NO SEAS PARTE DEL MONTÓN, NACISTE PARA MARCAR LA DIFERENCIA

Basado en la lectura del libro de Daniel Capitulo 5 

En el reino de Su Majestad hay un hombre en quien reposa el espíritu de los santos dioses. Cuando vivía el rey Nabucodonosor, padre de Su Majestad, se halló que ese hombre poseía sabiduría, inteligencia y gran percepción, semejantes a las de los dioses. El padre de Su Majestad llegó a nombrar a ese hombre jefe de los magos, hechiceros, astrólogos y adivinos. Y es que ese hombre tiene una mente aguda, amplios conocimientos, e inteligencia y capacidad para interpretar sueños, explicar misterios y resolver problemas difíciles. Llame usted a ese hombre, y él le dirá lo que significa ese escrito. Se llama Daniel, aunque el padre de Su Majestad le puso por nombre Beltsasar. Daniel 5:11-12

Fue Dios quien trajo a la memoria de la madre del Rey el trabajo realizado por Daniel en el pasado cuando Nabucodonosor vivía, seguramente había transcurrido ya mucho tiempo, sin embargo, ella pudo recordar sus capacidades, dones y talentos, por ello dio tan buenas referencias que el Rey lo mandó a llamar.  Con esto, puedo comprender que es Dios quien te posiciona, no precisamos amigos con influencias, porque tenemos al mejor Manager: DIOS.

Y si te fijas bien, antes de convocar a Daniel habían reunido a otras personas y esto no es muy diferente de lo que pasa hoy en día, donde hay un mercado laboral saturado de gente igual  o más preparada que tú, entonces ¿que hizo la diferencia en esta historia?

  1. En Daniel reposaba el Espíritu de Dios: En él habitaba un espíritu superior al de los adivinos, brujos y hechiceros de Babilonia.

«El Espíritu del Señor está sobre mí,  porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad. Lucas 4:18

El Espíritu Santo es el poder de Dios en acción y cuando reposa sobre nosotros trae sabiduría, inteligencia, consejo, agudeza, conocimiento, poder y temor de Dios a nuestra vida.

Daniel no interpretó los sueños de Nabucodonosor y la escritura en la pared por su capacidad humana, era el Espíritu Santo de Dios quien le daba esa revelación, por eso ningún brujo o astrólogo pudo leer ni decirle al rey lo que significaba el escrito.

Pero, así está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado y nadie ha imaginado  lo que Dios tiene preparado  para aquellos que lo aman». Pero Dios nos ha mostrado eso por medio del Espíritu porque el Espíritu lo sabe todo, incluso los secretos más profundos de Dios.  Nadie puede saber los pensamientos de los demás. El único que sabe los pensamientos de alguien es el espíritu que está dentro de él… 1 Corintios 2:9-11.

Sin la ayuda del espíritu Santo, lo que hagamos no pasará de ser un trabajo ordinario.

  1. Era un hombre digno. Me impresiona mucho el nivel de credibilidad de la reina en el trabajo de Daniel y más aún. Hoy en día para recomendar a alguien hay que pensarlo dos veces, de tal manera que esa persona no nos vaya a hacer quedar mal. Para hacer cualquier recomendación se requiere confiar demasiado en esa persona y fue lo que la reina hizo, porque antes de haber sido convocado a esta tarea, el Rey Nabucodonosor le había confiado la provincia de Babilonia en sus manos y lo había puesto por encima de todos los sabios de la región.

Entonces el rey puso a Daniel en un puesto importante y le dio muchos regalos valiosos. Nombró a Daniel gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de todos los sabios del rey. Daniel 2:48

Por esto recuerda, en el lugar donde estés has lo mejor posible para no defraudar la confianza de aquellos que te abren las puertas y te han dado la oportunidad de demostrar las habilidades que Dios ha puesto en ti.

  1. Siempre estaba dispuesto. Probablemente Daniel no esperaba este llamado, pero una vez más Dios lo colocó en el lugar correcto, gestó una necesidad en el Rey y lo puso nuevamente en escena.

