A menudo escucho personas diciendo “amigos no hay”, “no se puede confiar en nadie”, “es mejor andar solo”. Si eres de esas personas que dice estas frases te pregunto: ¿Tú no eres amigo? ¿No se puede confiar en ti? ¿Es mejor andar solo que contigo?
Las Escrituras en Proverbios 17:17, dice que en todo tiempo ama el amigo y es un hermano en tiempo de angustia. Si los amigos no existieran La Biblia ni siquiera los mencionaría, pero los hay. Incluyendo a Judas y a Pedro, Jesús llamó amigos a sus discípulos (Juan 15:15), así que ¿cómo concibes una vida sin amigos? Hasta Jesús necesitó de ellos.
Soy una persona de pocos amigos, pero sé que he escogido a excelentes personas para que hagan parte de mi vida; no siempre están, no siempre los veo, no siempre hablamos y definitivamente no siempre puedo contar con ellos; pero hay algo que también es cierto, yo no estoy siempre para ellos y no siempre pueden contar conmigo y no, no es que no haya amistad, es que a veces no es posible, todos tenemos ocupaciones y eso no quiere decir que el sentimiento no exista.
Hace algunos años falleció la madre de una amiga y justo el día de su fallecimiento me fui del país a pasar vacaciones, me enteré a la hora del almuerzo cuando pude conectarme a wifi y ver redes sociales. Le escribí de inmediato, busqué la manera de enviarle un presente, lo correcto hubiera sido acompañarla, abrazarla y estar para ella, pero las circunstancias no me lo permitieron.
Es importante saber elegir las amistades y no menos importante es tener claro que no siempre vamos a estar de acuerdo, que pueden presentarse diferencias, pero recordemos que Dios nos manda a perdonar las ofensas y a amarnos unos a otros. Pídele dirección a Dios para nuevas amistades, sabiduría para mantener las que ya tienes y el valor suficiente para alejarte de quienes no te edifican, no olvides que las malas amistades corrompen las buenas costumbres, también procura que no seas tú quien corrompa a otros.
La amistad es la base de las relaciones sanas y más que preocuparte porque los demás sean buenos amigos, ocúpate tú de serlo, de no permitir entrada a los chismes; de no sacar provecho de las personas por su posición social, cargo o cualquier otro status que implique un interés deshonesto; no creas todo lo que dicen las redes sociales, pues todas estas cosas no solo dividen a los amigos, también enferman la sociedad. “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. Los chismes separan a los mejores amigos” (Proverbios 16:28)
Si has ofendido a un amigo, llámale, discúlpate y si has sido tú el ofendido, perdona; en cualquier caso, el ego puede verse lastimado, pero le habrás ganado una batalla al orgullo y eso no solo te traerá paz, sino la satisfacción de haber obedecido al Padre.
Jennifer Caicedo

