LOS INSULTOS Y EL MIEDO SON LA DESGRACIA DE COLOMBIA

“El pueblo está convencido que Liberales y Godos, si son de la oligarquía todos son la misma vaina, por eso nadie se mata por el trapo azul o rojo, tenemos una bandera que es la revolucionaria…con la unidad popular el pueblo se está moviendo y tambalean los oligarcas”

El aparte preliminar transcrito corresponde a la canción titulada “NACHO” de la autoría de quien la canta y la toca Luis Enrique  Martínez, la incluyo en el corte 2 del Lado A  el álbum “Relatos de Macondo” que salió en el año 1973, en la cual dice que  por la candidatura disidente de Nacho Vives a la Presidencia de La Republica la Oligarquía colombiana estaba temblando al considerar que  era el artífice de la creación del Departamento de La Guajira entonces la esperanza del pueblo, eran aquellos tiempos cuando los políticos se enfrentaban  con discursos, propuestas, promesas – para cumplirlas o no- y no como se observa hoy para desgracia de este país en la actual contienda electoral

Ahora si le llegó el corte a la orilla a este martirizado país, la violencia física y verbal están incorporadas como prioritarias en el catálogo de actividades ruines adoptado por las fuerzas políticas que se disputan el presupuesto nacional, la calumnia, la difamación, los madrazos, el maniqueísmo, la hipocresía y las traiciones se han normalizado, con el agravante que talvez asesorado por algún enemigo el señor Presidente Gustavo Petro se deja entretener contestándole insultos hasta a los borrachos que pasan frente al palacio presidencial, seguramente hoy mi padre le aconsejaría lo que me dijo a mí una vez que quise responder los insultos de un rufián que se voló la escuadra, aquella vez me dijo “Suba el vidrio, usted nunca se coja a dientes con el perro que se le atraviese, el perro no tiene nada que perder”.

El debate presidencial ha sacado de mucha gente que uno no lo esperaba lo más bajo de la condición humana, la incoherencia se impone y el argumento de la fuerza es aplaudido y la fuerza de los argumentos ha sido silenciado con la ayuda de algunos medios de comunicación que se les olvida que su función social es informar y orientar y no echarle gasolina al fuego pasando de la comunicación social, a la manipulación radical.

La paz por imperativo del artículo 22 Constitucional no solo es un derecho fundamental sino un deber de obligatorio cumplimiento lo cual impone no solo al Estado sino a los ciudadanos la misión de aportar lo mejor de sí para que la convivencia y el respeto a los derechos del prójimo sea regla general y no un privilegio de la minoría, pero lo que estamos observando es que quien en las actividades proselitistas de este tiempo electoral haga propuestas que conduzcan a la paz es señalado de cómplice del delito, o socio de los bandidos y quienes piden la guerra son aplaudidos como héroes como si no fueran suficientes los millones de muertos que este país ha registrado a lo largo de su historia, lo que pasa es que la guerra le gusta pero a quienes la ven por televisión, las victimas piensan otra cosa, probado esta que la guerra total no logro acabar con la insurgencia en Colombia, por el contrario  los procesos de paz de Santos, ahora y el de Barco y Gaviria en el pasado  lograron sacar del escenario de la guerra a miles de hombres y mujeres pobres que asesinaban a su propios hermanos, a los policías y soldados hijos del pueblo como ellos

Pensamos que si no se le baja el todo al discurso politiquero toca prepararse para lo peor, la situación esta delicada pero muchos se hacen los locos para pasar de agache, olvidando que para hacerse los locos también hay que tener juicio, la encuesta más seria que se ha hecho hasta hoy  lo que  refleja es lo que oímos en la calle  lo que dicen los ciudadanos que no están esperando que gane el uno o el otro para hacer negocios, la preocupación por la guerra es inocultable, pero el rechazo al guerrerismo también, desde siempre escuche a mi abuelo cuando decía que “El garrote no endereza a los  muchachos sino que los hace más bellacos”, todos los días escuchamos a los agoreros de la apocalipsis, los mismos quienes en las elecciones presidenciales pasadas decían que si Petro llegaba a ser presidente que Colombia se convertiría en otra Venezuela, ahora con el mismo cuento meten miedo  con Cepeda, que es otra víctima de la violencia política, en lugar de contarnos a los colombianos que cosa distinta a la guerra nos proponen para que cada quien pueda dormir con tres golpes en el estómago, platica en el bolsillo y arropado con su mujer, pero no se han dado cuenta que la gente está jarta de esa vaina, el sistema político colombiano con todos sus defectos no se parece en nada al venezolano, a los venezolanos les gusta el autoritarismo al colombiano no.ni de izquierda ni de derecha. .

Mientras la disputa se ha reducido a dos  orillas en el cuadrilátero de la democracia, el llamado “Centro” deshoja margaritas, siguen como espectadores en partido de ping pon, ahí,  ni chicha ni limonada, se les va a gastar la balinera del pescuezo grisapiando a un lado y al otro sin que nadie les preste atención,  han perdido tanta relevancia que ya a ninguno de los que tienen posibilidades de disputar el primer lugar les importa lo que ellos digan, eso por jugar a oportunismo por considerar que están por encima del bien e y del mal como si fueran seres superiores  y creerse los catones morales de La República, cuando quieran abrir los ojos, los voticos que les quedaban no les interesan a nadie. Sera que no hay quien se los diga, o es que la gente que está grisapiando no oye, pero tampoco ve ni entiende? Todos están obnubilados y Cepeda con su vestimenta de Fraile en proceso de canonización y su nadaito de perro, con su estilo de decir las cosas y sin fingir lo que no es se los está comiendo a todos, mejor dicho, la ambivalencia de unos y los insultos de otros son para el bollo lo que le faltaba a la panela.

Ya la gente no traga entero, en este país se acabó hasta la capacidad de sentir miedo, por ahí no es la vaina, tienen que inventar otra cosa porque eso no les está funcionando ni les va a o funcionar, tampoco   lo lograran abriendo  las bocinas  y amplificadores para amplificar las indelicadezas de  funcionarios de este gobierno que están presos o investigados por cosas que han sabido hacer muy bien otros corruptos en otros gobiernos, papayasos   que no han sabido aprovechar por engolosinarse con los insultos,  igual las salidas desleales   de gente traicionera que le han mordido la mano a quien cometió el error de nombrarlos, esto me recuerda lo que alguna vez leí en las Santas Escrituras, que  en la visión apocalíptica, las aves son invitadas a comer la carne de Reyes, guerreros, y de caballos y sus jinetes simbolizando la derrota de los verdaderos enemigos de la verdad.

Si mi padre estuviera por aquí no hay duda seguramente le hubiera repetido el infarto viendo al diablo haciendo ostias y a los sepultureros visitando a los almuerzos, en su tiempo a la gente se les convencía con discursos insultantes y llenos de temas que a la gente le importaban para la vida, ahora es más escuchado quien hable de asesinatos de la violación de los derechos humanos   de tragedia y de maldad, que quien llama a la reconciliación entre hermanos connacionales

Gaitán lo dijo “El pueblo es superior a sus dirigentes” no a la guerra por una paz verdadera y no de los sepulcros, es la única que nos puede salvar, ningún mesías lo hará, necesitamos los amargados de este país nos permitan vivir sabroso!

Luis Eduardo Acosta Medina

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