REMEMBRANZA DE LA GRATUIDAD UNIVERSITARIA

En los últimos días, ha sido tema de discusión en medio del proceso electoral que vivimos en nuestro país, la gratuidad universitaria para estudiantes de pregrado en instituciones de educación superior, en adelante IES. Algunos se han proclamado como los artífices de dicho beneficio estudiantil, otros lo endilgan al gobierno del ex presidente Duque y unos más cortoplacistas, consideran que fue en el actual gobierno donde se instauró dicha política educativa. Lo cierto, y en aras en dar claridad a mis lectores, vamos a hacer la siguiente remembranza.

Veamos. En la génesis del presente siglo, el gobierno departamental de La Guajira que orientaba el entonces gobernador Deluque Freyle promovió una política pública educativa que lograra frenar los altos índices de deserción estudiantil que padecía el Departamento, ante la imposibilidad de cientos de padres de familia para cubrir los costos de la matrícula. Posteriormente, mediante ordenanza 214 de 2007 siendo gobernador González Crespo se sancionó dicho acto que estableció una política general de ayuda, becas, subsidios a la educación superior pública y ciclos complementarios y creó a su vez, el fondo educativo de apoyo o ayudas para la educación superior. Incluso, si se lee dicha ordenanza no sólo dirigió sus beneficios para estudiantes de las universidades asentadas en el Departamento de La Guajira sino para aquellos guajiros que estuvieran cursando estudios superiores en IES públicas o privadas por fuera del territorio guajiro.

Luego, en el gobierno del ex gobernador Pérez Bernier se promueve la ordenanza 232 de 2008 que modificó y adicionó la ordenanza 214 de 2007, imprimiéndole criterios de calidad educativa para aquellos estudiantes beneficiarios. Veníamos con unos beneficios de subsidio que apalancaban los estudios universitarios de muchos estudiantes guajiros y no guajiros, que lograron avanzar en los diversos programas académicos que ofrecen las IES.

Empero, llegada la pandemia mundial por covid-19, el Consejo Superior Universitario de la Universidad de La Guajira -del cual hice parte de 2019 a 2021 como delegado del Presidente Duque- mediante acuerdo 015 del 22 de diciembre de 2020 acordó ampliar la vigencia de los acuerdos 004 y 005 de 2020 mediante los cuales se exoneraba el pago del excedente de la matricula académica de los estudiantes de pregrado beneficiados y no beneficiados con las ordenanzas 214 de 2007 y 232 de 2008 para el período académico 2021.

Lo que sucede es que en tiempos de polarización política, la memoria suele ser la primera víctima. Sin embargo, una revisión serena de la historia demuestra que la realidad es mucho más compleja y que esta conquista social es el resultado de un proceso acumulativo construido durante décadas.

Ahora bien, a raíz de las consecuencias sociales y económicas heredadas de la pandemia, el gobierno nacional expidió el decreto 667 de 2021 siendo Ministro de Hacienda y Crédito Público Restrepo Abondano, en el cual se estableció la gratuidad de la matrícula en las IES públicas para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 y a su vez, se promovió y sancionó la Ley 2155 de 2021 conocida como Ley de Inversión Social, en la cual se garantizaba la financiación de los beneficios contenidos en el Decreto de marras.

Aunado a ello, se radicó el proyecto de ley 132 de 2021 – cámara que amplió y estableció la gratuidad universal en las IES la cual fue sancionada mediante la Ley 2307 de 2023 y garantizó su financiación como política de Estado.

Con todo este recorderis en La Guajira, mucho antes de que el país hablara de Matrícula Cero, ya existían esfuerzos institucionales para facilitar vía regalías el acceso de los jóvenes a la educación superior a través de las Ordenanzas 214 y 232 de la Asamblea Departamental, expedidos durante los primeros años de este siglo. Aquellas medidas permitieron que miles de jóvenes de escasos recursos ingresaran y permanecieran en las aulas universitarias.

En suma, atribuir exclusivamente al actual gobierno el origen de la gratuidad universitaria constituye una simplificación histórica. Las grandes transformaciones sociales no suelen ser obra de una sola persona ni de un único gobierno, son producto del esfuerzo sucesivo, debates democráticos y decisiones institucionales que se acumulan a lo largo del tiempo. La gratuidad universitaria es una de ellas.

