugar nos encontramos en escenarios y en redes a un racimo de nuevos intérpretes que en lugar de dar continuidad a la obra que bien cimentada les dejan los más pretéritos interpretes han preferido el camino fácil de imitar, copiar, seguir los pasos y tomar todo lo que para un sector que también es respetable han inventado los champetero, de tal manera que resulta imposible saber que aire musical es el que interpretan porque no es ni paseo, ni merengue, ni puya ni son, y lo más grave es que hay más de un viejo que los justifica, dicen que “los pelaos están viviendo su tiempo” desde luego que tienen derecho a vivirlo pero sin quitarle la vida al vallenato tradicional.

Esa vaina nos hace recordar con nostalgia aquel tiempo cuando las agrupaciones competían ripostándose mutuamente cada una de ellas con una mejor producción musical cada seis meses y no como ahora con insultos, egos desbordados, zancadillas y egoísmo, todavía está fresca en nuestra mente lo que sucedió hacen 50 años cuando en 1976 Los Hermanos Zuleta y Jorge Oñate con Colacho se disputaban en franca lid la aceptación de un público fervoroso coincidente con una  bonanza que paso por aquí que permitía que se festejara con sus servicios hasta el nacimiento de la mascota de la casa.

Fue aquel el paso siguiente a las disrupciones que se habían vivido un año antes a las cuales nos referimos en una crónica que se publicó  hace algún tiempo, me refiero a lo que sucedió con  Jorge Oñate  que se separó de Los Hermanos López inmediatamente después de la separación de  Poncho y Emiliano  que causó conmoción general  así como sucedió con Oñate  pues  el 2 de abril del mismo año  habían lanzado la producción  “Canto a mi tierra”  que incluyo canciones exitosas como Cerro Murillo de Santander Escalona, Rumor lejano de Julio Oñate, Remembranzas de Emiro Zuleta y Déjala veni de Nafer Duran.

Resulta que Oñate ante la separación con los López, Jorge Oñate convenció a Emiliano para que grabaran juntos, este acepto a cambio de un Renault 6 que estaban recién salidos al mercado, le regalaron juntos a la humanidad una producción antológica titulada “La Parranda y la mujer” todas sus canciones pegaron y siguen sonando a pesar del paso del tiempo así fue posible que grabaran el disco que se dice que fue uno de los tres mejores en la carrera musical de Oñate. Esa unión fue efímera porque dos meses después ya los dos hermanos estaban juntos, porque Poncho que había grabado con Colacho “Una voz y un acordeón” también se separaron, entonces los dos viudos se unieron Oñate y Colacho    quienes grabaron su primera producción “Los dos amigos”  que salió el 27 de noviembre de 1975, el trabajo  pegó completico, todavía recordamos Razón sentimental de Diomedes, Yo soy tu Negro de Poncho Cotes Jr, Los Tocaimeros de Leandro, y Sencilla y cariñosa de Gustavo , por su parte Poncho y Emiliano grabaron , “El Reencuentro” que salió en la primera semana de diciembre, de inmediato se pegaron Diosa de la serranía de Santander Escalona, La fregona de Rafael Gutiérrez, Mi viejo guayacán de Antonio Serrano, Luzmila de Poncho, Tiempos  idos de Poncho Cotes Queruz y Homenaje a la Vieja Sara de  Héctor, fue un trabajo completo, equilibrado y Emiliano mostró todo su conocimiento en la confección de bellos arpegios.

Lo sucedido con las dos agrupaciones en 1976 fue extraordinario, Los Zuleta sometieron a consideración del público “Los maestros” que trajo entre otros éxitos la canción que le dio el título de Hernando Marín, La guayabalera de Tijito Carrillo, Corazón apasionado de Romualdo, La conquista de Edilberto Daza, Receta de amor de Sergio Moya Molina y El tropezón de Adolfo Pacheco Anuillo pegó de entrada y todavía sus canciones están presentes en la recordación colectiva, en aquella oportunidad hubo una reestructuración en varias líneas de  la agrupación  que ya desde el reencuentro no era de Emiliano sino de los dos hermanitos, en esta oportunidad no estuvo en los coros la voz de Yony Cervantes sino la de Juan Piña, y su tradicional caratula con la fotografía de los dos líderes del grupo en la parte frontal cambio, esta vez vino la fotografía de uno adelante y la del otro detrás.

Jorge y Colacho no se cruzaron de brazos, nos sorprendieron a todos con un LP maravilloso que titularon “Campesino parrandero” del cual quedaron como recurrentes, Noche sin luceros de Rosendo Romero, Yo comprendo de Leandro Díaz, Rosa Angelina de Juan Vicente Torrealba y Si el guayabo me matare de Alejo Duran, marcaron lados agrupaciones aquella época de fiesta, locuras y circulación de dinero por todas partes, así sentaron las bases para lo que vendría después.

Evidentemente seis meses después de lanzadas esas producciones, primero Oñate con Colacho y después Los Hermanos Zuleta nos regalaron  los álbumes que fueron titulados “Únicos” y “Ídolos” respectivamente en los cuales no había presa mala, el primero de Oñate otra vez con Colacho trajo éxitos que siguen vigentes como Las mujeres y Abrazo Guajiro  de Carlos Huertas  que había sido injustamente sacrificada en el concurso de canciones inéditas en el Festival Vallenato en abril del mismo año, igual incluyeron  Cadenas de Rosendo Romero, Los Gavilanes de Calixto Ochoa, Igual que aquella noche de Emiro Zuleta , Razón Profunda de Diomedes y Ella de Lenin Bueno Suarez, esta última con la particularidad que fue grabada incompleta, Oñate omitió la parte que decía “Y ella llorando me dijo cuídate mi negro sin ti nada valgo” la cual hábil mente el compositor la trasplanto, lo que hizo fue que se la agregó a la canción “Que mujer” también se  su autoría que Poncho y Emiliano incluyeron en el LP “El cóndor Legendario”.

El año para estas dos organizaciones musicales no pudo cerrar de mejor manera, Poncho y Emiliano grabaron el LP “Ídolos” como ya se ha dicho del cual se desprendieron como éxitos las siguientes canciones; Como has quedado de Edilberto Daza, La Casa de Carlos Huertas, El Serenatero de Sergio Moya, Bendito sea Dios de Diomedes, El cofrecito de plata de Atilio Pavon Cuevas y El pescador de Santander Duran.

Se están cumpliendo los primeros cincuenta años desde aquel tiempo cuando la música vallenata nos hacía felices pero no nos dimos cuenta, coincidió aquel acontecimiento con otros que también tuvieron su carga de profundidad como el nacimiento de “El Binomio de Oro”, la primera grabación de Diomedes esa vez con Nafer Duran, y la gran noticia de la presentación de Beto Zabaleta por primera vez en los escenarios con “Recordaciones” al lado de Emilio Oviedo, definitivamente 1976 fue maravilloso pero ese legado le ha quedado grande a las nuevas generaciones porque ahora mientras más disparates graban e con el nombre de vallenato sin serlo más lo aplauden!

Luis Eduardo Acosta Medina

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