BARRANCAS: ¿QUÉ TIPO DE ALCALDE NECESITAMOS?

Después de un análisis exhaustivo de la situación administrativa y política del municipio de Barrancas, de haber conversado con amigos, con personas de diferentes posiciones y también con algunos contradictores, quiero sacar algunas conclusiones sobre cómo debería ser el alcalde que Barrancas necesita. En mi artículo anterior  preguntaba quién se quedará con el poder; hoy quiero plantear una pregunta diferente, pero quizás mucho más importante: qué tipo de persona debería llegar a ese poder y qué condiciones debería reunir para gobernar nuestro municipio, no se trata de señalar nombres, favorecer candidaturas ni descalificar a quienes hoy tienen aspiraciones, se trata de construir, con nuestras propias palabras, un prototipo, un ejemplo de cómo debería ser el alcalde que Barrancas sueña y  necesita, porque una cosa es querer ser alcalde y otra muy diferente estar preparado para serlo.

Barrancas necesita una persona preparada, con experiencia, conocimiento de la cosa pública y capacidad para asumir la responsabilidad que significa administrar un municipio como el nuestro, no puede llegar a la Alcaldía a aprender cómo funciona la administración pública, cómo se maneja un presupuesto o cuáles son las responsabilidades que tiene frente a la comunidad, debe conocerlas y tener la experiencia suficiente para tomar decisiones con criterio, seriedad y responsabilidad, pero la preparación profesional tampoco lo es todo; debe conocer a Barrancas, sus barrios, sus corregimientos, sus comunidades, sus problemas y sus posibilidades, debe tener a Barrancas en la cabeza, no solamente durante una campaña electoral, sino como una verdadera prioridad de gobierno.

Hay otro aspecto que considero fundamental y que tiene que ver con la manera como hemos venido entendiendo la política; en Barrancas existe, en buena parte de la población, una visión demasiado mercantilista y materialista de la política, donde el voto muchas veces termina viéndose como una mercancía y donde algunos candidatos creen que con dinero pueden tener asegurada una elección, se invierte en campañas, se movilizan personas, se clonan cedulas, se hacen reuniones, se entrega publicidad y se construyen estructuras electorales, pero tener dinero no significa tener liderazgo, ni comprar voluntades significa tener capacidad para gobernar, un candidato puede disponer de muchos recursos y, sin embargo, no tener carisma, reconocimiento social, trayectoria, trabajo comunitario o preparación suficiente para dirigir una administración municipal, el dinero puede ayudar a ganar una elección, pero no necesariamente prepara a una persona para gobernar, por eso considero que debemos empezar a mirar de otra manera a quienes aspiran a la Alcaldía; más que preguntarnos cuánto dinero tienen para gastar en una campaña, deberíamos preguntarnos qué han hecho antes por Barrancas, qué experiencia tienen, qué conocen de la administración pública, qué capacidad tienen para dirigir y qué reconocimiento han construido en la comunidad, pues el verdadero liderazgo no aparece cuando comienzan las campañas; se construye con los años, con el trabajo, con la responsabilidad, con la capacidad de servir y con la confianza que una persona logra ganarse entre sus conciudadanos, una campaña puede mostrar una imagen, pero difícilmente puede fabricar una trayectoria.

