UBUNTU: TRADICIÓN ANCESTRAL AFRICANA PARA VIVIR MEJOR

Las enseñanzas de los libros siempre generan pasión y divertimento intelectual. En la presente columna los invito a un compartir con Mungi Ngomane, autora del libro UBUNTU: lecciones africanas para vivir mejor (Grijalbo, 2020). Ubuntu es un concepto ancestral, que, según Desmond Tutu, abuelo de la autora, simboliza para los africanos “los aspectos fundamentales de la vida: valor, compasión y conexión. Se basa en la creencia de un vínculo humano universal que hace que conectados seamos más capaces de superar retos”. Algunos lo definen como una regla ética mundial, inicialmente originada en Sudáfrica, enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. Según Wikipedia, la palabra proviene de las lenguas zulú y xhosa. Otra traducción aproximada de Ubuntu es “fraternidad”, lo que implica compasión y tolerancia, generosidad y empatía, en oposición al individualismo y al egoísmo mucho más presentes en culturas occidentales contemporáneas. El eje central de esa filosofía de la existencia puede traducirse en que “todo lo que aprendemos y experimentamos lo hacemos a través de las relaciones que establecemos con la gente que nos rodea”.

La Revista Baizhen (https://baizhen.wordpress.com/2012/04/09/ubuntu-humanidad-entre-los-otros/) traza una definición con el siguiente enfoque: «Ubuntu es una filosofía que comprende el mundo, no como una masa o suma de individuos, sino como una red global donde la humanidad se interconecta y es más que la suma de las partes. El llamado modelo de desarrollo Ubuntu implica hoy un desarrollo culturalmente sostenible por medio de vías holistas y multifacéticas, lo que supone aprender de los cambios y éxitos de otros (culturas, grupos, individuos, países…), así como compartir los propios. Significa, en fin, una suerte de generación de fondo de sabiduría común de la humanidad».

Nelson Mandela, en su discurso durante la recepción del Premio Nobel, refirió a Ubuntu como «la cosmovisión orgánica o filosofía, puramente africana, por la que se entiende, se reconoce, se asume, que herir a cualquier persona significa herir al resto. Ubuntu se muestra, así, como una ética y una ideología sudafricanas centradas en la relación de unas personas con otras, en su vinculación; parece tener más que ver con una cosmovisión que con una idea política aislada de otros modos de racionalidad (el religioso, el social, el parental, etcétera)».

Mungi Ngomane nos recrea en su libro por el Ubuntu a través de enseñanzas enriquecedoras generadas a partir del “Yo soy porque tú eres” y la invitación a unirse por un bien común para coexistir en paz y armonía. En esencia, la autora nos expone como el respeto por uno mismo y por los demás es la base de esta tradición. Una tradición que en regiones de Ruanda y Burundi alcanza una definición suprema: «generosidad humana».

Pues bien, para conocer más de esta generosidad navegaremos por las 14 lecciones planteadas por la autora:

Lección 1: Búscate en los demás.  Todos los seres humanos valemos lo mismo porque lo más importante que poseemos es precisamente nuestra humanidad. Para el Ubuntu no solo es importante la igualdad, sino también la gratitud. Hay que ver a los demás como iguales, como querríamos que nos vieran a nosotros. Podemos reconocernos en las personas que tenemos alrededor si buscamos lo que nos une a ellos. Siempre hay algo, incluso donde menos te lo esperas.

Lección 2: La unión hace la fuerza. Todos tenemos deseos y aspiraciones, pero la forma más fácil de llegar a nuestro destino y de conseguir nuestras metas es uniendo nuestras fuerzas a las de los demás. En este estilo de vida africano todos los miembros de la comunidad cuentan, todos contribuyen por igual. La magia del Ubuntu reside en el poder del colectivo para hacer el bien común.

