RECORDANDO A ROBERTO CALDERON EN EL PATIO DE LOS RANDALL

En una de nuestras agradables y habituales tertulias en la casa de nuestros amigos Geoff Randall y su esposa Chapy Medina, estábamos Ivonne Lourdes y yo disfrutando con ellos unos buenos vinos en el patio, donde Geoff ha instalado una impecable extensión de su equipo de sonido. Por lo tanto, los visitantes de este patio tan jarocho podemos relajar nuestro espíritu como si estuviéramos en cualquier patio provinciano.  Y si a esto agregamos el detalle que la vecina más adyacente del patio es una anciana amable y además sorda, entonces el deleite se incrementa, pues en este vecindario de la ancestral ciudad de Coral Gables, una de las más alcurniosas del Condado Miami-Dade, este pequeño detalle es una envidiable ventaja competitiva a la hora de evaluar el grado de confort de una vivienda.

Bueno, resulta que los decibeles del aparato de sonido registraban una hermosa melodía en la voz de Jorge Oñate, pues a veces me toca solicitar la intervención del “Jilguero de América”, habida cuenta de la tendencia de este Gringo de Michigan de poner preferentemente melodías del “Pulmón de Oro” del vallenato. Ya en ocasiones anteriores yo le había dado unas buenas referencias anecdóticas al Gringo acerca de mi buen amigo ROBERTO CALDERON CUJIA.  Le dije que Robe, como cariñosamente le decimos sus amigos, es un excelente profesional, además de excelso compositor. Le dije que rompe el prototipo del Guajiro promedio, pues además de Arquitecto, tiene varias credenciales académicas por encima del título profesional. Le conté que él y Rafa Manjarrez estuvieron en mi grado guitarreando cuando me recibí de Arquitecto en Bogotá en 1981. Este es un privilegio muy especial que pocas personas pueden exhibir en su biografía.  Le conté que ambos son nietos del poeta sanjuanero Cristóbal Mendoza y por eso, en mi parecer, ambos tienen el mismo denominador común en su estilo costumbrista y en su sensibilidad poética a la hora de expresar sus aventuras y sus amoríos.  Le conté a Geoff que Unaldo Efrén Calderón, más conocido como Efrén Calderón, fue mi compañero de pupitre en el Colegio San Juan Bautista de San Juan del Cesar, el famoso Colegio de Pelongo. Le hable de Beto Calderón y aquel accidente que tuvo. Le conté también de Amilkar Calderón, uno de los hermanos menores de Robé, y de su famosa frase “al Guajiro, hasta la muerte le llega tarde”. Le eche el cuento del patrolcito multicolor que tenía Gonzalo Calderón en la plaza de Mercado de San Juan, le conté también que Gonzalo Calderón, el papa de Robe, tocaba el bombardino en la Banda de El Molino. También le conté que Gonzalito Calderón, su hermano Agrónomo, (no compositor, que yo sepa) había sido muy amigo de mi padre, pues fue su Agrónomo en alguna ocasión. Le conté también del Estadero que tiene Mati (una cunada de Robé) en la calle 84 de Barranquilla. Y también le explique, ante una inquietud suya sobre el término “cabañuelas”, el significado y la influencia que tiene esta palabra en el léxico pueblerino, habida cuenta que se relaciona con la principal actividad económica de la región. Le dije también que había tenido el honor de ser el orador designado, en nombre de los Cachorros del Club de Leones, cuando se le hizo a Robe el homenaje que San Juan del Cesar le brindo con motivo de ser el compositor que mejor y más bonito le había cantado a San Juan. Le dije que sería interesante quemar un CD con tres canciones que marcan una historia de amor desde su nacimiento hasta la ruptura: “Me quito el Nombre”, la segunda sería una que le dedico a su esposa cuando se iban a casar (se me escapa el título de la canción) y la tercera, “Suéltenme la Noche”, que, en mi opinión, es una eximia y desgarradora pieza poética de las mejores que se han escrito en la vallenatologia del despecho.

Comentamos también las participaciones de Robe en el Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, con “Luna Sanjuanera” y “Gitana” y en el Festival Vallenato con su canción “El Corazón del Valle”, incluidos los respectivos comentarios de estos resultados.

Como podrán observar, el Gringo de Michigan tiene, a través de mí, una amplia información sobre Roberto Calderón Cujia. Por ese motivo, mientras en los parlantes sonaba una melodía compuesta por el hijo de Anita Cujia, Geoff exclamo: “Esa canción es de Robe”

Y enseguida Chapy riposto: “Ve, y tu porque le decii Robe; ¿acaso tu jugate boliche con él?”

“Pero…, Orlando le dice Robe”, se defendió el Gringo.

“Ese es Orlando, que es amigo de él”, insistió Chapy.

“Bueno, con todo lo que Orlando me ha contado, yo también me considero amigo de Robe. Y no se diga más”.

Orlando Cuello Gámez 

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