EL MALECÓN: LA NUEVA FORMA EN QUE RIOHACHA MIRA AL MAR

Riohacha está a las puertas de una gran transformación urbanística y turística de su historia reciente. El Malecón comienza a perfilarse como una nueva carta de presentación de la capital guajira ante Colombia y el mundo.

Si los cronogramas avanzan como está previsto, diciembre de 2026 podría marcar el momento en que Riohacha estrene una nueva piel frente al Caribe. No será solamente infraestructura: será la posibilidad de reconciliar a la ciudad con su mar y convertir ese horizonte azul en uno de sus principales motores turísticos.

En esta apuesta aparece el gobernador Jairo Aguilar Deluque, quien ha colocado el turismo entre las prioridades de su administración. El Malecón puede convertirse en uno de los grandes hitos de su gobierno, porque las obras que perduran son las que cambian la vida de la gente.

Riohacha necesita volver a mirarse con orgullo. Su mar no es una frontera, sino una puerta hacia el turismo, la gastronomía, la cultura, la hotelería y oportunidades. El Malecón debe ser una gran vitrina de La Guajira, donde el visitante encuentre nuestra cocina, artesanías, música, historia e identidad.

La obra llega cuando Riohacha necesita oportunidades económicas. El turismo puede impulsar restaurantes, hoteles, operadores, artesanos, artistas y jóvenes emprendedores. Porque cuando una ciudad construye un espacio turístico de calidad, no solamente construye infraestructura: construye oportunidades.

Pero el Malecón no puede caminar solo. Será necesario garantizar seguridad, limpieza, movilidad, iluminación y una programación cultural permanente.

El Malecón debe convertirse en el corazón de una estrategia capaz de conectar a Riohacha con los grandes destinos de La Guajira. Que la ciudad sea la puerta de entrada y cada municipio, una página diferente de ese gran libro turístico que todavía tenemos por escribir. Ese libro se llamará: Riohacha, un mar de verano.

Convertir el turismo en una verdadera industria requiere visión, planificación y continuidad. Los gobiernos pasan, pero las obras estratégicas deben permanecer. Por eso el Malecón debe convertirse en una política de ciudad y de departamento.

El Malecón puede ser mucho más que una obra: puede ser el balcón desde donde La Guajira se asome al mundo; el puente entre la ciudad que fuimos y la ciudad que queremos ser. Cuando el sol de diciembre de 2026 se refleje sobre el Caribe, Riohacha podría dar el primer paso hacia una nueva era: la era en que su mar deje de ser horizonte y se convierta en destino.

 

El mar como destino

El Malecón no debería medirse solo en metros de obra construida, sino en oportunidades para Riohacha: más turismo, más empleo, más emprendimiento y más orgullo por lo nuestro. Una ciudad que aprende a mirar al mar también aprende a mirar hacia su futuro.

 

Hernán Baquero Bracho 

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