BARRANCAS… ¿QUIÉN SE QUEDARÁ CON EL PODER?

Una disputa política que ya no parece ser solamente entre dos grupos. En Barrancas se aproximan las elecciones de 2027 en medio de un escenario político completamente diferente al de años anteriores, los dos grandes grupos que durante mucho tiempo marcaron el rumbo político del municipio atraviesan hoy situaciones que pueden cambiar radicalmente el mapa electoral, el grupo azul, que actualmente ostenta el poder, enfrenta una disputa interna por el liderazgo y la conducción del proyecto político, el grupo naranja, que durante cinco períodos tuvo una presencia determinante en la administración municipal, atraviesa una situación distinta, pero igualmente compleja: hoy enfrenta la ausencia de una cabeza visible que pueda conducir y cohesionar el proceso como ocurrió en el pasado y mientras las dos grandes estructuras muestran señales de debilitamiento, comienzan a aparecer nuevas figuras y nuevas aspiraciones, ya son varios los nombres que se mencionan como posibles candidatos, la pregunta, entonces, resulta inevitable: Barrancas continuará bajo el dominio de alguno de los dos grupos tradicionales o estamos frente al nacimiento de una nueva fuerza política?

El grupo azul tiene una ventaja que ningún otro sector puede desconocer: hoy tiene el poder,  pero tener el poder no significa necesariamente tener unidad y esa puede ser una de las principales dificultades que tendrá que enfrentar adelante, cuando un grupo político llega al gobierno, las expectativas de quienes lo acompañaron aumentan, aparecen aspiraciones, intereses, diferencias y con ellas, las disputas por determinar quién debe conducir el futuro proyecto, la pregunta que empieza a hacerse en los círculos políticos de Barrancas es precisamente esa: ¿quién tendrá la capacidad de representar al grupo azul cuando llegue el momento de escoger su candidato? porque una estructura dividida puede conservar muchos votos, pero si esos votos terminan repartidos entre varios candidatos, la ventaja que proporciona estar en el poder puede desaparecer, entonces el verdadero desafío del grupo azul no será únicamente conservar el gobierno, sino lograr que las diferentes fuerzas que hoy hacen parte de esa estructura encuentren un punto de convergencia antes de que llegue el momento de definir la candidatura.

La situación del grupo naranja es diferente, durante cinco períodos tuvo una influencia determinante en la política y en la administración municipal, construyó una estructura, desarrolló liderazgos y consiguió mantener durante años una importante capacidad electoral, pero hoy enfrenta uno de sus mayores desafíos: la ausencia de su líder, el liderazgo natural que durante años permitió mantener cohesionada esa estructura hoy no puede actuar políticamente como antes y en política, cuando el liderazgo desaparece o queda limitado, inevitablemente aparecen las preguntas: Quién toma las decisiones, quién convoca, quién consigue unir las distintas tendencias, quién tiene la autoridad para decir hacia dónde debe marchar el grupo? el problema no necesariamente seria la desaparición del grupo naranja; el problema puede ser la falta de una conducción capaz de convertir su pasado político en una fuerza competitiva para nuevas elecciones, una estructura política con historia, dirigentes y presencia territorial no desaparece de un momento a otro, pero necesita liderazgo para transformar esa historia en votos y esos votos en una posibilidad real de regresar al poder es precisamente en este escenario donde adquiere importancia el elevado número de aspirantes que ya comienza a mencionarse para la Alcaldía de Barrancas, casi diez nombres circulando políticamente no son un asunto menor, pero tampoco significa que Barrancas tenga necesariamente tantos candidatos con posibilidades reales de ganar, en una primera etapa, cuando las grandes estructuras se fragmentan, muchos dirigentes consideran que existe una oportunidad para construir un proyecto propio, algunos tienen trayectoria; otros cuentan con reconocimiento social; algunos poseen estructura política; otros pueden estar buscando alianzas, pero el proceso electoral irá reduciendo inevitablemente ese número, porque llegará el momento en que cada aspirante tendrá que responderse preguntas muy concretas: con qué votos cuenta, quién lo apoya qué estructura tiene, qué capacidad financiera y organizativa posee, tiene posibilidades de construir alianzas, tiene la capacidad de unir lo que hoy está dividido? y sobre todo, puede convertirse en una opción capaz de superar las estructuras tradicionales? Pero existe un factor que no puede quedar por fuera de este análisis: la posición que adopte el alcalde de Barrancas frente a la elección de 2027, el alcalde en ejercicio no será simplemente un espectador del proceso, su administración, su liderazgo, sus relaciones políticas y, especialmente, la decisión de a quién acompañar pueden convertirse en factores importantes dentro de la próxima contienda electoral, la pregunta no es solamente a quién apoyará el alcalde, sino también qué proyecto político estará dispuesto a respaldar y hasta dónde llegará su participación en la construcción de ese proyecto, podría respaldar la continuidad de la estructura que actualmente gobierna, podría intentar construir una alternativa propia, podría buscar anuencias con sectores que hoy están enfrentados o podría mantener una posición abierta hasta que el escenario electoral esté suficientemente definido, cada una de esas decisiones tendría consecuencias diferentes, porque cuando existe fragmentación política, la posición del alcalde puede convertirse en uno de los factores que ayuden a ordenar el tablero.

Pero hay algo todavía más importante: la relación que el alcalde mantenga con la estructura política departamental, la política de Barrancas no puede analizarse como un fenómeno aislado del departamento, las estructuras políticas departamentales tienen dirigentes, relaciones, organizaciones y mecanismos de articulación que pueden terminar incidiendo en las elecciones municipales, por eso será necesario observar con atención qué sectores políticos del departamento comienzan a mirar hacia Barrancas, con quiénes establecen conversaciones y qué alianzas pueden construirse de cara a 2027, la relación entre el alcalde y esas estructuras será particularmente importante, un proyecto político municipal puede fortalecerse cuando consigue articularse con una estructura departamental capaz de acompañarlo, pero esa relación también funciona en sentido contrario: los sectores departamentales necesitan en los municipios liderazgos capaces de convertir los acuerdos políticos en organización territorial y respaldo electoral, es una relación de doble vía, por eso, la elección de 2027 no se definirá únicamente mirando quiénes son los candidatos, también será necesario mirar quiénes están detrás de ellos, qué estructuras los acompañan, qué alianzas departamentales logran construir y qué sectores tienen capacidad real de movilización política, y allí el alcalde puede convertirse en una pieza fundamental si se decide.

La política también tiene memoria, pero sería un error pensar que las estructuras tradicionales desaparecen de un día para otro, los grupos políticos tienen dirigentes, amigos, familias, barrios, líderes comunitarios, concejales, exconcejales, antiguos candidatos y personas que durante años han construido relaciones políticas, por eso, aunque hoy estén divididos, no puede descartarse que algunos sectores vuelvan a encontrarse cuando la elección se acerque, en política, las diferencias de hoy pueden convertirse en acuerdos de mañana, y las alianzas que actualmente parecen imposibles pueden terminar siendo determinantes cuando llegue el momento de definir quién tiene posibilidades reales de ganar, y allí puede aparecer una situación particularmente interesante: un candidato que hoy parece pertenecer a una estructura determinada podría terminar construyendo una alianza mucho más amplia que desborde las fronteras de los grupos tradicionales. Ese podría ser uno de los grandes movimientos políticos de 2027.

Lo que está ocurriendo en Barrancas merece ser observado con atención, por primera vez en mucho tiempo, los dos grandes referentes políticos que han marcado buena parte de la historia reciente del municipio parecen enfrentar simultáneamente dificultades de liderazgo y unidad, el azul tiene el desafío de resolver sus diferencias internas sin perder el poder que actualmente posee, el naranja tiene que encontrar una manera de reorganizarse y recuperar capacidad de liderazgo, el alcalde tendrá que decidir qué papel quiere desempeñar en la próxima contienda y con quién estará dispuesto a construir su proyecto político y paralelamente, los nuevos aspirantes tendrán la oportunidad de demostrar si realmente pueden convertirse en una alternativa capaz de romper la tradicional confrontación entre los dos grandes bloques.

Quizás la próxima elección no sea simplemente una disputa entre azules y naranjas, podría ser una disputa entre diferentes proyectos, algunos nacidos de las estructuras tradicionales y otros surgidos precisamente de su fragmentación, un candidato podría comenzar con pocos votos, pero convertirse en una opción competitiva si logra sumar sectores provenientes de los dos grupos tradicionales, conseguir respaldo departamental y al mismo tiempo, atraer a ciudadanos que no se sienten representados por ninguno de ellos, en ese escenario, la capacidad de construir alianzas podría terminar siendo más importante que la fuerza individual de cada candidato, la respuesta todavía está lejos de conocerse, pero una cosa parece evidente: la elección de 2027 no será una elección cualquiera, será una elección marcada por la fragmentación, por la búsqueda de nuevos liderazgos, por las disputas internas, por la posición que adopte el alcalde, por las alianzas con las estructuras departamentales y por la posibilidad de que algunos sectores tradicionales vuelvan a encontrarse bajo nuevos acuerdos, así las cosas, Barrancas puede estar entrando en una etapa en la que el poder deje de concentrarse alrededor de dos grandes grupos y comience a repartirse entre diferentes proyectos políticos y allí estará el verdadero desafío, porque en una elección con tantos aspirantes, ganar no dependerá solamente de tener un nombre conocido, dependerá de tener la capacidad de construir confianza, organizar una estructura, sumar voluntades, conseguir alianzas y, sobre todo, unir lo que hoy aparece dividido.

Quizás por eso la pregunta que comienza a recorrer las conversaciones políticas de Barrancas no sea simplemente: ¿Quién será el próximo alcalde?, la pregunta es mucho más profunda: ¿Quién será capaz de construir el nuevo poder político de Barrancas? y finalmente, queda la pregunta que resume todo el escenario: en Barrancas, ¿Quién se quedará con el poder?

 

Salustio Solano Cerchiaro

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