 

Roger Mario Romero

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2 comentarios de “REMEMBRANZA DE LA GRATUIDAD UNIVERSITARIA

  1. Oscar Fuenmayor T. dice:

    El nuevo periodo legislativo en Colombia demanda una rigurosa mutación en la praxis parlamentaria, transitando del letargo presencial a la idoneidad técnica; resulta imperativo que los cabildantes dejen de concebir las curules como un simple claustro de básica primaria —donde el quórum se disuelve ante el primer aguacero y las sesiones devienen en tertulias de mutuo asombro contemplativo— y asuman el rigor académico que el erario público les financia. La dignidad del cargo no se ejerce desde el blindaje ostentoso de un convoy de camionetas oficiales blindadas en la capital, sino a través de la articulación científica de sus Unidades de Trabajo Legislativo (UTL), las cuales deben ser provistas con el más excelso capital humano y técnico del país en lugar de ser rebajadas a feudos de clientelismo doméstico. El país que costea sus exorbitantes privilegios no espera de ellos un desfile de vanidades vehiculares, sino una producción normativa robusta, asumiendo de una vez por todas que el Congreso es el epicentro de la soberanía jurídica y no un campamento de recreación pagado por el bolsillo de todos los colombianos.

  2. Ardila E. dice:

    Si miramos atrás, a las calles y campos de nuestras naciones hace apenas una década, recordaremos a los niños que corrían bajo el sol. En ese entonces, no superaban los diez años de edad. Eran almas puras, mentes llenas de asombro, vidas intactas que Dios entregó al mundo sin mancha alguna. Hoy, diez años después, vemos con profundo dolor cómo, en tantos rincones del planeta, la violencia y el desvío reclaman los nombres de esos mismos jóvenes. ¿En qué momento el futuro se convirtió en una trampa? ¿Cómo permitimos que la pureza de la infancia se transformara en el trágico epílogo que hoy lamentamos en tantas comunidades?…
    Esta no es una defensa de la impunidad. Quien quebranta la ley y daña a su prójimo debe responder ante la justicia de los hombres y ante los ojos de Dios. No se equivoquen: el delito tiene consecuencias. Pero si solo nos limitamos a castigar el fruto podrido sin mirar las raíces que dejamos secar, seremos cómplices del mismo ciclo destructivo. La verdadera justicia no solo castiga el pasado; la verdadera justicia previene el mañana.Nuestra generación —los millennials, los adultos que hoy sostenemos la fuerza productiva, intelectual y social del planeta— tiene una cita ineludible con la historia. Nos corresponde examinar cómo estamos administrando el territorio, el país y la tierra que habitamos. No podemos seguir gobernando desde la indiferencia. Una sociedad no se construye blindando los privilegios de unos pocos, sino extendiendo puentes de atención a la diversidad, comprensión mutua y respaldo estructural. Cada joven que se pierde en la sombra del crimen es un síntoma de un tejido comunitario que falló. Falló el entorno, falló el acompañamiento, y falló la oportunidad. La educación no es un lujo ni una dádiva; es el único escudo real contra la degradación social. Necesitamos un compromiso absoluto del entorno comunitario para abrazar a su juventud antes de que el desespero la reclute. Al final del día, la verdadera medida de nuestro progreso no se encuentra en la altura de nuestros rascacielos ni en el crecimiento de nuestros mercados, sino en la mirada de un niño que sabe que su mañana está seguro. No estamos condenados a repetir los errores del ayer; la historia no es un camino trazado en piedra, sino un lienzo que escribimos con cada aula que abrimos y con cada mano que decidimos sostener. Respondamos, pues, al llamado de este tiempo con la audacia de la esperanza. Transformemos el dolor del territorio herido en la determinación inquebrantable de una comunidad que protege a sus hijos. Demostremos que somos capaces de sanar las raíces, porque es allí, en el abrazo a nuestra juventud, donde verdaderamente comienza la paz del mundo.

    Muchas gracias.

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