SEGURIDAD COMO PRIORIDAD

Por fin quedan atrás cuatro pésimos años. Una pesadilla. El país no aguantaba uno más. El gobierno que empieza hereda una policrisis en toda regla y debe dedicarse sin descanso a la reconstrucción de Colombia.

No la tendrá fácil. La situación fiscal es apremiante. Plata no habrá. Eso hace la tarea más difícil. Y a esa dificultad habrá que sumar que la nueva administración se encontrará con un deterioro monumental de la experiencia y la capacidad técnica de los funcionarios públicos del gobierno central. A los técnicos y a los tecnócratas los sacaron sistemáticamente del ejecutivo para nombrar parientes, amigotes, leales, ignorantes e incompetentes. Con eso se encontrará el gobierno entrante. Muchos de ellos, altamente ideologizados, actuarán como enemigos internos, agazapados en la nómina pública.

Como los recursos son agudamente escasos, habrá que hacer una priorización entre los muchos desafíos. La seguridad es un frente primario de acuerdo con el discurso de posesión. Ya parece clara la decisión de reintegrar generales retirados a la línea de mando. No sería el primer gobierno en hacerlo y en la reserva hay algunos extraordinariamente buenos y muchos injustamente retirados por Petro. Pero habría que considerar el impacto que tendrá semejante decisión en quienes están uniformados. Entiendo que se busque contar con personas de confianza y que las prevenciones sean muchas. Sin embargo, no habría que olvidar que todos los generales y coroneles en activo han sido oficiales formados en la tradición militar colombiana y en sus valores. No dudo en sostener que, en su inmensa mayoría, nunca profesaron simpatía o afinidad ideológica alguna por Petro. En cumplimiento de sus obligaciones constitucionales y legales, apenas se lo aguantaron, un comportamiento que habla muy bien de la formación republicana de nuestros militares y policías. Si es así, ¿no tendría menor costo institucional seleccionar dentro de las filas al nuevo mando? Por cierto, el nuevo ministro, el general (r) Mora López, tiene todas las calificaciones para hacerlo muy bien. Ahora, llamarlo de nuevo a la actividad no parece la mejor decisión. Los uniformados, por definición, no pueden deliberar ni tener ninguna participación política. Y un ministro, a diferencia de un mando militar, tiene que hacer gestiones y tomar decisiones de esa naturaleza. Como retirado, no tiene ninguna restricción. Como uniformado, sí, las mismas de cualquier otro militar o policía en activo.

Habrá que trabajar en particular en la recuperación de la capacidad helicotransportada de las Fuerzas Militares. 14 de 19 Mi 17 rusos están en tierra, afectados por la suspensión de la cooperación rusa por la guerra de Ucrania y el fracasado y corrupto contrato de mantenimiento con Vertol Systems. De los 53 Blackhawk de Ejército, solo 13 están operativos. En la Fuerza Aérea y en Policía la situación es menos grave pero lejos de ser buena. Por cierto, valdría la pena revisar el contrato de los Grippen, que parece tener sobrecostos sustantivos si se comparan con otras compras similares hechas por otros países. Quizás no sea así, pero es tal la oscuridad de esa contratación que hacer el estudio juicioso de qué se incluye en los valores contratados hoy es imposible.

Tarea inaplazable es la recuperación del sistema nacional de inteligencia. Infiltrado groseramente por Petro y por las bandas criminales, hay que reconstruirlo desde sus bases. Para todos los efectos, la DNI hay que hacerla de nuevo (¿quién será su nuevo director?). Y examinar con lupa las direcciones de inteligencia y contrainteligencia de las Fuerzas Militares y de Policía. Ahí fue donde concentraron sus esfuerzos de infiltración tanto la izquierda extrema como los grupos violentos. A todos sus funcionarios hay que revisarles antecedentes y pasarlos por polígrafos y retirar a los exintegrantes de grupos criminales. Y acompañarse del apoyo de los norteamericanos, los británicos y los israelíes. Y hay que hacerlo pronto, porque la urgencia es absoluta. Sin los ojos, los oídos y el cerebro de la inteligencia, militares y policías caminan sin rumbo. Por cierto, espulgar Migración Colombia y la UNP, que manejan información ciudadana muy sensible, es también indispensable. 

 

Rafael Nieto Loaiza

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