Lección 3: Ponte en el lugar del otro. Habla con todo aquel que tenga opiniones opuestas a las tuyas. Aunque no las compartas, escucha la otra versión. Hacerlo, significa entender la vida desde la perspectiva del otro, por mucho que discrepes con él. El Ubuntu nos invita a bajar el volumen de nuestra voz interior y a preguntarnos: ¿Qué haríamos si fuésemos la otra persona? Solo así seremos capaces de entender cómo piensan los demás. O como se sienten. Enseñanza que la autora resume en la siguiente frase: «cuatro más ocho son doce, pero seis más seis también».

Lección 4: Adopta siempre la perspectiva más amplia. Debemos mirar el mundo desde diferentes miradas y perspectivas. Hacerlo nos permite comprender toda la complejidad de una situación concreta. Aceptar la complejidad nos convierte en personas más compasivas. Abre la mente y cuestiónatelo todo desde todos los ángulos posibles. Una visión limitada de las cosas nos aísla y nos impide crecer como personas.

Lección 5: Ten dignidad por ti mismo y por los demás. El respecto, tanto hacía uno mismo como hacia los demás, es quizá el principio más importante del Ubuntu. Si un individuo se respeta a sí mismo, es probable que extienda ese mismo respeto hacia los demás. No podemos comportamos de una manera con unos y de otra con otros. El respeto y la dignidad siempre van de la mano. La dignidad empodera y nos permite reconocer la humanidad del otro. Cuando alguien actúa con dignidad, es muy probable que reciba el mismo trato.

Lección 6: Cree en el bien que todos llevamos dentro. Si buscas el bien en los demás, de seguro lo encontrarás; y encima estarás inspirado y animando a otros a que se sientan mejor consigo mismos. El bien siempre prevalece, sean cuales sean las circunstancias. Dice un viejo refrán: “cuando eliges ver lo bueno de los demás, acabas encontrando lo bueno que hay en ti mismo”.  El Ubuntu nos instruye a no sentirnos amenazados por las virtudes de los demás. Por lo contrario, debemos buscarlas y animar a los otros a que brillen todavía más; esa es la mejor manera de sacar lo mejor de todos.

Lección 7: Elige la esperanza en vez del optimismo. Ubuntu nos muestra que todos necesitamos tener esperanza en la vida, así que asegúrate de contagiar la tuya. Tener esperanza es ser capaz de ver que hay luz a pesar de toda oscuridad. Nos recuerda además que la capacidad para proyectar el futuro es un componente clave del poder de la esperanza y la forma contagiosa de propagarse. Si no puedes hacer nada para mejorar tu situación, al menos puedes imaginar un desenlace positivo.

Lección 8: Busca formas de conectar. El arte es una manera de cambiar nuestro estado anímico. Las diferentes formas artísticas pueden llegar a expresar sentimientos que somos incapaces de verbalizar. Ubuntu nos recuerda que: “el arte es el esfuerzo constante del hombre por crear una realidad diferente de aquella que le ha sido dada”. Mandela nos enseñó que “la clave para conectar es la educación, es el arma más poderosa para cambiar el mundo”. Los libros nos ayudan a entender a los demás y a encontrar la lógica a nuestras vidas. Y finalmente, debemos tener presente que la naturaleza es otra fuerza poderosa que tiene la capacidad de unirnos y despertar nuestros sentidos para encontrar alegría y satisfacción en nuestra vida diaria.

Lección 9: El poder de la palabra empieza por P: perdón.  El Ubuntu nos muestra como el perdón nos devuelve la paz cuando la ira nos está consumiendo y nos ayuda a recuperar la armonía. Por desgracia, es muy fácil hablar de perdón y muy difícil concederlo. Saquemos el poder del perdón a las calles y suspiremos aliviados al sentir que el dolor desaparece. Si eliges perdonar, tu vida cambiará.

Lección 10: Abraza la diversidad.  Como especie, los seres humanos tenemos una cosa en común: nuestras diferencias. Es lo que nos ha impulsado a avanzar, pero también es lo que amenaza con detenernos. Debemos dejar a un lado las diferencias sociales o culturales y vernos los unos a los otros como lo que somos: seres humanos que estamos juntos en esto. Para aceptar la diversidad hay que ser humilde y tomarse el tiempo necesario para encontrar las similitudes que nos unen.