En ocasiones, no vas a tener necesidad de tocar algunas puertas,  Dios las abrirá para ti. Pero indiscutiblemente no basta con tener el respaldo de Dios, es necesario que siempre que tengas un corazón dispuesto.

La disposición no se trata solo de decir “cuenta conmigo”, se trata de entregarse, comprometerse y ordenar nuestras prioridades. Siempre que tengamos oportunidad dejemos una buena huella; usemos lo que Dios nos ha dado para hacer lo bueno y hacerlo con amor, aunque no nos agrade  o no entendamos porque estamos ahí, hagamos todo como para Dios.

Esto es lo que hará que quedes en la memoria de la gente y que seas referenciado por alguien para hacer alguna tarea.

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9

  1. No buscaba su propio beneficio. Lo más asombroso de Daniel, es que aun cuando sabía las capacidades que tenía, no vivía pensando cómo sacar provecho de ello, él vivía en función de hacer y trasmitir la voluntad de Dios.

Esto no es nada fácil, en un mundo donde nos acostumbramos a dar esperando algo a cambio, o peor aún, nos abstenemos de dar si no nos representa ningún beneficio.

Según me han dicho, tú puedes dar interpretaciones y resolver problemas difíciles. Si logras descifrar e interpretar lo que allí está escrito, te vestiré de púrpura, te pondré una cadena de oro en el cuello y te nombraré tercer gobernante del reino. Su Majestad puede quedarse con sus regalos, o dárselos a otro —le respondió Daniel—. Yo voy a leerle a Su Majestad lo que dice en la pared, y le explicaré lo que significa. Daniel 5:16-17

Daniel no buscaba que el rey le pagara, él venía con una misión: revelar el mensaje de Dios.

A veces nos dejamos impresionar a tal punto, que perdemos de vista nuestra labor y esta es una vieja estrategia usada por el enemigo, recordemos la tentación de Jesús en el desierto,  básicamente uso tres elementos: suplir sus deseos físicos (Mateo 4:3-4), probar su identidad y darle poder, los mismos elementos que hoy desvían a muchos de sus propósitos.

  1. No se dejaba impresionar. Es evidente que Daniel no tenía interés en las cosas que el Rey le estaba ofreciendo a cambio de sus servicios, inclusive la respuesta tajante que le dio, muestra un dejo de molestia por el ofrecimiento… No obstante, a pesar de haber rechazado la oferta no pudo evitar que el Rey lo recompensara, muy seguramente a Beltsasar no le gustó nada lo que Daniel le había revelado, sin embargo, cumplió su palabra.

Daniel 5:29 Entonces mandó Beltsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino.

Cuando no esperas, la honra y la recompensa a tus esfuerzos llegan; por eso no te desanimes. Lo importante de esto es no estar enfocado en el galardón, porque esto podría frustrarte, desesperarte y hacer que dejes todo tirado, máxime cuando te has esforzado, has dedicado tiempo y esfuerzo a hacer algo y aun así no estás donde quisieras.

Meditemos en esto: ¿somos dignos de ser recomendados para realizar alguna labor? ¿Tenemos la credibilidad para ser colocados en el lugar que esperamos? ¿Qué nos hace diferente a la mayoría?

Mi invitación de hoy es a que hagas la diferencia, que seas parte de los que no se dejan impresionar, de los que depositan su confianza en Dios y no en su propia sabiduría, de aquellos que hacen las cosas desinteresadamente, de los que siempre están dispuestos a servir, de los que son leales y dignos de ser morada del Espíritu Santo.

Tal vez haya algunos que te critiquen por esto, pero también habrá muchos en los que dejarás huella, muchos que te recordarán y te invitaran a ser parte de un proyecto, como hizo la Reina madre con Daniel.

No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios transforme su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán entender y aceptar lo que Dios quiere y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él. Romanos 12:2

Vicky Pinedo 

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