La cordillera submarina Beata queda a 300 kilómetros de nuestras costas. ¿Cuánto sabemos de ese otro pedazo de La Guajira?
A La Guajira la hemos aprendido a contar desde la tierra. Es una geografía de horizontes planos, y tal vez por eso creemos que el departamento se acaba donde el agua moja los pies. Pero a unos trescientos kilómetros de la costa, mar adentro, hay una cordillera que nadie ha caminado ni va a caminar: la cordillera submarina Beata. Su cresta más alta queda a casi mil seiscientos metros bajo la superficie y sus laderas bajan hasta la llanura abisal, a más de cuatro mil trescientos (Dimar, 2022; Minambiente, 2026). Son unos dos mil setecientos metros de relieve, con colinas, valles, escarpes y mesetas, en una oscuridad donde nunca ha entrado un amanecer guajiro.
Beata no se descubrió esta semana. La Dirección General Marítima ya había levantado su relieve con batimetría de alta resolución (Dimar, 2022). En enero de 2022 salió de Cartagena la primera expedición científica colombiana a una cordillera submarina del Caribe, dirigida por el Invemar con Parques Nacionales y otras entidades (Minambiente, 2022a, 2022b). Ese mismo año se declaró la Reserva Natural Cordillera Beata, la primera reserva natural marina del país: 3,3 millones de hectáreas, un poco más que Bélgica (Radio Hoy, 2026; SieteDías, 2026). Lo nuevo de 2026 es que el equipo que sustentó esa protección recibió el Premio Alejandro Ángel Escobar, que lleva más de siete décadas reconociendo la investigación científica en Colombia (Minambiente, 2026). La montaña estaba ahí desde mucho antes que nosotros. Lo reciente es que empezamos a enterarnos.
Para conocerla, los investigadores usaron hidroacústica para dibujar el fondo y detectar la vida que se mueve en la columna de agua. Tomaron mediciones oceanográficas, bajaron cámaras en vehículos operados a distancia y analizaron ADN ambiental, una técnica que encuentra en una muestra de agua los rastros genéticos que dejan los animales al pasar. Registraron cerca de 188 especies o unidades taxonómicas (Diario del Norte, 2026). Y encontraron algo que nos toca de cerca: por las aguas de Beata pasan rutas migratorias de tortugas marinas y del tiburón ballena (Radio Hoy, 2026).
En los boletines oficiales, La Guajira sale siempre como punto de referencia: «a trescientos kilómetros de La Guajira». Nos nombran como una referencia y nada más. En los listados públicos de la expedición están el Invemar, Parques Nacionales, el centro oceanográfico de la Dimar con sede en Cartagena, una universidad antioqueña, una red nacional de centros de investigación y dos empresas de servicios (Minambiente, 2022a). Ninguna institución guajira figura con nombre propio. A los científicos no hay nada que reprocharles: hicieron un trabajo admirable y lo hicieron para el país. El reclamo no es para nosotros, porque un territorio que no investiga su mar termina siendo descrito por otros.
La Guajira es una península y el mar la rodea por tres lados. Frente a sus costas ocurre la surgencia que enfría y fertiliza el agua, y que los oceanógrafos estudian hace décadas. Aquí viven pueblos que han sacado su sustento del mar por generaciones, entre ellos los apalaanchi, los pescadores wayuu, que saben de vientos, corrientes y temporadas cosas que casi nunca llegan a un informe técnico. Aun así, cuando se habla del departamento se habla de desierto, carbón, desnutrición y contrabando. Todo eso existe y duele, y negarlo sería otra forma de abandono. Pero falta el resto. Si una región se cuenta solo por lo que le falta, sus dirigentes se dedican a repartir escasez. Si se cuenta también por lo que tiene, les toca planificarlo.
Lo que Beata le da a La Guajira es conocimiento y argumentos. Puede servir de pretexto para una cátedra del mar en los colegios, para un semillero de ciencias marinas en la Universidad de La Guajira, para convenios que suban a muchachos de Uribia, Manaure, Dibulla o Riohacha a la próxima campaña científica, en vez de dejarlos leyendo sobre ella en un boletín de prensa. El turismo científico y de naturaleza puede tener lugar en nuestras costas si antes hay estudios, planificación, financiación y evaluación ambiental.
