Cuando el resto de Colombia piensa en La Guajira, el imaginario colectivo suele caer en una trampa monolítica. Pensamos en el desierto, en el carbón, en los molinos de viento y, casi de manera exclusiva, en el pueblo Wayuu. Esta visión, aunque parcialmente cierta, ha funcionado históricamente como una venda en los ojos del Estado […]