Lección 11: Acepta la realidad (por dolorosa que sea).  Si no aceptamos lo que somos, no seremos capaces de avanzar hacia lo que queremos ser. No debemos renegar del pasado ni de nuestra situación actual; aunque resulte doloroso, debemos aceptar lo que nos ha ocurrido, a nosotros y a los demás, sin emitir juicios a ciegas. Para progresar, los seres humanos necesitamos de los demás. Si ignoramos o escondemos la realidad debajo de la alfombra, nunca podremos cambiarla. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para enfrentarse a la realidad hace falta sinceridad. Si no somos capaces de ser sinceros y auténticos, las relaciones se debilitan y, al final, todo el mundo sale perdiendo. El Ubuntu no consiste en fingir que todo es perfecto y maravilloso, sino en entender que podemos enfrentarnos a nuestros fantasmas. No hay espacio para el orgullo cuando se trata de relacionarnos los unos con los otros. Tenemos que ayudarnos mutuamente y crecer juntos.

Lección 12: Ríete de todo. No hay mejor forma de aplicar el Ubuntu en nuestras vidas que a través de la risa. Cuando haces reír a alguien, las corazas desaparecen y se establece una nueva conexión. Las personas que practican esta filosofía ancestral tienen un «pozo de alegría» en su interior y son capaces de buscar y encontrar el lado más amable de la vida en cualquier circunstancia. Tener la capacidad de encontrar algo de que reírse en cualquier situación es una virtud que deberíamos entrenar días tras día. El humor nos permite reírnos de nosotros mismos y de los demás. Es el rasero que todo lo iguala y la fortaleza secreta de todos los seres humanos.

Lección 13: Por qué los pequeños detalles marcan la diferencia.  En el Ubuntu todo cuenta, cada pequeño acto, por minúsculo que sea, puede crecer como una bola de nieve y convertirse en algo mucho más importante. Como dijo la madre Teresa: «todos creemos que nuestra labor es una gota en la inmensidad del océano, pero el océano sería más pequeño sin esa pequeña gota». Pequeños como los momentos aparentemente insignificantes, y que, sin embargo, pueden ser el catalizador perfecto del cambio. Por ejemplo, una sonrisa nos puede decir muchas cosas, ser una señal de amistad y de amor para la que apenas necesitamos unos segundos. Hay que tener presente que la gratitud hacia los demás y hacia lo que hacen por nosotros es los que nos convierte en humanos.

Lección 14: Aprender a escuchar.  El Ubuntu nos invita a escuchar cómo nos gustaría que nos escucharan a nosotros. Hay que aprender a tener paciencia y a escuchar cuando los demás exponen sus puntos de vista, aunque creamos que están equivocados. No se puede zanjar un conflicto sin haber escuchado a todas las partes. Debemos comprometernos a escuchar más, incluso cuando creemos que algo no nos afecta directamente. Resulta reconfortante tomarse un tiempo para escuchar. Ganamos en sabiduría y empatía y nos sentimos más conectados con nuestro interlocutor. El alivio que experimentamos al ser escuchados es inmenso, pero el dolor de sabernos ignorados supera cualquier magnitud. La habilidad de escuchar es uno de los pilares del Ubuntu. Se trata de ofrecer tu tiempo y tu atención para conseguir que los demás sepan que son importantes. Si escuchamos desde la humildad y con el corazón abierto, mejoraremos nuestra convivencia. Si abrimos la mente, el corazón y las orejas, podremos ver a los demás reflejados en nosotros.

Todos estamos de acuerdo que los seres humanos somos complejos, igual que la vida. Pero el Ubuntu no te pide que ignores las dificultades de cada situación, sino que hagas lo mejor que puedas. Con el Ubuntu en nuestra vida, cada día es un nuevo comienzo. Entonces, en mi obligación de bue lector, los invio a conocer más sobre esta tradición ancestral a través de viejo adagio bantú umuntu ngumuntu ngabantu que significa “somos gente a través de los otros, de la otra gente”.

 

Arcesio Romero Pérez

Escritor afrocaribeño

Miembro de la organización de base NARP ASOMALAWI

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