Hay momentos en la vida en que las palabras parecen quedarse pequeñas frente al dolor, en que el corazón se encoge y el alma busca refugio en la fe para encontrar una luz en medio de la oscuridad. Hoy, el mundo vallenato, La Guajira, el Cesar y Colombia tienen sus corazones puestos en una sola causa: elevar un clamor por la salud y la pronta recuperación de Kbeto Zuleta García, el hijo querido de nuestro inmortal Tomás Alfonso Zuleta Díaz, el legendario Pulmón de Oro, y de su amada madre, Luzmila García.
La noticia del lamentable accidente que sufrió Kbeto ha estremecido profundamente a la familia Zuleta, a sus amigos, a sus seguidores y a todo ese universo musical que reconoce en su voz una prolongación de la herencia artística de una de las dinastías más representativas del folclor vallenato. Una noticia que llegó como un golpe inesperado, de esos que paralizan el alma y ponen a prueba la fortaleza de una familia.
El accidente ocurrido en jurisdicción del municipio de Ariguaní y fue traido a Bosconia, Cesar, dejó consecuencias dolorosas. Kbeto perdió una de sus piernas y su estado de salud es delicado. Después de recibir atención médica oportuna en esa población, fue trasladado en un avión ambulancia hasta la Clínica Iberoamericana de Barranquilla, donde permanece bajo atención especializada. Hoy, la prioridad absoluta es su vida, su estabilidad y su recuperación.
En medio de semejante adversidad, hay una imagen que conmueve profundamente: la de su padre, Poncho Zuleta, quien suspendió su gira musical por Estados Unidos y emprendió inmediatamente el regreso a Colombia para estar al lado de su hijo. El artista que tantas veces ha hecho vibrar los escenarios, que ha llevado alegrías y nostalgias a millones de corazones, hoy enfrenta una de las pruebas más difíciles que puede vivir un padre: ver a un hijo librando una batalla por su salud.
Poncho, el hombre de voz poderosa, de carácter alegre y de corazón vallenato, deja por un momento los aplausos, las tarimas y los compromisos musicales para asumir el papel más importante de su existencia: el de padre. Porque no hay escenario más grande que la habitación de un hijo enfermo, ni aplauso más valioso que escuchar que su salud comienza a mejorar.
A su lado está Luzmila García, su madre, una mujer que seguramente vive cada minuto de esta situación con el alma estremecida, aferrada a Dios y a la esperanza. Una madre no mide el dolor cuando se trata de uno de sus hijos. Su corazón se convierte en una oración permanente, en un abrazo que quisiera borrar cualquier sufrimiento y en una fuente inagotable de fortaleza.
También está su familia, unida alrededor de esta difícil circunstancia. Sus hermanos, encabezados por la senadora Claudia Zuleta, Luzmila Rosa, Andrés Alfonso, Héctor Arturo, su tío Emilianito, acompañan este momento de incertidumbre con la solidaridad y el amor que solamente pueden nacer de los vínculos familiares. Igualmente, sus primos, entre ellos Julio Guillermo Bula, ex fiscal anticorrupción en Santa Marta, y José Mejía, exalcalde de La Jagua del Pilar, se suman a esa cadena familiar de acompañamiento, afecto y esperanza.
Pero este clamor ha trascendido las fronteras del hogar Zuleta. El zuletismo en pleno ha levantado su voz. Los acordeoneros, compositores, cantantes, periodistas, gestores culturales, amigos y seguidores del folclor vallenato han convertido las redes sociales y los espacios de encuentro en verdaderos escenarios de solidaridad. Desde distintos rincones de Colombia y del exterior llegan mensajes de aliento, oraciones y expresiones de cariño para Kbeto y sus seres queridos.
Porque Kbeto no es solamente el hijo de Poncho Zuleta. Es también un artista que ha venido construyendo su propio camino, llevando en sus cuerdas vocales el sello de una tradición musical que ha marcado generaciones. Su voz ha despertado expectativas entre los amantes del vallenato y muchos lo consideran el heredero de la estirpe vocal de su padre. En él se reconoce esa conexión con las raíces, con la autenticidad y con la esencia de una música que es patrimonio sentimental de nuestro Caribe.
