“…Chistrian Barnard haga el favor de cambiarme el corazón por otro que sea más fuerte…”. De esa manera se dirigió Maximo Movil al famoso médico sudafricano que paso a la historia por haber sido el primero en realizar un transplante de corazón humano. El poeta Sanjuanero, poseído por esos obstáculos afectivos, a los cuales todos los seres humanos somos vulnerables, clama a Barnard el cambio de su corazón “por otro que fuese más fuerte para no volver a quererte y olvidarme de tu amor…”. Es así como Máximo, apelando a este maravilloso recurso poético, cree que solucionaría los males que le aquejan; pero para el Galeno, quien escucho la canción en una visita que hizo a Colombia, la solicitud resultaba estéril, Barnard, contesto como él científico que era, y expreso que la función de este órgano solo estaba dirigida a bombear sangre, desechando de ante mano el simbolismo que según varios historiadores, se remonta a la colonia Griega de Cyrene, sitió donde se represento al corazón como símbolo del amor y la fertilidad, tal como lo conocemos actualmente.
Ya son muchos los interrogantes que sobre estos temas nos ha resuelto la ciencia, al punto que es bien sabido que el enamoramiento es un proceso químico, que las sensaciones que experimenta el cuerpo son producto de la generación de las hormonas del placer, conocidas como la dopamina y la oxitocina, sustancias que actúan sobre una zona del cerebro, específicamente en el hipotálamo, que hace que nos sintamos queridos, valorado, en definitiva, poseídos de complacencia.
Cuando el cerebro no obtiene estas sustancias se genera un estado de pena gracias a hormonas como la noradrenalina o estresoras como el corticol, la cuales surgen por carencia de las dos primeras.
Sobre estos eventos la ciencia también nos brinda explicaciones satisfactorias, y es así como el mundo científico sostiene que esa sensación de desazón producido por el despecho o tusa, dura tres meses, tal como nos los describe magistralmente Rafael Manjarrez en ese poema musicalizado titulado: “cien días de bohemia” … Y es así, por que el cuerpo desarrolla un mecanismo de defensa, respondiendo a las irregularidades presentadas, de esta manera, trata que las cosas vuelvan a la normalidad, evitando con ello consecuencias nocivas o trastornos fisiológicos en el cuerpo.
Por eso no es recomendable consumir licor cuando se padecen situaciones como la tratada, de esta manera se altera el sistema inmune, sometiéndolo a un estado de vulnerabilidad que se ve expuesto aun mas por los recurrentes estados de ansiedad, trasnocho y ayuno prolongado. Ante este evento resulta pertinente evocar al Maestro Sergio Moya Molina, cuando sentencio: “…Se entrega al vicio buscando el olvido y solo consigue aumentar su dolor…”.
No obstante, lo anterior, el corazón siempre tendrá el sitial que los griegos le dieron, definitivamente será concebido como el símbolo del amor y compañero de poetas, músicos y pintores. Por mas que la ciencia nos lo diga, jamás vamos a decir, te amo con todo mi hipotálamo.
José Jorge Molina Morales

