OPOSICIÓN POLÍTICAMENTE CORRECTA

Contrario a lo que muchos creen, Gustavo Petro ganó y merecido el triunfo sí lo tuvo. Aquí las razones:

  1. No hubo una derecha sólida, ni un verdadero líder con estructura, experiencia y firmeza que le hiciera el suficiente contrapeso a Petro.
  1.  Rodolfo Hernández no comprendió la responsabilidad que tenía en sus manos. Pasar a segunda vuelta implicaba sin mucho esfuerzo, recoger los votos de la derecha porque hay que decir las cosas como son: ‘rodolfistas’ pocos, ‘antipetristas’ muchos en la votación que obtuvo Hernández.

Desaprovechó debates, entrevistas, alianzas, espacios en lugares públicos y su imagen paso de ser el político revelador, a un candidato pasivo y con miedo. Rodolfo tuvo el cielo en sus manos y prefirió ser un mortal más.

  1. No hubo propuestas. Sí, cómo se lee. Viables o no, las pocas propuestas que siempre se escuchaban y recordaban eran las de Gustavo Petro. Los otros candidatos se limitaron a generar ataques personales a los otros candidatos y a tener discursos populistas, los cuales adornaban, pero la realidad es que tenían poco contenido.

En fin, quienes son contradictores de Gustavo Petro deben aceptar que su derrota fue merecida. Y, quienes lo apoyaron, deben tener la suficiente objetividad de analizar sus acciones con ojo crítico, sin idealismos ni fanatismos y, tener la valentía de exigirle tanto como sea posible, pues finalmente, fueron quienes lo eligieron como presidente.

Ahora bien, en Colombia crucifican a quien asume la postura de ‘opositor radical’, pero también exilian a quien decide ser conciliador, escuchar a su contrincante y pensar en el bien común para el país.

Hoy tildan a Rodolfo Hernández de traidor o ‘títere‘ por reunirse con Gustavo Petro, hablar y tomarse una foto con absoluta tranquilidad y no declararse como su mayor opositor.

A caso Hernández, ¿no lo había dicho antes? ¿tiene que ser opositor porque es lo políticamente correcto? ¿pesa más ser opositor o, aceptar los puntos de vista en común para trabajar por Colombia? ¿debe mantener la crítica o estrategia constante hacia Petro porque no fue elegido presidente?

Aquí está el juego el país, no el ego personal, ni el poder político.

Ahora, lo mismo hizo el expresidente Álvaro Uribe y más de uno se mordió la lengua al verlos reunidos, con posturas conciliadoras y no enfrentados. Pero, de frente, a él no lo tildan de ‘traidor’ o de ‘títere’.

Inverosímil para muchos fue escuchar la rueda de prensa de Uribe en la que le pedía a los colombianos no irse del país, ni abandonar el trabajo ni sueños en Colombia, como si lo que quisieran haber escuchado es que no llegaron a ningún acuerdo y seguirían en batallas políticas desde el inicio del gobierno de Petro.

Y, cómo a la mayoría les encantan los extremos, salieron desilusionados. Querían posturas rígidas, sectarias y firmes. Pero no, eso no fue lo que vieron.

Pareciera que el deber ser fuera ejercer una oposición políticamente correcta y no un diálogo constructivo para seguir trabajando por Colombia.

Sin embargo, quedan dudas frente a la cantidad de alianzas y adhesiones hipócritas y falsas que ha recibido Gustavo Petro de dirigentes, movimientos y partidos políticos que lo destrozaban con sus palabras durante su campaña, pero que hoy, lo necesitan.

En Colombia, ¿pesa más una oposición políticamente correcta que una adhesión falsa o, incluso sincera, pensando en el bien del país? Juzguen ustedes.

PAULA CALDERON BUITRAGO 

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Un comentario de “OPOSICIÓN POLÍTICAMENTE CORRECTA

  1. Luis Fernando Guerrero dice:

    Me parece correcto tu análisis, acertas correctamente sobre lo de la oposición y las alianzas pues en política dos más dos no son cuatro.

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