Desde el norte llega otra señal. En Punta Gallinas, pescadores wayuu que durante años vivieron de cazar tiburones trabajan hoy con los biólogos marinos del proyecto PUYUII: miden los ejemplares, guardan muestras y entregan datos para su conservación (Mongabay, 2026). El mismo proyecto quiere confirmar si frente a la punta hay un monte submarino que serviría de refugio a tiburones y peces migratorios (El Tiempo, 2025). Por ahora es una hipótesis y hay que tratarla como tal. Si se confirma, tendrá algo que a Beata le faltó: lo habrán buscado guajiros y científicos juntos.
¿Quién tiene que cambiar esta historia? Todos, aunque no con la misma carga. El Gobierno nacional, que debe entender que la investigación oceánica del Caribe norte no puede hacerse solo desde Cartagena, Santa Marta o Bogotá. La Gobernación y las alcaldías costeras, que pueden meter el mar en sus planes de desarrollo y en el ordenamiento territorial, y destinar recursos de ciencia, tecnología e innovación a una agenda marina del departamento. La Universidad de La Guajira, que tiene que formar sus propios oceanógrafos, biólogos marinos y gestores costeros. Y las organizaciones sociales y las autoridades tradicionales, que deben exigir silla en la mesa donde se decide sobre su mar.
Para cuidar algo primero hay que conocerlo. Lo que no se mide no entra en el presupuesto, y lo que nadie nombra acaba administrado por otros. La soberanía sobre el mar se ejerce con buques y tratados, y se ejerce igual con datos, con científicos y con escuelas donde los niños aprendan que su departamento tiene montañas que nunca verán el sol.
Apreciados lectores, La Guajira no termina en la playa. Sigue bajo el Caribe, en una cordillera callada que lleva muchísimo tiempo esperando que la miremos. Podemos seguir viéndola desde la orilla, como quien mira una herencia ajena, o ponernos a estudiarla y a cuidarla como lo que es: territorio nuestro.
«Un territorio que no investiga su mar termina siendo descrito por otros».
Arcesio Romero Pérez
Referencias
Diario del Norte. (2026, 24 de septiembre). La cordillera submarina Beata [Editorial]. https://diariodelnorte.net/editorial/la-cordillera-submarina-beata/
Dirección General Marítima [Dimar]. (2022, 24 de febrero). Dimar continúa trabajando en la investigación del territorio marítimo colombiano. https://www.dimar.mil.co/dimar-continua-trabajando-en-la-investigacion-del-territorio-maritimo-colombiano
El Tiempo. (2025). Un proyecto inédito busca proteger a los tiburones de La Guajira de la mano de las comunidades que antes los cazaban. https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/un-proyecto-inedito-busca-proteger-a-los-tiburones-de-la-guajira-de-la-mano-de-las-comunidades-que-antes-los-cazaban-asi-puede-sumarse-3504437
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [Minambiente]. (2022a, 11 de enero). Mañana zarpará la Expedición Científica Cordillera Beata. https://www.minambiente.gov.co/?p=38608
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [Minambiente]. (2022b, 12 de enero). Colombia realiza su primera expedición a una cordillera submarina en el Caribe. https://www.minambiente.gov.co/?p=38725
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible [Minambiente]. (2026, 1 de octubre). Invemar y Parques Nacionales reciben premio por investigación que permitió proteger la Cordillera Beata. https://www.minambiente.gov.co/invemar-y-parques-nacionales-reciben-premio-por-investigacion-que-permitio-proteger-la-cordillera-beata/
Mongabay. (2026, agosto). Indigenous fishers rethink shark hunting & protect species on Colombia’s coast. https://news.mongabay.com/2026/08/indigenous-fishers-rethink-shark-hunting-protect-species-on-colombias-coast/
Publicación de Instagram. (2026). [Publicación sobre la cordillera submarina frente a La Guajira]. Instagram. https://www.instagram.com/p/DeiTc6LDzxX/ (Consultada el 21 de octubre de 2026; la plataforma no permitió verificar su contenido completo).
Radio Hoy. (2026, 22 de septiembre). Invemar y Parques Nacionales Naturales de Colombia reciben el Premio Alejandro Ángel Escobar 2026. https://www.radiohoy.com/2026/09/22/invemar-y-parques-nacionales-naturales-de-colombia-reciben-el-premio-alejandro-angel-escobar-2026/819129/
SieteDías. (2026, 22 de septiembre). Invemar y Parques Nacionales Naturales de Colombia reciben el Premio Alejandro Ángel Escobar 2026 por revelar la vida de la Cordillera Submarina Beata. https://sietedias.co/invemar-y-parques-nacionales-naturales-de-colombia-reciben-el-premio-alejandro-angel-escobar-2026-por-revelar-la-vida-de-la-cordillera-submarina-beata/

