Después de concluir la Semana Santa, les queda a los candidatos menos de dos meses a para manejar las campañas en todo el territorio nacional, conformados, por 32 departamentos y 1.113 municipios de diferentes categorías, de los cuales, visitarán se acaso, algunos un 10% del territorio nacional, priorizando los Distritos, municipios capitales y municipios, de primera, segunda y terceras categoría, de acuerdo al número de habitantes, que no sean inferior a los 30 mil ciudadanos, actos para sufragar, en elección presidencial. Están habilitados para votar 41.287.084. de cuyo volumen, solo eligen menos de 50%, de electores, que no logran sobre pasar los 20 millones de votos en primera vuelta.
Las visitas de candidatos, en las localidades y regiones, serán breves, garantizando de manera general, seguridad protectora a los actores que representan, cada una de las candidaturas, de partidos políticos, que en algunas territorialidad están vetadas y amenazadas, por organizaciones delincuenciales al margen de la ley, que operan en por lo menos 270 municipios, en la que ejercen presencia de grupos de guerrillas, clanes, paramilitares y delincuencia común; comprometido en los negocios del narcotráficos y acciones criminales.
La carrera a la presidencia, partió con 14 candidatos inscritos y sus fórmulas vicepresidenciales. Una de las candidatas, Clara López, renunció a la candidatura presidencial, para unirse a la campaña del Pacto Histórico, con la candidatura de Iván Cepeda Castro. En esta ocasión, como nunca antes, se había tenido más de un centenar de aspirantes de aspirantes a la presidencia, terminando por primera vez, inscribiendo 14 candidatos de diferentes: partidos, logos y colores. Pensaba que esta ocasión, podría ser la oportunidad, para abrir nuevos espacios, que permitan, gobernar y sustituir, las tendencias de izquierda y derecha, totalmente contaminadas de corrupción y hechos ilícitos, generadores de confrontaciones y violencia, sin diferencias de fondo, de una y otra, en sus actuaciones.
Las campañas se impulsan y promocionan, con encuestas y publicidad propagandistas, manejados por empresas de márquetin, que cocinan y ofrecen, productos manipulados, y transformados, para trastornar mentes débiles, fácil de seducir, someter y dominar, bajo instrumentaciones ideológicas, aturden y desquician, a quienes son utilizados como fanáticos, que nada efectivos aportan en organizaciones política, porque carecen de pensamientos, disciplinas y objetivos.
Las encuestas nos embuten sus preferencias repetitivas e impostoras de quienes las patrocinan, para imponerse en postulaciones electoral prefabricadas, en una sociedad: conformista, folclorista, distraída, distorsionadas y torcidas. De 14 candidatos no se mencionan en medios de comunicaciones; nada más cinco, inclinados a los confrontantes, que tantos daños y perjuicios, le han causado a esta nación, durante muchos años de gobiernos, endeudada hasta la coronilla, por irresponsabilidad y corrupción de los mandatarios nacionales y falta de controles institucionales que los frenen.
Vamos a ganar otros cuatro años más de desgracia, por causa de la polarización y paralización continuada, con cualquiera de los que perfilan las encuestadoras como favoritos. Preocupante la situación que vivimos, con una pasividad pasmosa popular, que caracterizan a muchas personas: desorientada, desubicadas, y emotivas.
Los sobresalientes en encuestadoras manipuladas, son solo tres candidatos e ignorando a los demás, descalificándolo en posicionamiento de preferencia. Lo grave de las circunstancias, es el comportamiento vacío e inestable, que siguen los electores instrumentados, con anhelo triunfalistas, que siempre impera en competencia electoral, de aquellos se inclinan en favor de quienes se presumen ganadores. Inducir: dudas, incertidumbres, ilusiones y temor; son prácticas, estratégicas, creados por encuestadores, para avalar imposiciones de candidatura, valiéndose de la ignorancia de ciudadanos utilizados, que acolitan y consciente los engaños, sin revirar, recapacitar, ni medir consecuencia de los futuros resultados.
No se ha elegido presidente en primera vuelta y ya comenzaron, la medición tendenciosa de encuestas, calculando el resultado definitivo de segunda vuelta, eligiendo las encuestadoras el próximo presidente de la Republica de Colombia, influenciando aquellos los electores, que están al va y ven, de los vientos, en procura de falso triunfalismo.
Más de la mitad de los ciudadanos colombianos, no votan, con razones o sin razones válidas. Se hace necesario y pertinente, imponer el voto obligatorio, con estímulos y sanciones pecuniaria(multa) justificables, motivando la participación electoral democrática, con el objeto de mellar y erradicar, la compraventa de votos, cuyos actores resultan elegidos en un 80%, con incidencia de corrupción de autoridades electorales que negocian ventas de curules.
Siguiendo los pronósticos de resultados de las encuestas, la segunda vuelta la disputarían, los candidatos, Iván Cepeda, por el partido Pacto Histórico, frente a Paloma Valencia, del Centro Democrático, en coalición multipartidista, de Centro derecha, que unifica los partidos tradicionales: Liberal, Conservador, la “U”, Cambio Radical, Nuevo Liberalismo entre otros. Iván Cepeda que encabeza las encuesta, va respaldado por la izquierda, residuales de otros partidos y los estratos sociales, en su mayoría 1, 2 y 3; afectados por la pobreza, que vienen apoyando al presidente Gustavo Petro.
Al parecer nuevamente se repite la elección en un candidato de los extremos ideológico, lo que hace presumir que, en esta nación, seguiremos en un infierno de confrontaciones, polarización, criticas, insultos, que protagonizaran gobierno y oposición, aliados con participación de organizaciones armadas, en favor o en contra, de una u otra banda, defendiendo intereses y poder, desaprovechando acciones positivas, que puede llevar a cabo, durante el término del periodo de gobierno.
Algo raro está por venir en la dinámica política. Florecen sorpresas que ponen a improvisar aventuras. Vivimos un fenómeno indescifrable anormal, en imprevisiones y acontecimientos, que no son de buenos augurios, porque vienen cargados de tormentas e incertidumbre, que nos desajustarán, sin amparo, ni garantía de seguridad y confianza, frente a congestiones sin controles, ni soluciones.
Votaré en primera vuelta por un candidato, distintos a las tendencias politiquera e ideológica, de izquierda o derecha, por no tener nada para ganar, ni mucho menos que perder. En segunda vuelta, votaré en blanco, para no atormentar, amargar, ni mortificar conciencia. Tampoco silenciarme, sobre acontecimientos y balances futuros, relativo al periodo de gobierno en turno. Seguiré opinando de manera objetiva, imparcial y sin tapujos; en armonía, cordialidad y paz espiritual. Observaré los toros desde la barrera, sin participar de las cuadrillas de lidia, sobre las faenas.
Martin Barros Choles

