JOO” UYA, DAI DAI, IKO, DALE, ALLEZ, LET’S GO: VAMOS, VAMOS

En distintos idiomas, una misma invitación se repite alrededor de un balón de fútbol: vamos, vamos. En esta ocasión, mis narrativas literarias unen a Barrancas y Barranquilla. Me emociona escribir para ustedes y compartir este sentimiento de orgullo, tan grande como el que despierta la selección Colombia. Más allá del equipo que representa a todo un país en la cancha, quiero centrarme en dos figuras destacadas de este momento deportivo: la voz universal de Shakira y el orgullo barranquero del fútbol, Luis Fernando Díaz Marulanda. Ambos encarnan ese espíritu que nos une, nos emociona y nos recuerda la importancia de pensar y actuar en equipo, en ese contexto de talento y proyección, también cobra relevancia el FIFA Global Citizen Education Fund, iniciativa presentada por Shakira junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para promover la educación a través del fútbol y la música y apoyar a niños de comunidades vulnerables. GoooooooooL!

Hablar de Shakira ya no es hablar solamente de una cantautora llena de virtudes y cualidades; es hablar de un fenómeno cultural que ha logrado algo mucho más difícil que vender millones de discos, permanecer durante cuatro décadas, transformarse y seguir significando algo nuevo para distintas generaciones, esto sí que es realmente extraordinario en tiempos en que la industria musical premia la rapidez, Shakira ha construido una obra que resiste modas, idiomas, plataformas y prejuicios; su recorrido, desde su niñez barranquillera que escribía con una intensidad poco común, hoy es la figura global que vuelve a ponerle banda sonora al fútbol mundial, demuestra que hay artistas que no solo entretienen, también trasmite y conecta.

Su mayor aporte a la música no puede medirse únicamente en premios o cifras, aunque ambos sobran, el valor de Shakira está en haber ampliado el mapa del pop latino, antes de que la globalización musical hiciera habitual la mezcla de géneros, ella ya cruzaba fronteras sonoras con naturalidad: rock, pop, ritmos árabes, acentos caribeños, folklor, electrónica y una intuición melódica capaz de convertir lo personal en un lenguaje colectivo. Shakira no pidió permiso para entrar al mercado anglo ni se disfrazó para hacerlo; llegó con su voz áspera, con sus caderas convertidas en símbolo cultural y con una identidad mestiza que nunca dejó de recordar su origen colombiano, en su autenticidad radica buena parte de su fuerza.

Si se quiere medir la estatura real de Shakira, hay que salir del escenario y mirar su trabajo en educación. La Fundación Pies Descalzos, creada en 1997, no ha sido un gesto ornamental para embellecer una carrera artística: ha sido una intervención sostenida en territorios vulnerables, con escuelas, alimentación, acompañamiento y proyectos de transformación comunitaria. Reportes recientes destacan que la organización ha acompañado a cientos de miles de niños y jóvenes y que solo en 2024 contribuyó a la educación de más de 28.000 estudiantes en Colombia. En un país donde abundan los discursos sobre movilidad social, pero faltan acciones consistentes, Shakira apostó desde muy joven por una idea concreta: la educación como derecho, como dignidad y como herramienta real de cambio. Ese legado, quizás, terminará siendo más profundo que cualquiera de sus éxitos radiales.

Ahora, su voz vuelve a cruzarse con el fútbol global. Según FIFA, Shakira y Burna Boy lanzaron “Dai Dai” como canción oficial de la Copa Mundial de 2026, vinculada además a un fondo educativo global. La noticia no es menor. No se trata solo de repetir la fórmula exitosa de otros mundiales, sino de reconocer que pocas artistas tienen una asociación tan orgánica con la memoria emocional del fútbol como ella. Shakira entiende que estos himnos no funcionan únicamente por su estribillo, sino por su capacidad de condensar euforia, pertenencia y esperanza. Que una artista colombiana vuelva a ocupar ese lugar confirma su vigencia y también el peso cultural de América Latina en los relatos globales del entretenimiento, su convocatoria a los bailarines ha sido maravillosa los niños de Uganda estarán bailando junto a ella el 19 de julio en la final del mundial.

Cada uno de los logros de Luis Díaz ha contribuido a posicionar a Barrancas en los ámbitos nacional e internacional. Para la juventud de la región, su trayectoria representa un referente de esperanza y confirma que es posible alcanzar las metas aun en medio de la adversidad. Su disciplina, humildad y talento, profundamente arraigados en su origen guajiro, lo convierten en una figura ejemplar. Asimismo, a través de su fundación, proyecta a la niñez un mensaje de perseverancia, confianza y compromiso con los propios sueños. Barrancas, tradicionalmente reconocida por su actividad minera, sus tradiciones y su cultura wayuu, es hoy también identificada como la tierra de origen de una destacada figura del fútbol mundial.”

Luis Díaz del Barrio Lleras para el mundo; no solo se ha consolidado como uno de los futbolistas más importantes de Colombia en la actualidad, sino también como una figura que representa esfuerzo, talento y superación, su paso por cada club ha dejado una huella clara: en Junior demostró que tenía condiciones para marcar diferencia; en Porto confirmó su crecimiento y se proyectó al fútbol internacional; y en Liverpool probo que está preparado para competir en la máxima exigencia del fútbol mundial, Luis Díaz alzó la copa de la Bundesliga con el Bayern Múnich, coronando una temporada sobresaliente en la que fue protagonista del título con goles, asistencias y actuaciones decisivas.

En cada etapa, “Lucho” ha respondido con personalidad, sacrificio y un rendimiento que ilusiona, de cara al Mundial 2026, su nombre aparece como una pieza clave para las aspiraciones de la selección Colombia, sin embargo, más allá del brillo individual, el verdadero reto será rodearlo de un equipo sólido que pueda potenciar sus virtudes y competir al más alto nivel; Lucho tiene el talento para desequilibrar, liderar y emocionar, pero los resultados  de la selección dependerá también del funcionamiento colectivo, Lucho ha convertido la presión en impulso y sus sueños en realidad.

Desde una mirada periodística, estas narrativas informativas son datos contundentes de Shakira y Lucho Díaz, ellos han logrado unir dimensiones que rara vez conviven con igual solidez; energía y confianza, estas tienen relevancia artística, arraigo futbolístico, impacto social, valor económico y una pasión incomparable, sus historias se fusionan en el mundial de futbol y visibilizan sus territorios, ellos son influencia real; dejándonos una lección poderosa, la música y el futbol también puede transformar país, dejar prestigio internacional, generar conversación social y esperanza concreta. Shakira no representa únicamente una celebridad destacada y Lucho un deportista de alto rendimiento, ellos representan la posibilidad de que figuras nacidas en el Caribe colombiano dialoguen con el mundo sin perder acento, sin perder memoria y, sobre todo, sin perder sentido humano; con sentimiento cultural y de pueblo mi opinión para ti.

 

Yarlin Carolina Díaz Bonilla

DESCARGAR COLUMNA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *