LILA YA NO ESTÁ… LA VIDA  ES  CORTA Y LOS RECUERDOS PERENNES

Ha partido para siempre Lila mi prima casi hermana, Liliana Patricia Acosta Medina, Dios vino por ella y seguramente se fue con gozo por su profunda vocación mariana, dejando como huella indeleble de su paso por esta tierra gratos recuerdos porque ellos son imperecederos, y tres vástagos que tengan sobre si una honrosa responsabilidad, dar continuidad al legado de generosidad y honestidad de su madre.

Hoy cuando son los padres quienes están sepultando a su hijos, hay que dar gracias al altísimo porque Frank, Cindy y María pudieron despedir a la suya, con el corazón lacerado por el dolor pero igualmente tranquilos de consciencia, porque por ella hicieron todo lo que humanamente había que hacer para salvarla de las fauces de la muerte, pero no todas las veces los planes de uno son iguales a los que ya el Todo Poderoso ha señalado, el es dueño de la vida y es quien decide hasta cuando se prolongará el periplo vital.

Cuando la gente ha sido buena, cuando su vida transcurrió transparentemente como el agua, con manos limpias y compartiendo afectos, la parca no tiene la ultima palabra, son razones suficientes para manifestar que ya que ha compartido el camino inescrutable y misterioso de la muerte con el hijo de Dios, también con Jesús habrá de compartir el camino glorioso del retorno, de la resurrección.

La familia ha sido estremecida por esta noticia inmerecida, pero igual, son pruebas que se afrontan con la seguridad de quien espera una vida larga y fecunda en este mundo donde la gente buena, la gente honesta  como en el drama de Penelope en la Odisea teje durante el día y la gente deshonesta, la gente mala desteje durante las noches, hoy creemos mas en Dios y en sus designios, porque gracias  a el tuvimos la gracia de disfrutar durante cincuenta y ocho años de la presencia terrenal de un ser humano excepcional, cariñosa, buena familiar, solidaria y vertical.

La gente buena solo muere cuando la olvidamos, por eso pensamos que Lila se fue para siempre pero olvidarla no es posible, de ahí que inicio el transito a la inmortalidad, desde allá en la morada maravillosa donde está vigilara y acompañará a sus hijos, porque sabe que difícil resulta mantener incólume el mástil de lo sublime en medio de las tormentas de lo ruin, en este mundo de gente buena y gente mala  a donde el éxito de nuestros hijos toca decirle voz muy bajita porque la envidia tiene el sueño demasiado liviano, igual intercederá ante la Divina Providencia para que nuestra familia siga unida y en paz.

Hoy invocamos  humildemente  la presencia y orientación de nuestros maestros invisibles para que desde el cielo nos ayuden a cicatrizar las heridas y el dolor, y para que nuestras lagrimas enjuguen los caminos donde los pétalos de rosas que adornan nuestro porvenir no se marchiten como la vida de Lila en la plenitud de su primavera, y para que sus sabios consejos guíen nuestro corazón, nuestra mente y  nuestra mano, para seguir haciendo bien sin mirar a quien y para que el dolor del otro no me sea indiferente, así lo esperamos pacientes y convencidos que como la palabra tiene poder, la mismísima virgen ya llegó  a n a los oídos de Liliana el zuzurro de su voz para decirle  “No tengas miedo, yo soy la luz, soy la perfecta memoria y la verdad, donde yo estoy con tu padre, tus hermanos, y todos tus seres queridos que se adelantaron en su viaje al cielo, nada te faltará, nadie podrá hacerte daño, y las oraciones por tu eterno descanso, son bendiciones para tu descendientes”

Es el momento de dejar nuestro testimonio de gratitud en nombre de toda la familia por la solidaridad y la compañía recibida durante sus días de lucha por la vida, y también con motivos del desenlace fatal, especialmente de los buenos familiares, de los buenos amigos de los pueblos circunvecinos, y también de la gente de Uribia, sabemos que ante la brutal realidad la resignación es imposible, pero las palabras de quienes expresan sus condolencias son bálsamo de consuelo, son un halo de fortaleza que permite sobrellevar dignamente y en paz la carga emotiva del dolor ineludible.

Que orgullosa debe sentirse Lila de sus hijos, junto a ella todo el tiempo libraron la batalla por su vida, a su lado pasaron días y noches vigilantes para hacer menos doloroso su calvario, con ella transitaron por los difíciles caminos de la impotencia, las angustias y los sacrificios que las enfermedades prolongadas ocasionan, por eso siempre supo que no perdió el tiempo educándolos en valores, guiándolos por el buen camino, y en su formación moral para que den con la frente en alto la batalla por la vida, a pesar de la temprana orfandad de los tres por el injusto crimen de su padre cuando estaban muy niños.

Solo queda cumplidos nueve días después que su frágil cuerpo fue depositado en la ultima morada en el “Cementerio Corazón Fino” orar para que el Espíritu Santo de sabiduría, nos asista con sus bienaventuranzas para saludar el cristo interno de los presentes, porque quien se va, ira mejor que quien se queda decía mi vieja, así no hay duda de que lograremos navegar entre lágrimas, pero con quietud y sabiduría que son los que nos llevaran a todos al puerto de la salvación.

Lila…Paz en Tu tumba, y que sea todo para ti el brillo de la luz perpetua!!

 

Luis Eduardo Acosta Medina

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