NEOLIBERALISMO: SOPORTE DE DESIGUALDADES

Las teorías económicas del liberalismo económico, del libre mercado, de la competencia pura, son equivalentes a la aplicación de las teorías darwinianas de la evolución de las especies a las teorías económicas, en ambos ámbitos sobresalen y sobreviven los más preparados, los más competitivos. Es usual oír expresiones peyorativas hacia quienes exigen al Estado atenuar diferencias económicas y sociales, expresiones que rayan en la indolencia y el egoísmo, comunes entre personas que encuentran eco ideológico y conceptual en los partidos ubicados a la derecha del espectro político. El liberalismo económico enlaza con el statu quo, es una práctica propia de los partidos políticos conservadores y de derecha, se oponen a cambios en las estructuras económicas, sociales y políticas e inclusive a permutas culturales, mentales. Conservadurismo económico, social, cultural y autoritarismo político corren parejos.

Para los proclives al mantenimiento del statu quo, Chile fungió durante décadas como paradigma de libertades económicas, modelo a reproducir. No obstante, ese supuesto paraíso encubría desigualdades e injusticias. Era un volcán en ebullición. La sociedad chilena votó abrumadoramente en un Plebiscito reciente la demolición de la Constitución, pilar del inicuo modelo económico. Supuestamente el modelo chileno, imitado por varios países, Colombia incluida, impulsaría la modernización y el crecimiento económico, mejoraría procesos de producción, reduciría costos e invertiría ganancias. Se trastocó al igual que en Colombia en altos índices de pobreza, pésima distribución del ingreso, elevados Coeficientes Gini. La economía no puede dejarse al arbitrio del mercado. El crecimiento guiado por el mercado favorece al capital y a los grupos medios, mas no a los sectores de menores ingresos.

El supuesto libre capitalismo en Colombia funciona como un compadrazgo denominado acertadamente el “capitalismo de parceros”, el éxito de los empresarios criollos no obedece al riesgo asumido, a su capacidad innovadora, está ligado a estrechos vínculos con el gobierno, a subvenciones tributarias, a la creación de adecuadas condiciones a la marcha de sus negocios. Verdaderos “parásitos” estatales, Agro-Ingreso Seguro digno ejemplo. “El capitalismo de parceros” contribuye a la concentración de la tierra, del ingreso y la riqueza, afectando al mercado. El 70% del sector bancario concentrado en cuatro grandes, el sector de pensiones agrupa el 60% en dos actores (Porvenir y Protección).  

Las desigualdades se reproducen en lo social, en lo económico. Un ejemplo hipotético ilustrará sobre la necesidad de la injerencia del Estado para morigerar divergencias estructurales. Quien nace pobre a pesar de las oportunidades de la educación como vehículo de ascenso social tiene altas probabilidades de seguirlo siendo. Las oportunidades de acceder a educación de calidad y escapar de la pobreza son menores, es bastante improbable que un individuo de escasos recursos económicos pueda ingresar a colegios y universidades de excelencia. Asimismo, quien nace rico tiene altas posibilidades de seguirlo siendo. Por otro lado, el desarrollo cerebral y de la inteligencia están ligados entre varios, a factores genéticos, a un entorno familiar sano, adecuada alimentación, acceso a salud. Un círculo vicioso. En materia de oportunidades políticas, el poder está concentrado en feudos electorales podridos; y los cargos dispensados desde esa estructura clientelista no se distribuyen sobre bases meritocráticas, están anclados al patrimonialismo clientelista envilecido.

Los países nórdicos, combinan eficientemente libertades económicas con la función estatal de arbitrar contradicciones sociales mediante gasto público y alta carga tributaria, promueven justicia social, son los menos desiguales y mejor educados del mundo: Finlandia, Noruega, Dinamarca, Suecia, Islandia. Sociedades del bienestar. Una sociedad como la nuestra, promotora de desigualdades, de ausencia de oportunidades, es una sociedad enferma, no puede funcionar adecuadamente, subsiste en medio de conflictos. Inaceptable tildar de vagos y perezosos a los que claman mejores condiciones de salud, acceso a la educación, oportunidades laborales. Expresarlo desde un escritorio o desde una holgada posición económica es muy cómodo, pero inmoral y éticamente injustificado, particularmente en un país asediado por la corrupción de las elites gobernantes, quienes juntamente con familiares y conmilitones saquean las arcas estatales en un monto calculado anualmente en 50 billones de pesos. Constituyen otra recua de mantenidos por el Estado.  Esos 50 billones son sustraídos a la construcción de escuelas, hospitales, puestos de salud, carreteras, subsidio de miles de estudiantes universitarios de estratos bajos. Un poco más del 1% de esa astronómica suma desfalcada por la corrupción de “cuello blanco” al Presupuesto General de la Nacion financiaría el faltante de la Represa del Ranchería.

 

JOSE LUIS ARREDONDO MEJIA

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