¿NORMALIZAMOS EL NEPOTISMO?

Preocupante la situación a nivel nacional de lo que se ha convertido en una problemática generalizada en todo el territorio nacional, ciudadanos que hoy ostentan el poder otorgado por el pueblo, pero que poco o nada acuden a él en el momento de seleccionar candidatos para ocupar ciertas vacantes o los mal llamados cargos de confianza.

Para entender un poco mejor de lo que se trata el nepotismo sin necesidad de describirlo textualmente, n el desarrollo de este escrito lo entenderemos muy bien, el poder público en  Colombia se divide en 3 ramas, la Ejecutiva encabezada por el Presidente y el gabinete de ministros, la legislativa compuesta por el congreso de la república, y la judicial donde se destaca la corte suprema de justicia y se incluye también la Fiscalía general de la nación, cada rama del poder público tiene funciones específicas ordenadas por la constitución política, a la que deben regirse y respetar a cabalidad.

El poder ejecutivo y dada la libertad que tiene el presidente de nombrar el equipo que lo acompañara durante los 4 años de gobierno, se convierte en el  pilar fundamental para que la política de estado funcione de la mejor manera posible, y suplir las necesidades pensando en el bien de todos los ciudadanos,  observo con preocupación o más bien mirando los toros sobre la barrera, todas las desavenencias y altibajos que ha tenido el gobierno nacional, donde me atrevo a decir a obtenido más desaciertos que aciertos en el nombramiento o en influenciar en los demás entes del estado para que diferentes carteras queden a cargo de amigos, hijos de amigos, amistades cercanas algunos muy bien preparados en diferentes profesiones y con amplia experiencia, y otros que  parecen no ser aptos o no cumplen con la totalidad de requisitos que se requieren para el cargo.

El desempleo en Colombia alcanza una de las tasas más altas en los últimos años, recordemos que ya venía en aumento antes de empezar la pandemia pero que se arraiga más en este tiempo de desestabilización económica en todo el mundo, escasean los puestos de trabajo, pero aun así los requisitos para ocupar cargos se hacen más exigentes y los salarios más bajos,  piden experiencia amplia en funciones inherentes al cargo, hablar un segundo y a veces un tercer idioma, cantidad de exigencias que se convierten en filtros que hace mucho más difícil llegar a ellos.

Hoy quizás esos requisitos se obvian o se avalan dependiendo el rasero con que sea medido el aspirante, donde la palabra meritocracia se le desconoce el significado o que más bien se tergiversa para poder acomodar el perfil, tomamos ejemplos como el del actual ministro de defensa Diego Molano con formación netamente en temas administrativos y con carrera política siendo en un pasado concejal del distrito de Bogotá, alto consejero presidencial, exdirector del hoy departamento para la prosperidad social DPS,  exdirector de la fundación Bavaria entre otros altos cargos a nivel público y privado, pero que recordemos “ es hijo de un militar, nacido en el hospital militar, formado en colegio militar” razones aún mas de peso consideradas por el reclutador de personal en este caso el presidente de la república para ocupar el cargo, otro caso reciente es el de la señora Bibiana Toboada Arango, economista de la Universidad de los Andes,  Magister en Administración Publica, con experiencia en cargos como  subdirectora del Departamento  de Prosperidad Social, consultora del Banco Interamericano  de Desarrollo BID,  y el Banco Mundial específicamente en temas netamente de fortalecimiento de la educación, quien llega al cargo de codirectora del Banco de la Republica, eso sí sin  olvidar que es hija de la ex ministra del interior, militante y cabeza visible del partido Centro Democrático  Alicia Arango.

Los ejemplos citados harían alusión y confirman que existe más que meritocracia el llamado nepotismo, favoreciendo a familiares y amigos en cargos públicos, que el gobierno nacional que tanto ha criticado la recordada mermelada de Santos que hoy ellos mismos untan el pan o la tostadita de la misma que antes era marca “Santos “pero que hoy es marca “Duquribe” y que sabe cómo a los mismo según fuentes cercanas, porque así quieran disfrazar el nombre o hacerle otro peinado, resulto siendo la misma muñeca, mientras que las filas de otros profesionales idóneos se hacen cada día más largas a la espera de un “puestecito”

Dominik.

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