POLARIZACION POLITICA

“hoy destacan la división ideológica que existe en el país como si fuera un escenario ‘sui géneris’, una novedad asombrosa que nos ha tocado vivir en estos tiempos. Pero no es así.”

Vistas en su conjunto, las encuestas difundidas estas semanas empiezan a demarcar el rumbo de las próximas elecciones a presidencia y el escenario político posterior a las mismas. En mi opinión, reflejan un momento de las campañas, pero en el fondo buscan de alguna manera, orientar al elector quien al final en el cubículo tiene la capacidad de escoger que propuesta de gobierno y fórmula presidencial le conviene más a Colombia.

Quienes hayan leído cien años de soledad, gabo en medio de su realismo y a su estilo, plasma en una novela política, la disputa que recordó de las conversaciones con sus ancestros, la formidable guerra que libraron conservadores y liberales. En ella, el coronel Aureliano Buendía, jefe militar de los liberales, recibe a los representantes políticos de su propio partido, que han estado negociando la paz con el gobierno conservador y que le traen una lista de demandas. Una vez escuchados y al finalizar de exponer los términos del acuerdo, el coronel sonríe y les responde: “Quiere decir que sólo estamos luchando por el poder”.

La polarización ha existido desde la misma creación de la humanidad y aun no se conocía la palabra que la definiera. Líderes de opinión, medios y políticos hoy destacan la división ideológica que existe en el país como si fuera un escenario “sui generis”, una novedad asombrosa que nos ha tocado vivir en estos tiempos. Pero no es así.

Nos aburre la llamada “polarización política” en esta campaña electoral pero no debe indignarnos. Una vez desterrada la corona del territorio colombiano, no nos pudimos poner de acuerdo en la forma de gobernarnos. Luchamos por si debíamos ser federalistas o centralistas; bolivarianos o santanderistas. En suma, hemos sido históricamente una patria bipolar sin lograr un modelo socio económico a seguir teniendo en cuenta nuestras realidades. Los grandes problemas que aquejan la patria colombiana no tienen ideología por ejemplo disminuir de los más de 20 millones de colombianos en situación de pobreza, garantizar derechos fundamentales como seguridad ciudadana, acceso y calidad salud, acceso a educación media y superior de calidad, matricula cero, continuidad de programas sociales etc.

Somos una nación en permanente conflicto o polarización por las posiciones políticas y la lucha por el poder. La guerra de los mil días, la violencia bipartidista, el bogotazo y últimamente, el plebiscito del sí o no por los acuerdos de paz del gobierno Santos.
Nuestra historia la define una polarización continua. Parafraseando la historia de la humanidad, somos esa serpiente que confunde su propia cola con la de otro animal y comete autocanibalismo sin querer. Uróboros inconscientes que se esfuerzan inútilmente por reaccionar en contra del otro.

La polarización no va a atenuarse pronto ya que muchas de sus causas son indetenibles. Dice el politólogo Moisés Naín que “las elecciones en Estados Unidos son solo el más reciente ejemplo de la polarización que está debilitando a las democracias del mundo”. Y el disenso en los sistemas democráticos no es malo, es necesario; claro que debe existir. A partir de ahí, se pueden construir los consensos. Sin lograr esos consensos sería muy difícil comprender los procesos de desarrollo. Aunque parezca difícil, el rol de liderazgo en cada grupo es fundamental y en particular, basar las discusiones en hechos, datos reales y verificables, alejándonos de las pasiones individuales.

Necesitamos más argumentos y menos insultos.

Roger Mario Romero

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