ALEJANDRO RAFAEL MAESTRE PALMERA

En la escarpada población de El Difícil, cabecera municipal del municipio de Ariguani, departamento del Magdalena, nació este brillante, incansable y perseverante personaje un 12 de marzo del año de 1942, fruto del matrimonio conformado por: Alejandro Rafael Maestre Sierra y Alicia Palmera Mesa; su padre es oriundo de La Junta, La Guajira, y como buen guajiro dejó una prolífica y numerosa familia: 17 hijos. Ellos son: Luis Emiro, técnico en Agricultura y Ganadería; Raúl José, abogado egresado de La Universidad Externado de Colombia en Bogotá; Pedro Alfonso, “El Tote”, ganadero, empresario y político; Humberto Domingo, ganadero; Jaime Eduardo, ganadero, político y gallero, mi homenajeado de esta semana: Alejandro Rafael, arquitecto, exalcalde y ganadero; Ena Judith, Jorge Abel, médico cirujano de la Universidad Nacional; Oscar Julio, abogado; Carmen Alicia, Eva María, Rubi Esther, abogada, y Leandro Enrique Maestre Palmera, abogado; también están Jovita, Luis Guillermo, Ilba y Diego Maestre Fonseca.

Desarrolló su infancia en las calles del Difícil Magdalena, tuvo el honor de estrenar la cuarta bicicleta que llegó a su terruño, lo cual causaba admiración y asombro ante sus paisanos; jugó también con carritos de madera con llantas de ceiba. Siempre recuerda que repitió el quinto de Primaria tres veces, hasta que su padre pudo sacarlo a estudiar a la ciudad de Cartagena, Bolívar, al Colegio Fernández Baena como interno, donde repitió por cuarta vez el quinto, pues su anterior institución educativa no estaba aprobada ante el Ministerio de Educación; allí permaneció hasta tercero de Bachillerato. En Santa Marta, en el Liceo El Caribe, realizó cuarto de secundaria y, finalmente, en el Gimnasio Bolívar de Cartagena, cursa quinto y sexto, obteniendo su diploma de bachiller. En este claustro fue alumno de dos profesores de San Juan del Cesar, La Guajira: Rafael Fernández de Filosofía y el Bily Crespo de Matemáticas.

Al terminar el bachillerato, se fue para Bogotá, y pudo en ese momento presenciar la pelea del boxeador colombiano Bernardo Caraballo contra el brasileño Éder Jofre en el Campín de Bogotá, el 27 de noviembre del año 1964. Se presentó en tres universidades: Nacional, Javeriana y Los Andes en Medicina, pues su papá anhelaba tener un hijo médico; en ninguna pasó. En el segundo semestre de 1965 se postuló para Arquitectura, en las mismas universidades y en esta ocasión clasificó en todas tres. En 1971 obtuvo su diploma de arquitecto en la prestigiosa Universidad Javeriana; el título está escrito en latín; así se expedía esa época.

Su primer trabajo como arquitecto lo consiguió en la Caja Nacional de Previsión, siendo en ese momento ministro de Trabajo Crispín Villazon de Armas, quien era amigo de su padre. Laboró durante cinco años en esta entidad en el cargo de jefe de la oficina de vivienda, diseñó y construyó obras en casi todo el país, desde Neiva hasta Barranquilla y Santa Marta. Fue convocado para trabajar como profesor en la Universidad Piloto de Colombia, permaneció dos años como académico y además fue exaltado como decano de la Facultad de Arquitectura de esta importante institución universitaria, donde ayudó a vincular a muchos estudiantes del Cesar y La Guajira, entre otros, a Jesús María Molina, Andrés Vega Gutiérrez (el Míster) y a los compositores arquitectos: Luis Egurrola Hinojosa y Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez.

Su primera esposa fue Esperanza Farfán Manrique (fallecida), de cuya unión nacieron: Lina Alejandra, Administradora de Empresas, y Alejandro Alejandro Maestre Farfán, Médico Veterinario Zootecnista; de su segundo matrimonio con Yaneth Vanegas Cubillos, vinieron al mundo: Jorge Luis Ingeniero Industrial y Rafael Enrique Maestre Vanegas, ingeniero ambiental.

En el año 1990 se retira de la Arquitectura; para esa fecha asistió a una cena que recolectaba fondos en pro de los niños pobres, fue invitado por un sacerdote apellido Aguas, donde este expresó que en el Difícil todas las cosas eran pequeñas; a pesar de ser una población con mucho dinero individual, no había hospital, tampoco acueducto, ni siquiera alcantarillado. Aquellas palabras del presbítero le llamaron mucho la atención y dijo en su interior: «Voy a aspirar a la Alcaldía» y en el año 1992 lo eligieron como alcalde del municipio de Ariguani. Fue alcalde de transición, estuvo por dos años y medio; su obra más importante fue la profesionalización de 93 profesores en su municipio, para elevar la calidad de la educación de los estudiantes de Ariguani. La segunda obra relevante fue el acueducto San José de Ariguani, Pueblo Nuevo y el Difícil, proyecto este que costó $2.300.000.000, obra que representó la mejoría en un 100% para la calidad de vida de los habitantes de estas poblaciones. Recuerda que invitó al embajador de Holanda del momento, Jean de J Rouss, era su nombre; le organizó una gran fiesta con una agrupación que estaba pegada en toda la región y cuyo cantante era nada menos que un sobrino suyo. Ricardo Maestre, fue tan fructífera esa invitación que dicho embajador le colaboró con $700.000.000 para el acueducto; tiempo después, el funcionario se enamoró y se casó en el difícil.

Crónica ilustrativa y aleccionadora la de esta semana, narrando la bonita historia de un hombre luchador, perseverante, buen arquitecto y constante en sus propósitos, aquel al que le impetraron 33 demandas cuando ejerció como alcalde y ninguna prosperó, pues sus actuaciones siempre han sido correctas y en derecho. Invitó a César Gaviria y a Horacio Serpa a su tierra y allá estuvieron un personaje admirador del matrimonio de sus padres, a los que pone de ejemplo, pues nunca los vio pelear; irradiaron felicidad todo el tiempo, asegura. Siendo niño, su mamá era la costurera del pueblo y muchas veces laboraba hasta las 10 p. m. con una vela; no había luz eléctrica. Ese ejemplo de Tesón, Armonía y Firmeza que vio en sus progenitores lo marcaron y los convirtió en ese gran profesional orgullo de su familia y de sus paisanos. Un fuerte abrazo, Jandito, como le decimos por cariño. Dios nos permita tenerte por muchos años para seguir disfrutando de tu nobleza y empatía.

“NO MIDAS TU ÉXITO POR LO QUE HAS LOGRADO, SINO POR LOS OBSTÁCULOS QUE HAS SUPERADO”.

Con optimismo, consideración y franqueza, reveló y contó: “El Juntero Futurista”.

 

José Jaime Daza Hinojosa

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