“Las instituciones existen y están escritas en decretos. Nuestra identidad cultural es más vieja que esos decretos, y muchas veces es la razón por la que existen.”
Estaba oyendo el noticiero, que informaba que las afectaciones del terremoto del 10 de agosto que había dejado 29.500 viviendas destruidas y más de 134.000 viviendas averiadas. Y como detrás de todo eso siempre está la parte humana, un ciudadano expresaba su preocupación por que los costos de arriendo de una casa o lugar donde vivir habían quedado por el aire, que ya no sabía qué hacer ni donde iba a pasar los siguientes meses.
Lo dijo así, sin buscar la frase, como se dicen las cosas verdaderas. Y yo me quedé quieto, porque en mi tierra esa expresión tiene dueño. La casa en el aire es del Maestro Rafael Escalona, la que compuso cuando le nació Ada Luz y se le ocurrió construirle una casa sobre las nubes donde nadie pudiera molestarla. Nos la sabemos completa desde que tenemos memoria.
El ciudadano, sin proponérselo, acababa de usar una canción para decir algo muy concreto. Y es que la vivienda propia se le había vuelto imposible. Y lo que ella necesitaba tiene nombre y tiene oficina. Es el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Está Fonvivienda, que administra los subsidios. Está el Fondo Nacional del Ahorro. Nada de eso es secreto, pero se siente lejos, mientras que la canción se siente cerca.
Ahí me nació la pregunta, ¿y si la canción llega antes que el ministerio, ¿por qué no dejar que la canción nos lleve hasta él?
Del ahorro a la casa
Empecé por lo más cerca. Al lado de ese ministerio está el Fondo Nacional del Ahorro, y hay una canción de Rafael Manjarrés, grabada por Diomedes Díaz e Iván Zuleta, que se llama “Cesantías de amor”. La primera vez que hice la conexión me pareció un chiste bueno. Después me pareció una clase.
Porque cesantía es exactamente eso, lo que una persona va guardando mientras trabaja, un mes de salario por cada año, esperando el día en que haga falta. Y el Fondo Nacional del Ahorro no solo la guarda, se la puede convertir en casa. Uno lleva sus cesantías allá y salen convertidas en crédito de vivienda.
Míreme el cuadro. La canción del que ahorra sin darse cuenta, al lado de la canción de la casa sobre las nubes, y en medio dos entidades que hacen ese recorrido. Del ahorro a la casa. De la nube al suelo. Lo que la señora del noticiero necesitaba saber estaba ahí, contado dos veces, en paseo vallenato y en un formulario.
Un ministerio por canción
Seguí buscando, y lo que salió me sorprendió. Calixto Ochoa compuso “La plata”, que Diomedes Díaz volvió inmortal. La canción persigue el dinero desde que llega a las manos hasta que se gasta o se hereda. Ese mismo recorrido lo administra el Ministerio de Hacienda y Crédito Público con sus entidades como la DIAN recauda los impuestos, Hacienda asigna el presupuesto, la Superintendencia Financiera vigila dónde queda guardada la plata y el Banco de la República cuida que no pierda valor. Cuando usted paga un impuesto o pide un crédito, está tocando ese ministerio. La canción ya lo había dicho más corto.
Andrés “El Turco” Gil publicó el álbum ‘El Algodón’, con la voz de Gabriel Chamorro, y en la carátula quedó retratada una cadena productiva completa la cuadrilla en el surco, el jornal, el campamento, la cosecha. Eso mismo es el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, la tierra, quien la trabaja y lo que produce. Si usted vive del campo, ahí están el crédito agrario, el seguro de cosecha y la formalización de su predio.
Los Betos sacaron en 1999 un disco llamado ‘Corazón.com’ y le pusieron de carátula una ventana de navegador. Deténgase un segundo en eso, en 1999, un disco vallenato le puso al país la primera imagen de lo que era estar conectado. Hoy eso tiene ministerio y se llama Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Es el que responde por la señal, por el internet rural y por la conectividad de su municipio. El disco iba adelantado.
