La falta de buenos servicios publico y la inseguridad, generan estancamiento en el desarrollo de crecimiento, del territorio guajiro para treparse en la cima del progreso, con el apoyo de su gente que la habitan y puedan explotarla, de diferentes formas y manera productivas, previa planificación, relacionadas con obras y demás actividades: servicio, industria y comercio; las cuales, son objetos de concertación y aprobación, conforme a las prioridades y beneficios, sociales y rentístico, que sea de utilidad común y favorecimiento positivo.
No creo que nosotros seamos inferiores a otras personas de origen asiático, que se encontraban en peores condiciones de pobreza que las que padecemos y hoy en día, están en la escala de países ricos, de las cuales podemos mencionar: China comunista, Corea del Sur, Vietnam, Filipinas, Indonesia y otras.
La Guajira como otros territorios de Colombia, están pasmadas, por estar supeditadas a un régimen republicano centralista y a una dirigencia política corrupta, que poco se interesan por el bienestar y sacar el departamento adelante. Los recursos económicos que gestionan o les asignan en las transferencia de la nación, las transforman en negocios con el gobierno, que buscan la aprobación de proyectos de ley, de selecto interés, que requiere apoyo del Congreso sujeto a compensación retributiva a la mayoría de congresistas, para garantizar su aprobación, pero muchos de esos recursos los desvían algunos parlamentarios beneficiarios, a cambio de ventas lucrativas trasladando las partidas de inversión adjudicada, a otra jurisdicción diferentes al departamento o territorio que representan.
No se conciben que hayan pasados tantos años en periodos de gobiernos y representación, manteniendo en bajo nivel, sin alternativa, ni esperanza de crecer, para facilitar y ofrecer, espacios y oportunidades a las nuevas generaciones de jóvenes profesionales, con anhelos de emprendimientos y producción, antes que terminen en frustraciones y decesiones, buscando nuevos horizontes, por negativas en su lugar de origen. Son muchos los talentos humanos fugados, que forzosamente tienen que emigrar a otras naciones, contra su voluntad, pero por necesidad apremiantes, con resignación y coraje de servicios, para perfilarse y hacerse valer, de manera tempranera, con sus conocimientos académicos y capacidad intelectual.
Un territorio urbano carente de servicio público domiciliarios: agua, energía, gas, aseo y comunicaciones, están relegados y abandonados, precisamente por la falta de los servicios básicos indispensables, sin los cuales nada se puede hacer. El agua es un servicio primordial, de consumo humano, animal y vegetal. Sus escases son fatal, ruinoso y mortal.
La Guajira como gran fuente de materia prima para generar energía con: hidrocarburo (Gas), Carbón, sol y aire; que constituye grandes ingresos económicos a través de las explotaciones industriales y mineras, proyectadas para comercializar las energías eólicas y solar, no habido forma de gozar del servicio de agua. Contamos con un cercado o alberca gigante que deposita 200 millones de metros cúbicos de agua, que hasta hora no cumples su cometido, para las distribuciones del servicio a localidades municipales, sin que se haya gestionado ninguna labor para utilizar el agua estancada, que tanto necesitamos de manera urgente, sin concretar disponibilidad económica, para ejecutar las obras requeridas y ponerle fin, a las penalidades que estamos padeciendo por el servicio deficiente de agua, empantanados en las proyecciones planificadas de desarrollo.
El Distrito de Riohacha, no dispone del volumen necesario de suministro para cumplirle al usuario de manera constantes y continuas diariamente. El racionamiento es inmenso, distribuyendo una sola vez por semanas, durante unas pocas horas, algunas zonas o barrios. Hay otros que el agua llega dos veces al mes, disminuyendo el servicio cada día, incrementada el estado de calamidad y sin esperanza de mejorías, por negligencia que compromete a gobiernos y representantes, desde nacional, hasta locales, por falta de consolidación mancomunadas, que sirva para solucionar un servicio vital y esencial, para la vida y el progreso. Sin agua estamos condenados al fracaso y la insolvencia. ¿Será que esa la suerte a que estamos destinado y resignados al conformismo, por faltas de gestiones y soluciones, de quienes asumen la responsabilidad de gobernar y representarnos, en cada periodo constitucional?
Debemos buscar alternativa efectiva para un plan maestro de acueducto masivo, conectado a represas, desalinazadora, pozos profundos y corrientes ribereñas, provenientes de la Sierra Nevada, Perijá y otros ríos que nacen en el territorio y desembocan en el mar, para el cual se requiere de empalmes y conexiones, de todas las fuentes de aguas, sobre el cual se debe calcular un presupuesto y direccionarse su ejecución global, con aportes de municipios, departamento y nación; comprometiendo créditos, pignoración de regalías y obras por impuestos.
Las construcciones de acueductos individuales en poblaciones y localidades, no son mas que mitigaciones superficiales de cortos tiempo de duración que, de muy poco puede servir, para suplir y resolver, las necesidades del servicio de agua. Se pierde, muchos recursos económicos en sus construcciones. Debemos pensar en grande, de manera positiva, con gestiones de unidad por quienes nos representan, en nación, departamento y municipios, con sentido de pertenencia y amor por la Península de La Guajira. No mas pañitos de consuelo, ni lamento de sufrimiento por los escases del precioso liquido indispensable para la vida. Cuanto tiempo más nos tocará soportar, esta penosa necesidad, sin disponer de un eficiente servicio de agua al Distrito de Riohacha y demás municipios de La Guajira. ¿Será que necesitamos un “Chapulín”?
Martin Barros Choles

