Al estilo de Pablo Escobar en La Catedral, los capos de las estructuras más peligrosas de Medellín, que están a punto de quedar en libertad, celebraron el miércoles pasado una mega parranda con el cantante vallenato Nelson Velázquez. Todo ocurrió fue en el patio 1, con la orden expresa de no sacar fotos ni videos. Todo costó alrededor de 500 millones de pesos y fue pagado mediante una vaca que hicieron entre todos.
Ahí están recluidos entre otros José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, figura como un histórico cabecilla de la banda La Terraza que saco un comunicado diciendo que él no había estado presente, pero es difícil creerle, también Carlos Pesebre, fue ex paramilitar y consolidó un amplio poder en las bandas de la comuna 13 y la comuna 7 – Robledo de Medellín, Juan Carlos Mesa Vallejo, alias Tom, la carrera delincuencial de Tom comenzó en 1988, cuando el narcotraficante más reconocido en Colombia y en el mundo era Pablo Escobar y quizás el más peligroso Jorge de Jesús Vallejo Alarcón, alias Vallejo, fue quien apareció tomando la vocería de los capos en el tarimazo de la Alpujarra y saludando de mano al presidente Gustavo Petro. La historia de Vallejo es de película.
En 2012, era un discreto empresario del municipio de Bello, pero el 29 de junio de ese año fue objeto de uno de los actos sicariales más cinematográficos que se recuerdan en Medellín después de la muerte de Pablo Escobar. Vallejo y un grupo de amigos estaban reunidos en un apartamento de la unidad residencial Balcones de Hungría, en el sector de Castropol, cuando un comando armado ilegal irrumpió para asesinarlo y se lanzó de un 7 piso y cayó en uno árboles y se salvó.
Ese miércoles en la Cárcel Itagüí todo fue fiesta, se trataba de una despedida porque, como ya están a punto de salir de la cárcel, querían hacer una integración por todo lo alto y reunirse con familiares y amigos. La denuncia la hizo la concejal de Medellín Claudia Carrasquilla, que conoce todos sus movimientos y los tiene acorralados, según fuentes el primero en salir sería Sebastián Murillo Echeverry, alias ‘Lindolfo’, ‘Sebitas’ o ‘JR’, es conocido en el mundo de la mafia por su trabajo. También en el entorno de la farándula, porque fue esposo de la modelo y ex presentadora de televisión Vannesa Peláez.
La Rumba comenzó desde las 11 de la mañana, el cantante Nelson Velázquez cobró 100 millones y, como era una rumba para 100 personas entre internos, guardias e incluso invitados, recordemos que cada capo tiene permiso para ingresar a 3 personas los miércoles y aprovecharon que el director estaba de permiso. Además, hubo un solista de apellido Posada que interpretó temas de música popular; hubo whisky, garrafas de aguardiente, vino y mesas vestidas. La comida fue encargada a una de las exclusivas casas de bufet de Medellín y hasta hubo discursos. Y también ingresaron 8 chicas prepagos de alto costo que fueron llevadas por Alexa, alias la nueva Madame.
Las declaraciones de un funcionario de la cárcel desconciertan: “Entró Nelson Velásquez este miércoles, estuvo en el patio 1, donde están algunos de los integrantes de la paz urbana. Es un beneficio que se les dio por orden de arriba, no podemos hacer nada contra eso”.
Esto genera muchas preguntas: ¿quién dio la orden desde arriba? ¿Sabe el presidente Petro de esto? ¿Quién hizo la gestión para que se diera esta parranda? Son muchas preguntas que debe explicar el gobierno.
Las repuestas del ministro de Justicia Jorge Iván Cuervo fueron insuficientes, y hasta cínicas, dijo que ellos tenían una oficina de donde despachaban, es decir la oficina de Envigado tiene una oficina en la cárcel, que descaro, al igual que la senadora Isabel Zuleta la garante de los diálogos con estos grupos que dijo que ellos no eran capos, y ni hablar del candidato Iván Cepeda gestor de la paz total que prefiere obviar el tema. Lo que si queda claro es que en este gobierno este grupo de delincuentes han hecho lo que les da la gana.
Jacobo Solano Cerchiaro