Hoy, sin embargo, no estamos hablando de escenarios, contratos, presentaciones ni éxitos musicales. Hoy hablamos de un ser humano, de un hijo, de un hermano, de un primo, de un amigo y de un hombre que necesita de nuestras oraciones. La música puede esperar; los compromisos pueden aplazarse; los escenarios pueden permanecer vacíos. Lo verdaderamente importante es que Kbeto tenga la oportunidad de superar esta difícil prueba y continuar escribiendo su historia.
La pérdida de una pierna representa un acontecimiento doloroso que transforma la vida y exige una enorme fortaleza física y emocional. Pero una discapacidad no significa el final de los sueños, ni la desaparición de los proyectos, ni la renuncia a la alegría de vivir. Con atención médica, rehabilitación, acompañamiento familiar y mucha voluntad, existen caminos para reconstruir proyectos de vida. Lo primero, hoy, es su salud.
Y es precisamente allí donde debemos concentrar nuestras energías: en la esperanza, en la solidaridad y en la fe. Que Dios ilumine las manos de los médicos y del personal asistencial de la Clínica Iberoamericana de Barranquilla. Que cada procedimiento, cada medicamento y cada decisión médica estén acompañados de sabiduría. Que su organismo responda favorablemente y que la ciencia encuentre los caminos necesarios para ayudarlo a salir adelante.
Al pueblo vallenato le corresponde demostrar, una vez más, que la solidaridad es una de las mayores riquezas de nuestra cultura. Así como hemos acompañado a los Zuleta en sus triunfos, en sus canciones y en sus innumerables recorridos musicales, hoy debemos acompañarlos en este momento de angustia. La verdadera amistad no solamente se demuestra en las celebraciones; también se hace presente cuando llegan las tempestades.
A Poncho Zuleta, primo, nuestro abrazo fraterno. Que Dios le conceda fortaleza para enfrentar estas horas difíciles. Al hombre que tantas veces nos ha regalado canciones para celebrar la vida, le enviamos un mensaje de solidaridad y esperanza. A Luzmila García, toda nuestra consideración y un abrazo de acompañamiento. A Luzmila Rosa, Claudia y a sus hermanos Andrés Alfonso y Héctor Arturo, a su tío Emilianito, María Carmen Emilia, Carmen Sara y Fabio, a Julio Guillermo Bula, a José Mejía y a toda la familia Zuleta García, nuestra voz de aliento.
Que esta adversidad no apague la esperanza. Que el amor de la familia sea el mejor refugio, que la solidaridad de los amigos sea un bálsamo para el dolor y que la fe les permita encontrar fuerzas cuando parezca que se agotan. Hay batallas que no se libran solamente en una clínica, sino también en el corazón de quienes esperan, oran y acompañan.
Hoy queremos imaginar el día en que Kbeto vuelva a sonreír, cuando pueda reencontrarse con sus seres queridos, cuando su voz vuelva a escucharse y cuando esta dolorosa experiencia sea recordada como una prueba que enfrentó rodeado del amor de los suyos. No sabemos cuánto durará este camino ni podemos anticipar los resultados, pero sí podemos ofrecerle algo inmensamente valioso: nuestra compañía, nuestras oraciones y nuestra solidaridad.
COLOFÓN: Kbeto Zuleta García, hoy miles de corazones laten por ti. Que el Dios de la vida te sostenga, que la Virgen te cubra con su manto y que la ciencia médica sea instrumento de tu recuperación. A tu padre, el Pulmón de Oro, y a tu madre, Luzmila García, que nunca les falte la fortaleza para seguir adelante. El vallenato entero está contigo. Que las notas de la esperanza sean más fuertes que el dolor y que la vida te conceda nuevas páginas para escribir tu historia.
¡Fuerza, Kbeto! ¡Estamos orando por tu vida y tu recuperación!
¡Dios tiene la última palabra!
Hernán Baquero Bracho

