MINISTERIOS AURELIANOS (2022 …)

Al igual que en la distopia 1984 de George Orwell, el próximo gobierno contará un «Gran Hermano», encargado, entre otras funciones, de instaurar un régimen progresista donde la inverosimilitud ficcional se transforme en elocuente realidad. Una administración «aureliana», cuyos tintes plasmaran la reforma institucional necesaria para adaptar el andamiaje del Estado a las banderas de la autocracia moderna.

El cambio contempla la creación de los ministerios de la ficción, entre los cuales se destacan: (i) el Ministerio de la verdad, encargado de dominar las comunicaciones, las noticias, los espectáculos, las artes, las redes sociales y los rumores de la neolengua, definida como como la intervención represiva que inhibe a los hablantes para que no incurran en un crimen mental (pensamiento contrario al Gran Hermano). Este ministerio se articulará con la Comisión de la Verdad y la puesta en escena de una plataforma ideológica y la ruta de navegación del manto encubridor de la impunidad de los fieles al régimen; (ii) el Ministerio de la Paz, tendrá la responsabilidad de los asuntos de la guerra, encender un conflicto constante con los adversarios políticos, esos derechistas que se autodenominan «La Hermandad-CD»; (iii) el Ministerio del Amor, ocupado reeducar a los miembros de la sociedad para mantener la ley y el orden necesario para «vivir sabroso»; y, (iv) el Ministerio de la Abundancia, se ocupará del racionamiento de bienes y servicios, y demás asuntos económicos, en especial, los relacionados con la estrechez y el hambre. Adicionalmente y con fines de interlocución entre los ministerios y el líder, se creará el Departamento Administrativo de la Ficción y nuevas narrativas adscrito a la Presidencia de la República.

La principal misión del gobierno será reescribir la historia a partir de la aniquilación de la conciencia y la transformación de la mentira en verdad. Para interiorizar la ideología en la gente del común, se implementan los tres lemas del engaño: (1) La guerra es la paz; (2) La libertad es la esclavitud. De esa forma, la conducta universal será reglada en oposición al dilema de Sartre: «El hombre es una criatura condenada a ser libre».

En esa sociedad distópica, se reemplazará «El Minuto de Dios» por los «Dos Minutos del Odio», todo con el fin de lavar los cerebros de los ciudadanos con la ideología progresista y rendir culto a la personalidad del «Gran Hermano». Dicha labor estará a cargo del Ministerio del Seguridad Ciudadana y Primera línea, otro ministerio nuevo, que controlará la vida de la prole, desde su libertad, individualidad o cualquier asomo de humanidad que sobreviva más allá de las fronteras. Así mismo, el Ministerio de Defensa se denominará el Ministerio de la Venganza, y desde allí se coordinarán los «falsos negativos» contra del anterior Gran Hermano y sus amigos.

En ese ambiente de atemporalidad y realidad de petrocracia perfecta, el Ministerio de la Igualdad, conducido por la «segunda gran hermana», desarrollará la política pública para cerrar las brechas de desarrollo económico de los líderes y lideresas de las comunidades históricamente excluidas y marginadas e impulsará «democratización» de la propiedad privada. Esa cartera contará con el Viceministerio de la Diversidad y género, responsable de generar espacios, visibilidad y empleabilidad en el Estado al colectivo de la diferencia y la igualdad.

La Presidencia de La República contará con una Unidad Administrativa Especial, La Liga Antisex (camisas verdes y púrpuras), encargada por la nueva Constitución Política de proteger la inseminación artificial, repudiar las relaciones físicas entre las personas y promulgar la política de la abstinencia de los afectos. Y finalmente, en alegoría a la novela de Yoko Ogawa, el Gran Hermano creará la Policía del pensamiento y de la memoria, cuyas funciones principales serán: (i) Frenar las manifestaciones del Sapere aude, es decir, el atreverse a pensar, pues los individuos no pueden tener el valor de usa su propia razón; y (ii) perseguir la capacidad de recordar los ciudadanos las cosas que ya no existen y que solo generan nostalgia del bienestar anterior al régimen. Ese propósito irá acompañado por la decadencia paulatina del lenguaje y el empobrecimiento de la expresión hablada y escrita que moldeará la unicidad de la masa moldeable llamada Pueblo.

El marco circunstancial y distópico consolidará un escenario peligroso: el imperio de una verdad fascinada por las ilusiones de un nuevo orden social y político a cargo del gran líder y su Partido Único Histórico (PUH). Por eso, solo resta rogar para que la ficción no se convierta en realidad y que el ejercicio matemático-ideológico del régimen sea incapaz de convertir, por artilugio de la demagogia, un 1984 en un 2022 …

 

Arcesio Romero Pérez

Escritor afrocaribeño

Miembro de la organización de base NARP ASOMALAWI

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