Y una más que no me resisto. Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales “Moralito” se retaron en verso delante del pueblo, y de ese duelo salió ‘La gota fría’. Nadie ganó por gritar más duro, ganó el que respondió mejor. Así se entra a trabajar al Estado por carrera administrativa, y de eso responden Función Pública, que fija las reglas, y la Comisión Nacional del Servicio Civil, que hace los concursos. Una piquería es un concurso de méritos con acordeón.
Cuando no había canción, había un hecho
Llegué a sectores donde el cancionero no llegaba nadie ha compuesto un merengue sobre estadística y en vez de forzar la metáfora abrí la puerta a hechos, inventos y oficios. Ahí el ejercicio se volvió más grande de lo que yo esperaba.
En 1984, en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, un residente llamado Oswaldo Borráez enfrentó a un paciente al que era imposible cerrarle la pared abdominal. No había mallas quirúrgicas ni con qué comprarlas: improvisó con una lámina estéril de polivinilo. La técnica se difundió por el mundo y hoy se conoce como Bolsa de Bogotá. El invento colombiano más difundido de la cirugía mundial salió de un hospital público y de una noche complicada. Sostener esos hospitales y formar esos residentes es la tarea del Ministerio de Salud y Protección Social, el mismo al que usted acude cuando le niegan una atención.
Radio Sutatenza, entre 1947 y 1994, le enseñó a leer a cientos de miles de campesinos con un transmisor y unas cartillas. Eso hoy tiene nombre y es el del Ministerio de Educación Nacional, el que responde por la matrícula, por el colegio de su vereda y por el crédito para estudiar.
Y el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, una red que trabaja lectura, escritura, oralidad, memoria local, inclusión y cultura digital, y funciona como lugar de encuentro además de lugar de consulta., es el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el que sostiene la biblioteca de su municipio, las becas para artistas y la protección del patrimonio.
Imagínese usted
Junté treinta y seis de estas historias, y mientras las juntaba me quedó clara una cosa: yo escribo desde donde nací y desde aquí se oye lo que se oye. Lo que más me impresionó no fue lo que encontré, sino lo que alcancé a ver que faltaba.
En el Llano está el joropo, donde el arpa, el cuatro y las maracas van al mismo paso o la cosa se cae: eso es la coordinación entre una nación y sus territorios. En el Amazonas circulan saberes entre pueblos que no se pertenecen y aun así comparten técnica y palabra, una lección de cooperación que ningún convenio ha escrito mejor.
En los Santanderes, el tiple y esa terquedad que levantó caminos donde la cordillera decía que no. En el altiplano, la carranga de Jorge Velosa hablando del agua antes de que nos preocupara el clima. En Nariño, el barniz de mopa-mopa, que la UNESCO puso en salvaguardia urgente porque quedan muy pocos maestros.
Yo no puedo escribir esas historias. No me corresponden y no las conozco desde adentro, que es la única manera de contarlas bien. Pero sé que están ahí, y sé que son muchas más de las que alcancé a reunir.
Y vuelvo al ciudadano, porque no se me ha ido de la cabeza. El no estaba pidiendo una clase de organización del Estado. Estaba diciendo que no le alcanza. Como millones de colombianos que hoy buscan cómo resolver lo suyo y se estrellan con un país cuyas oficinas no saben nombrar.
Ahí está lo que me parece el hallazgo. No hace falta enseñarle a la gente el organigrama completo, la gente ya tiene con qué entenderlo. Lo tiene en las canciones que se sabe, en la fiesta de su pueblo, en el oficio de su abuela. Las instituciones existen y están escritas en decretos. Nuestra identidad cultural es más vieja que esos decretos, y muchas veces es la razón por la que existen.
Así que use la suya. Piense en su tierra y dígame qué canción, qué fiesta, qué oficio o qué invento serviría para que alguien entienda qué hace una entidad del Estado. Yo hice esta lista y la dejé abierta, para recorrerla y también para discutirla. Si se le ocurre una historia que falte y va a faltar, seguro escríbala. Todavía no está, y debería.
Fabián Dangond Rosado
Desarrollo económico territorial y competitividad | Ingeniero industrial · Magíster en Emprendimiento e Innovación | Presidente del CUEES Cesar | Economía creativa · Decisiones públicas con evidencia

