El mundo conocía perplejo, en el contexto de la Guerra de los Balcanes, específicamente durante el SITIO DE SARAJEVO, entre los años 1992 y 1996, se daba como usual y atractivo “un deporte o aventura” que se ha dado en llamar “turismo de francotiradores, caza de personas o safari comercial para extranjeros”.
¿En qué consistía esta moda o divertimento para turistas acaudalados de todos los rincones del mundo en esos años?
Consistía en que los “turistas” pagaban sumas importantes en euros, unos 75.000 en promedio, para participar activamente en un tour guiados por las milicias serbobosnias, siendo ubicados en posiciones de tiro camuflados en las colinas y los cerros que bordean Sarajevo, para disparar y matar a las “presas humanas” (Hombres, niños y mujeres embarazadas), en una cacería sin tregua que otorgaba puntos y premios según “la calidad de la presa” abatida con los rifles de precisión.
Aunque no hay ninguna investigación formal abierta hoy sobre estos hechos relacionados con crímenes de guerra y lesa humanidad por parte de un tribunal internacional, como serían el de La Haya o la Corte Penal Internacional, en noviembre de 2025 la Fiscalía de Milán, Italia, inició formalmente un proceso investigativo que involucra a nacionales de ese país, alertando sobre el tema a la Fiscalía de Bosnia – Herzegovina, dónde también hay denuncias en curso.
¿Puede existir algo más sórdido, oscuro, abominable y ruin para la naturaleza humana? ¿Cómo puede llegar un ser humano a esa condición de animalidad y execración pagando por matar a semejantes indefensos y acorralados como ratas, por simple placer o gozo enfermizo?
Pues, sí, la condición humana tiene esa “capacidad” de dañar infinitamente la razón y el espíritu, desde Auschwitz hasta Sarajevo… y ahora desde La Habana.
Aunque no hubo “cacería” ni disparos con rifles de largo alcance ni sangre derramada por una lista de precios, hace pocos días hubo “Safari” en La Habana, bajo los estertores de un régimen criminal que somete a su pueblo hace 67 años.
En vuelo charter desde Madrid y luego navegando en un barquito pesquero al que llamaron “flotilla”, bautizado GRANMA 2.0, llegaron a La Habana, invitados, por supuesto, sin pagar un sólo dólar, unos 500 “activistas progres del occidente europeo”; todos millonarios, liderados por el chavista y corrupto fundador de “Podemos”, partido de izquierda radical separatista de España, señor PABLO IGLESIAS, para mostrar su solidaridad con la dictadura cubana, apoyarles en su lucha “anti – imperialista y anti – bloqueo” y expresarle al dictador de turno, Miguel Díaz Canel y otros secuaces, que ellos no están solos en esta “lucha contra Trump”, en nombre de toda Latinoamérica, El Caribe y el occidente europeo.
A este grupo de progres activistas, lo denominaremos los Wokistas Comunistas de Caviar (WCC), que identifica al fracasado y rocambolesco socialismo mamertista ilustrado del siglo XXI.
Los WCC fueron alojados en el Gran Hotel Bristol Meliá, único edificio, conjuntamente con el Palacio de las Convenciones, que en toda la isla tiene luz; está debidamente climatizado, rodeado de guardias y policías del Régimen por todas partes y con suficiente provisión de viandas, licores, habanos y bebidas.
Una noche en ese hotel cuesta entre 200 y 500 dólares. Antes de la cena y del acto “solidario” con el dictador Díaz Canel en el Palacio de las Convenciones de La Habana, los WCC se fueron de tour por algunos sitios de la ciudad a oscuras; una ciudad que se derrumba – literalmente – a pedazos cada día, que se ahoga en basura, plagas y dengue; una ciudad dónde su gente simplemente deambula sin ninguna esperanza o motivación de vida, viste casi en harapos y solo miran resignados a los modernos autobuses, climatizados, custodiados y seguros, desde dónde les disparan flashes los curiosos y excitados WCC, con sus equipos celulares de 1.500 dólares.
Luego del tour hubo rumba, son y francachela; discursos grandilocuentes y abrazos apasionantes, mientras afuera el hambre trasnochaba.
Si el salario promedio de un trabajador cubano son 15 dólares/mes, una noche con la tarifa más baja en el Bristol Meliá, le representaría algo más de un año de salario a ese trabajador; y con el valor promedio del equipo celular de un WCC, le bastaría para devengar 100 meses.
El 89% de la población cubana vive en extrema pobreza y se sostiene, sobrevive, con 0,50 dólares diarios ($1.870 pesos colombianos diarios)
Como todos los progres activistas en los últimos sesenta años, siempre se ha tratado a Cuba y a su gente martirizada de La Habana, como un referente sociológico para romantizar el yugo ideológico; el hambre, la pobreza y la ruina de una otrora ciudad esplendorosa, monumental, rica y desarrollada en agricultura y turismo.
Este ha sido el último safari humano del que tengamos noticias, dónde la presa la simboliza un pueblo que durante tres generaciones ha sido adoctrinado, sometido hasta el límite de sus fuerzas, anulado en sus derechos y libertades; un pueblo que vive de migajas, pero que ahora atisba una luz al final de la penumbra eterna.
Las dictaduras bananeras no ceden con votaciones libres ni mecanismos democráticos, tampoco con doctrinas jurídicas ni con educación o madurez política; no son dinámicas sociales o ideológicas que depongan pacíficamente el poder en pos del bienestar general, por decisión soberana de sus pueblos. No; las dictaduras bananeras han de caer por la fuerza de las potencias cuyos intereses geopolíticos, más allá del interés económico o estratégico – militar, debe llevar implícito la preservación de las democracias, la seguridad territorial y la soberanía; así como el desarrollo creciente y sostenible para la región. Para el presidente Donald Trump, en su particular nueva versión de la “Doctrina Monroe”, ello no tiene discusión y así se cumplirá el libreto.
Ante este panorama dantesco, las conversaciones y negociaciones adelantadas por el Secretario de Estado Norteamericano, MARCO RUBIO, y otros políticos republicanos importantes, la mayoría cubanos del exilio, quienes son cercanos a la Casa Blanca y presionan el cambio de régimen en la isla, es hoy una posibilidad real muy cercana, lo que llevó a admitir al dictador Díaz Canel sobre dichas negociaciones en paralelo con la familia Castro, una dinastía de tiranos y déspotas, que se han enriquecido ilícitamente masacrando a su pueblo por más de seis décadas.
La fortuna que se le calcula a esta familia, gracias a la expoliación de los recursos del país incluyendo el trabajo humano esclavo, asciende a 18.000 millones de dólares sólo en activos registrados: una multinacional comunista del crimen.
Fidel Castro murió en su cama familiar; Raúl, con 94 años hoy, debería morir en la cárcel, luego de enfrentar la justicia por delitos de guerra y lesa humanidad. Habrá que esperar el desenlace de las negociaciones con los nietos de esta saga de sátrapas, para vislumbrar el alcance de las reparaciones, las compensaciones y responsabilidades penales que millones de familias cubanas, nativas y en el exilio, esperan y demandan.
Mientras, occidente libertario se prepara para verter Bacardi añejo en medio vaso coctelero, zumo de limón, hielo picado y coca cola; todo bien mezclado y a brindar… ¡Salud por Cuba libre!
Luis Eduardo Brochet Pineda

