La reciente Matriz de Impacto Sectorial, elaborada por Sectorial.co con base en el programa de gobierno, las entrevistas y los pronunciamientos públicos del presidente electo Abelardo de la Espriella, ofrece una radiografía de los sectores económicos que podrían verse favorecidos o afectados durante el periodo 2026-2030. El propio documento advierte que sus conclusiones dependen de la viabilidad técnica y fiscal de las propuestas, pero constituye un insumo serio para anticipar escenarios de desarrollo. Más allá del debate político, vale la pena preguntarse: ¿Qué oportunidades representa esta visión para La Guajira?
Anexo link para los interesados en leerla: https://sectorial.co/matriz-impacto-sectorial-nuevo-gobierno/#descarga
La respuesta es esperanzadora. La matriz identifica perspectivas positivas para sectores como el comercio, la industria, la construcción, la extracción energética y la seguridad, precisamente áreas donde nuestro departamento posee ventajas competitivas que, durante décadas, no han sido plenamente aprovechadas.
Uno de los primeros beneficios sería la recuperación de la confianza para invertir. La Guajira reúne condiciones excepcionales: riqueza minera, liderazgo en energías renovables, una posición geográfica privilegiada sobre el Caribe y una frontera con enorme potencial comercial. Cuando un país brinda estabilidad jurídica y reglas claras para la inversión, departamentos como el nuestro tienen la posibilidad de convertirse en protagonistas del crecimiento nacional.
En comercio, las propuestas para reducir la tramitología, aliviar la carga tributaria de los emprendedores, combatir la extorsión y enfrentar el contrabando tendrían un impacto especial en Maicao, donde miles de familias dependen de la actividad comercial. Recuperar la legalidad no solo fortalece la economía formal, sino que devuelve competitividad a quienes durante años han trabajado en desventaja frente a las economías ilegales.
La industria y la minería también encuentran una oportunidad. La propuesta de atraer grandes inversiones y garantizar estabilidad energética coincide con la vocación de La Guajira como epicentro de la transición energética. Los proyectos eólicos, solares y de hidrógeno verde pueden consolidar al departamento como referente continental. Al mismo tiempo, brindar seguridad jurídica a la inversión permitiría que El Cerrejón continúe generando empleo, regalías y oportunidades mientras el país avanza hacia una transición energética gradual, responsable y socialmente sostenible, sin poner en riesgo miles de familias que dependen de esa actividad.
El turismo merece una reflexión especial. La Guajira no puede seguir promocionándose únicamente por Cabo de la Vela o Punta Gallinas. El departamento posee un corredor turístico integral que inicia en las playas de Dibulla y Palomino, continúa por la riqueza étnica y paisajística de la Alta Guajira y encuentra en el sur una extraordinaria Ruta Folclórica, integrada por Fonseca, Barrancas, Hatonuevo, San Juan del Cesar, El Molino y Villanueva, cuna de compositores, festivales, gastronomía y tradiciones que enriquecen la identidad vallenata. Esa diversidad puede convertirse en una poderosa fuente de empleo si viene acompañada de seguridad, infraestructura y promoción nacional e internacional.
La construcción representa otro motor de desarrollo. Más vivienda, infraestructura y asociaciones público-privadas significan empleo, dinamización económica y mejores condiciones de competitividad. Para La Guajira esto se traduce en más vías secundarias y terciarias, mejor conectividad para el campo y mayores oportunidades para productores rurales.
Pero ningún proyecto de desarrollo prospera sin seguridad. La lucha contra la criminalidad y la recuperación del control territorial son condiciones indispensables para atraer inversión y fortalecer el turismo. En ese contexto, la culminación de la nueva cárcel de Riohacha tendría un efecto estratégico para todo el departamento. No solo permitiría superar el hacinamiento del antiguo establecimiento penitenciario, sino también descongestionar las estaciones de Policía de Riohacha, Maicao, Fonseca, San Juan del Cesar, Villanueva y los demás municipios guajiros, hoy obligadas a mantener personas privadas de la libertad durante largos periodos. Liberar esa capacidad fortalecería la labor preventiva de la Policía y mejoraría el funcionamiento del sistema de justicia.
Sin embargo, ninguna oportunidad nacional sustituye la responsabilidad regional. Para aprovechar este escenario será indispensable fortalecer la Universidad de La Guajira, el SENA, Infotep e Infotec, formando el talento humano que demandarán la minería, las energías renovables, el turismo, la agroindustria y la logística. El desarrollo no depende únicamente de los recursos naturales; depende, sobre todo, de las capacidades de su gente.
Los gobiernos nacionales pueden abrir puertas, pero corresponde a las regiones cruzarlas. Si las propuestas analizadas por la Matriz de Impacto Sectorial logran materializarse, La Guajira tiene una oportunidad histórica para dejar de ser reconocida únicamente por sus desafíos y comenzar a ser admirada por su capacidad de liderar el crecimiento económico, energético, turístico y cultural de Colombia. Ese es el momento que debemos preparar desde ahora.
Misael Velásquez Granadillo

