Hay conductas que producen repugnancia. El abuso sexual contra un animal es una de ellas. Resulta difícil encontrar alguna justificación moral para semejante comportamiento y, desde luego, los animales, reconocidos por nuestro ordenamiento como seres sintientes, merecen protección frente al sufrimiento, la crueldad y el maltrato. Pero una cosa es que una conducta nos repugne […]

