ROMELIO ANTONIO DAZA MANJARREZ

En la hermosa tierra colonizada por españoles con asentamientos de indígenas cariachiles, “EL MOLINO LA GUAJIRA”, nace ROMELIO un 14 de julio del año 1940, en el hogar conformado por Romelias Daza y Fabricia Manjarrez; son sus hermanos: Alcides, Rosa, Rafaela, Jorge, Juan, Luis Carlos, Zenaida, Luis Emilio, Manuel y Ana Josefa Daza Manjarrez, Jacinto Manjarrez era el último retoño que existía de esta queridísima familia molinera.

Su infancia transcurrió compartiendo los paisajes del campo y la población en su querido terruño El Molino, tierra esta que amó con todas las fuerzas de su corazón. Allí disfrutó de las delicias de una niñez sana rodeada de árboles frutales por doquier y animales domésticos de toda especie; fue una etapa colmada de tranquilidad y travesuras.

Sus estudios de primaria incompletos los realizó en su tierra natal; fue un joven inquieto y ansioso por salir adelante. Contrajo matrimonio con Ramona Isabel Salinas; de este bonito hogar nacieron: Jaime Enrique (fallecido), Meris María, Gonzalo Alberto y Adriana Daza Salinas.

Gran parte de su vida la dedicó a su labor de músico fundador de la inolvidable banda de viento Rita Cecilia Del Molino, donde tocaba el bombo. En ese ámbito musical conoció muchas personas y viajó con frecuencia por la mayoría de los pueblos de La Guajira. Eran jornadas llenas de diversiones y acompañadas de licor, jocosidades, alegrías, las que se gozaba en compañía de los integrantes de esa agrupación musical.

Laboró en los resguardos de Carreipia, Paraguachon, Fonseca y Urumita en el Departamento de La Guajira; más tarde culmina su vida laboral en su tierra El Molino como fontanero del acueducto, cargo en el que obtuvo su pensión.

MEJORES AMIGOS: Lo recuerdan como una persona muy solidaria, amable y sonriente; entre ellos están: Carlos Zuleta, Mario Bula (fallecido), Amado Oñate, José Luis Martínez (El Chengo), El Moreno y Carlos Zabaleta Montero, Enrique Bracho (fallecido), Juan Jose Montero (Juanchon) y el Puloy, todos aciertan a decir que era muy buen músico y excelente compañero. También contó con amigos mucho menores que ÉL, que podrían ser sus hijos o nietos; le servía de consejero, le buscaban para pedirle su opinión y asesoría; todos querían su apoyo y compañía.

De los famosos hermanos Meriño, dinastía muy querida en el Molino, fue su primo hermano querido, el viejo Chin. La vieja Vallo, Agustín y Osmel lo adoraban y conservan gratos recuerdos de ROMELIO. Osmel, a pesar de que sufre quebrantos de salud, asistió al velorio y solicitó un parlante para colocarle una canción de despedida; era un canto que siempre le pedía Romelio y quiso dedicárselo por última vez.

A Romelio lo afectó muchísimo la muerte de uno de sus hijos; Jaime le llamaban, reconocido popularmente como CANCA. Trabajaba en la mina, despertaba muy temprano todos los días, pendiente de la buseta que habitualmente lo recogía y, a pesar de que pasó mucho tiempo, él continuaba pendiente de esa hora como si de esta manera pudiera volver a ver a su hijo antes de irse a laborar; la muerte prematura de su hijo nunca la pudo superar.

El padre del exitoso cantante de música vallenata Diego Daza, era sobrino de Romelio; Glomar Daza es su nombre y le profesaba un gran afecto y cariño a nuestro invitado de hoy a mi Crónica Sabatina. Fue la persona por la cual nos enteramos del fallecimiento de este gran músico veterano del Molino La Guajira.

El 19 de febrero de este año 2026 será un día recordado eternamente por los habitantes del Molino, pues fallece en su tierra natal este hombre bueno, quien se caracterizó por su manera elegante, agradable y afectuosa para comportarse, razón por la cual el pueblo en general lo lloró y lamentó su partida.

Existieron dos personas especiales en la vida de ROMELIO: Lina Marcela Melo Daza, su adorada nieta, y Luisa Fernanda Bracho, sobrina que siempre se consideró su hija; ellas le brindaron todo el amor y la atención del mundo, eran sus pechiches y compinches. Se convierte, Romelio, en un ángel en el cielo para estas jóvenes molineras, quienes han sufrido mucho la partida de su viejito querido.

Crónica melancólica y nostálgica la de esta semana, exaltando la vida de un personaje muy apreciado en el Molino, ese que todos los años añoraba y disfrutaba de las fiestas de la Virgen del Rosario los 29 de abril y de San Lucas los 18 de octubre, pues esos días tocaba su instrumento adorado, el bombo, y recibía a sus familiares y amigos con felicidad y entusiasmo, se tomaba sus traguitos con alborozo, no se cambiaba por nadie en esas festividades; a nuestro gran amigo John Bracho, quien fuera mi compañero en la mina, mis agradecimientos por su incondicional apoyo para la realización de esta bonita crónica. Para él, Romelio era su abuelo, su tío, su padre; se querían demasiado. Paz en la tumba del gran Romelio Daza Manjarrez.

“SE PODRÁ HABER ESCAPADO DE NUESTRA VISTA, PERO JAMÁS DE NUESTROS CORAZONES”.

Con fervor y nostalgia, escribió y promulgó: “El Juntero Futurista”.

Dr. José Jaime Daza Hinojosa

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