También considero importante que quien aspire a gobernar Barrancas tenga independencia, no debería llegar a la Alcaldía cargando compromisos económicos con quienes financiaron su campaña, porque cuando una campaña se convierte en una inversión que después debe recuperarse, aparece el riesgo de que el poder termine utilizándose para compensar esa inversión, la Alcaldía no puede ser vista como un negocio ni como una oportunidad para enriquecerse, los recursos públicos pertenecen a todos los Barranqueros y el alcalde solamente es su administrador temporal, su obligación es invertirlos bien, con responsabilidad y transparencia, buscando que cada peso se convierta en una solución, una obra, una oportunidad o una condición mejor para la comunidad, el alcalde que Barrancas necesita debe ser serio, responsable y tener carácter, debe saber tomar decisiones, incluso cuando algunas no sean populares, pero también debe saber escuchar y dialogar, debe tener autoridad para gobernar, pero entender que autoridad no significa autoritarismo, debe saber relacionarse con el Concejo Municipal, con la Gobernación, con las comunidades, con las organizaciones sociales, con las empresas y con los diferentes sectores políticos, sin convertirse en prisionero de ninguno de ellos y sobre todo, debe entender que una vez elegido deja de ser el alcalde de quienes lo acompañaron y se convierte en el alcalde de todos, también deberá saber rodearse, porque  ningún alcalde puede gobernar solo y mucho menos puede convertir la administración municipal en un espacio para pagar favores políticos, familiares o personales, de allí, Barrancas necesita profesionales competentes, personas preparadas y honestas en los diferentes cargos de la administración, seleccionadas por su capacidad y no únicamente por su cercanía con el gobernante, un buen alcalde debe entender que escoger un buen equipo también es una forma de gobernar, Barrancas, además, necesita un alcalde con visión de futuro, somos un municipio minero y durante muchos años hemos contado con recursos y oportunidades derivados de esa condición, pero un gobernante responsable debe preguntarse qué estamos construyendo para cuando esas condiciones cambien, por eso debe pensar en educación, empleo, emprendimiento, infraestructura, servicios públicos, oportunidades para los jóvenes y desarrollo económico, pero no como simples promesas de campaña, sino como parte de una visión de municipio, los recursos de hoy deben convertirse en las bases del bienestar de las futuras generaciones y aquí aparece una responsabilidad que también corresponde al ciudadano, no podemos exigir un alcalde diferente si seguimos escogiendo bajo las mismas reglas, si el voto se convierte en una transacción, si se escoge al que más ofrece o al que más dinero puede repartir, después no podemos sorprendernos cuando la política termine convertida en un negocio, el ciudadano también tiene en sus manos una parte importante del futuro de Barrancas, elegir bien no significa solamente escoger un nombre.

Significa decidir qué clase de administración queremos tener durante cuatro años y qué futuro queremos construir para nuestro municipio, por eso, después de escuchar diferentes opiniones y de analizar el escenario político que hoy vive Barrancas, creo que la discusión debería comenzar a cambiar, ya no debería tratarse únicamente de quién tiene más votos, quién tiene más dinero, quién tiene una estructura política más grande o quién consigue más alianzas, también deberíamos preguntarnos quién tiene la preparación, la experiencia, la independencia, el liderazgo y la visión necesarias para gobernar, porque la Alcaldía no debería ser el premio para quien logre hacer la campaña más costosa, sino la responsabilidad que asuma quien esté realmente preparado para ejercerla.

Al final, quizás la pregunta que debemos hacernos antes de las elecciones de 2027 no sea solamente quién quiere ser alcalde de Barrancas, ni siquiera quién puede ganar la Alcaldía, la verdadera pregunta debería ser mucho más sencilla y al mismo tiempo, mucho más exigente: quién está realmente preparado para gobernar Barrancas, porque una cosa es ganar la Alcaldía de Barrancas y otra muy diferente es estar preparado para gobernarla.

Las experiencias políticas de los últimos años no han sido precisamente las mejores y por eso, son muchos los ciudadanos que comienzan a pensar que Barrancas necesita una alternativa diferente, incluso la posibilidad de que exista un candidato único que pueda reunir alrededor de su nombre a los diferentes sectores políticos y sociales del municipio, esto no es imposible si quienes hoy tienen la responsabilidad de liderar los distintos grupos políticos, son capaces de ponerse de acuerdo y entender que, por encima de los intereses particulares de cada sector, está Barrancas.

Un acuerdo de esa naturaleza permitiría escoger, simplemente al candidato de todos, también al más capaz, al más preparado, al más carismático, al que tenga mayor reconocimiento y trayectoria, al que conozca realmente la situación del municipio y tenga las condiciones para gobernarlo, sería una manera diferente de entender la política: no partir de quién dispone de mayores recursos para una campaña, sino comenzar por preguntarnos quién reúne todas  las condiciones para conducir los destinos de Barrancas. ¡Esto último, para analizar!

 

Salustio Solano Cerchiaro

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