Hace pocos días murió en Riohacha un hombre de veintiséis años. Su nombre no era un alias: se llamaba Naín, y así lo llamaba su gente. La prensa nacional escribió «alias Naín», como si su propio nombre de pila fuera ya una máscara, cuando el único alias verdadero era el otro: Bendito Menor. Esa distinción […]

