LAS MOTIVACIONES DEL VOTO SON DISTINTAS

Para un importante número de ciudadanos, incluso que sumados sus votos pueden definir la elección de un candidato presidencial, las motivaciones del voto para primera vuelta no son las mismas que para el voto en segunda vuelta.

En primera vuelta muchos electores, no dirigentes, van escogiendo su candidato no por las competencias, la idoneidad y los antecedentes personales, políticos y profesionales que este tenga, sino que el elector, cualquiera que sea, analfabeto y muchos ilustrados, comienza construyendo, basado en vivencias y subjetividades, de manera importante, a su manera, con sus conocimientos y otras razones,  su propio perfil en su imaginario, motivado por lo que él quiere primero que todo para él, y después, lo que él quisiera se cambie o mejore en su comunidad, en su país; quiere, así sea muy imperfecto lo que construye, diseñar el candidato más perfecto, ¿y para qué? para “salir a vender” ese candidato que se formó en su consciente, pero al encontrarse afuera, y es posible, con muchos perfiles distintos o muy parecidos al de él, comienza a revisar su “adan” y a hacerle modificaciones con lo que va escuchando y entendiendo más. Esto da como resultado un candidato para primera vuelta un candidato multifacético y su importancia neta para transformar esa realidad que mortifica a ese elector que construyó su candidato ideal, aún no tiene el mayor peso, entonces la verdadera motivación para ese voto en la primera vuelta está dada en gran parte y peligrosamente por “llevar la contra a sus contras”, por las propagandas, y “por lo que escuchó y le sonó”. Así actúa un importante segmento de electores.

Su voto en primera vuelta, como están las cosas y pensando que va a ver una segunda vuelta, está motivado más por sus percepciones, apreciaciones y deseos que por la importancia en el programa de gobierno, la idoneidad y propuestas factibles de solución de un candidato. También “porque tiene como espejo el presente del gobierno de turno”. O porque quiere que venga uno distinto.

Y lo estoy viendo. El manejo publicitario de las campañas, de la prensa plegada a un candidato y las discusiones de políticos ofensores y defensores no están, y de eso hay mucha queja, fundamentada en la calidad programática de las propuestas, sino, en el repentismo para dar respuestas, para crear frases muy sonoras y “contestaciones taquilleras”; en la creatividad en las redes para disminuir o aumentar un perfil, y, lamentablemente, en las falsas y a veces calumniosas afirmaciones sobre diferentes aspectos del candidato que a la hora de gobernar pueda que no sea puntos sobresalientes de su portafolio. Desafortunadamente esto influye en la motivación de un elector para escoger un candidato en primera vuelta.

Para la segunda vuelta, cosa distinta, esos ciudadanos que acabamos de definir escogerán su candidato por motivaciones vario pinta, por ejemplo, desde el querer desplazamientos de elites porque ven en estas elecciones una oportunidad para ello, o de acabar con modelos de gobierno, hasta el que realmente se interesó e interpretó correctamente unas propuestas más aterrizadas, como las que se han presentado en la ultima semana.

Hay quienes se han detenido a revisar sus primeras reflexiones y hasta se asombran por lo que estuvo pensando o se decidió para votar en primera vuelta. Ya se detienen menos en los defectos personales de los candidatos y se orienta más el elector por sus sentimientos y experiencias que por el boom publicitario y para esto no se necesita ser estadista, ni ultra académico porque lo que ve el ciudadano es que en pocos días o mañana pueden pasar cosas que podrán definir el bienestar o sufrimiento de él y de su descendencia. Esta motivación es determinante, es trascendental para la toma de decisiones; aquí ese perfil que él creo ya no tiene mucha importancia política; ahora, y lo piensa y se pregunta esto el ilustrado o el iletrado: ¿qué debo hacer para no tener, o tener menos penurias?

Aquí es cuando entra el susto y este sentimiento de miedo es motivación para votar en segunda vuelta. A veces no es buen consejero.

Por todo esto, aun por encima de estas elucubraciones mías, lo único valido es tomar decisión de manera responsable. Que las motivaciones no sean rabiosas, que sean sensatas. Que la mala prensa, o el odio, o el resentimiento o la propaganda negra no sean la base para construir tu pensamiento, tu decisión y tu voto, sino que lo sean la objetividad y el dictamen de tu conciencia. Y lo que sí quiero recomendar personalmente es: piensa hasta lo mas profundo tu voto, analízalo tu y tu interior y vota, vota, pero no te arrepientas jamás de ese voto. Asume los vítores o las funestas consecuencias y cuando tengas que dar tu opinión por lo que esté pasando, en el futuro, hazlo con valor civil y tómalo como experiencia para una próxima oportunidad.

P/D. no estoy describiendo ni el voto útil ni el voto de la franja. Es una mirada al panorama.

Rodrigo Daza Cárdenas

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