“Aquí está la reina, rodeada de reinas, se ve más bonita, viene de una tierra, parecida a ella, ¡qué estampa tan fina!, ella tiene razón de ser, entre todas es la más linda, con ese porte de mujer, habla cada vez que me mira”
El aparte transcrito corresponde a la canción titulada “Mi reina”, de la autoría de mi amigo Félix Carrillo Hinojosa, interpretada por Poncho Zuleta, Diomedes Díaz y Beto Zabaleta, con el acordeón de Goyo Oviedo, incluida por la Sony Music, es la canción número 9 del CD “FIESTA VALLENATA Volumen 23” en el año 1997, la cual vino a mi mente a propósito del tema que ocupa nuestra atención.
A propósito de la nueva edición del Festival del Carbón en Barrancas, Guajira, la “Tierra Amable”, sería muy importante que en él haya participación femenina en los concursos y las presentaciones en concierto, ellas le dan un toque especial al certamen en el que participan y es deber de todos impulsarlas para que continúen ascendiendo por el espiral sin fin de su reconocimiento.
Es grato observar los acontecimientos trascendentales que están sucediendo y que alegran el corazón colectivo, que tienen connotaciones positivas para aliviar la mente agobiada por los anuncios apocalípticos que se escuchan en el mundo, es lo que está sucediendo en la música vallenata con la presencia femenina en los escenarios, para la diversión y el entretenimiento.
Es evidente que las mujeres en el vallenato iniciaron desde hace un buen tiempo y están viviendo su tercera juventud, están de moda y dando palo a nivel nacional e internacional, están sonando por todas partes, y en todas partes y por todos los medios se está hablando de ellas, en la radio su música suena recurrente y en la calle la gente de la nueva y de la vieja guardia cantan sus canciones, son razones que justifican su presencia en todos los festivales donde se hable de nuestra música.
Del mismo modo, tenemos la esperanza que en la selección de los jurados que habrán de calificar en los diferentes concursos se designen personas insospechables, imparciales y garantes de los derechos de quienes aspiran a ser ganadores en cada una de las competiciones, que no accedan a presiones indebidas y que sepan de la materia.
Respecto del protagonismo de ellas en las festividades en todas sus modalidades, como se recordará que la música más bonita de Colombia tuvo en Cecilia Meza Reales, Fabri Meriño, Carmen Mejía, Rita Fernández Padilla y “Las Universitarias” su primera juventud, entre los años 1968 y 1970, cuando dieron a conocer de la humanidad dos producciones discográficas de grata recordación para los melómanos, fue aquella una agrupación que se desintegró, prematuramente, más por la incomodidad de los familiares de esas niñas y sus novios, que por fracaso comercial, quedaron como corcho en remolino entre las prohibiciones de los padres de sus integrantes, que, escandalizados, no entendían cómo unas jóvenes cultas y bien criadas estaban incursionando en un género musical de menor valía, y los celos de los muchachos que las acompañaban sentimentalmente, que comenzaron a ver sus intereses en peligro, y desde luego razones no faltaban porque eran hermosas, talentosas y triunfadoras, es decir, los varones de aquellos tiempos les quedaban chiquitas.
Insistimos en nuestra tesis que El Vallenato tuvo su segunda juventud, de ello da cuenta la presencia en la discografía y la televisión de Ludís de la Ossa, la India Meliyara, Chela Ceballos, Patricia Teherán, con sus Musas y sus Diosas respectivamente, y más tarde Adriana Lucía, entre otras que compitieron de tú a tú, con los intérpretes de moda, sin la ventaja que tienen los y las nuevas artistas, porque no existían las plataformas digitales, tampoco las redes sociales ni los planes de medios, igual, eran más importantes las letras que la gritería y los estribuillos repetitivos e irrespetuosos de las buenas maneras.
En la actualidad pensamos que se nos vino encima la tercera generación, encarapitada en lo más alto de la popularidad y mencionaré algunas de las protagonistas asumiendo el riesgo de equivocarme, pues la memoria a veces no es buena consejera, tengo presente a Karen Lizarazo, que tiene voz, gracia y personalidad, nominada en 2020 al premio Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum de Vallenato-Cumbia por su álbum Voz de Mujer, nacida en Aguachica, hizo una nueva versión, bastante afortunada, de “Tarde lo conocí”, merece destacarse también Margarita Doria, de quien conozco buenas obras como “Vallenatos del alma”, con el cual obtuvo el título de reina de la canción inédita en 2015, y participó en el Reality Show “A OTRO NIVEL”, y grabó un CD titulado “Amor y fe”.
Por otra parte, es imposible desconocer lo que, a pesar de sus expresiones que hacen erizar a algunos sectores, salidas, viene haciendo Ana del Castillo, una muchacha que, a pesar de sus arrebatos y su graciosa desabrochada para decir las cosas como toca, ha impuesto un estilo en el escenario que entretiene, que cautiva, que impacta, y tiene una voz bellísima y con brillo natural, ha demorado en lanzar otro álbum, eso sí, como Dios manda, pero no ha incidido en nada para que el público la aclame y la pida porque es una caja de sorpresas, para que les siga cantando sus covers y “Sabroso” y “Ya es mío” y después de “Tantos años” y otras que han estremecido a la concurrencia.
Desde hace rato también está haciendo su tarea Diana Burco, también es especial, es una santandereana de pepitoria y hormigas que toca, canta y compone como debe ser, obtuvo en 2018 nominación a los Premios Grammy Latino, la primera mujer solista nominada en la categoría Mejor Álbum Vallenato Cumbia, y en el primer Festival Vallenato Femenino en Valledupar obtuvo el premio a la mejor Canción Inédita con la canción “Viejo amor del valle”, luego estamos en presencia de una mujer intérprete con kilates que le hacen merecedora del respeto de sus laterales.
Iris Curvelo, por su parte, es con “La China” la cereza del postre, la primera, una joven nacida en Uribia, fundadora de la agrupación “Son Wayuu”, que fue la base para su aplaudida participación en el Festival EVAFE en su primera edición, y ha representado muy bien al país en eventos internacionales, tiene carisma, un chorro de voz providencial y fondo para cantar; por su parte, La China hizo el curso completo con Rolando Ochoa, tiene recorrido, experiencia y un mundo de oportunidades para que le espere un porvenir maravilloso. Necesitamos una publicación adicional para referirnos como corresponde a María Silena Ovalle y otras jóvenes que nos han permitido tener la íntima convicción que lo que viene es maravilloso para ellas y para la música vallenata. ¡La prima Fabrina debe estar feliz por lo que está pasando con sus amigas intérpretes del vallenato!
Luis Eduardo Acosta Medina

