AMOR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Era día de paro, no había transporte para Riohacha.   Iba a subirme a un carro, hasta Cuestecita cuando alguien me toma del brazo y me dice “vámonos en el bus que va para Maicao, ya aparté los dos cupos, nos van a llevar en diez mil pesos, de allá es más fácil tomar un bus y llegar a Riohacha” cómo si fuera una orden que debía obedecer saque el pie del carro de mi primo Bartolo y camine detrás del desconocido hacia el bus, subimos, me acomode, fue cuando reparé en su apariencia.  Así debe ser el Jorasquin del Monte, pensé. Tenía el cabello y la barba como de tres meses, una camisa azul, un jeans y unas botas desgastadas, sin duda el uniforme de alguna empresa; cargaba un morral y una bolsa.

-Puedo correr la cortina? Para que no me moleste el sol cuando te vaya a hablar. Me inquirió ya sentados en el bus.

– Si Claro! Respondí

Al instante su torso sobrepasó el mío para correr la cortina.

“Carajo, ese hombre es bien imprudente” Pensé. Volteé a verlo molesta, y encontré perdido entre el matorral de pelo y barbas unos hermosos ojos café iluminados por el sol, que expresaban de todo, menos malicia, inocencia más bien; no fui capaz de hacer otra cosa que sonreír, a lo que él respondió desplegando esa sonrisa tan definitivamente ilógica detrás de tanto bigote y barba. Le reparé en ese instante, y vi detrás del pelambre un rostro cálido, acompañado de un aroma a lavanda, lima y pino. En ese momento me inspiró confianza; “Los locos no huele tan limpio”. Pensé.

Historia larga, corta cuando llegamos a Cuestecita, ya sabía vida y obra de un noble individuo, separado hace 8 años de la mujer que amó desde niño, padre de dos hijos, que trabaja en la empresa que construía una carretera del Totumo a La Sierrita.

-Cuántos años tienes? Preguntó

– 63. Respondí

-Mentira!!

-63, cumplo la próxima semana, el 27

-Sí tuviera tu número de teléfono, te llamaría a felicitarte

-Me estás pidiendo el número de teléfono?

-No solo digo que… Lo anotes aquí.  Me pasó el teléfono suyo y lo anoté. Me vas a llamar tu a mi primero. Me dijo. Me le reí en la cara.

Seguimos hablando preguntó de todo, luego que le recomendara en que barbería se pondría digno para el grado y si los zapatos que traía le quedaba bien con la ropa que se iba a poner.  Al llegar a Riohacha lo dejamos en la barbería que le recomendé; con la promesa de que me llamaría el día de mi cumpleaños y con la idea de que algún día nos volveríamos a ver.

Antes de entrar a bañarme, para ir a cumplir una cita a ciegas que me había programado mi querida amiga Anay María, con su amigo El Inge, quise poner a cargar el teléfono y mi cargador no apareció en mi morral.  Recordé que el Jorasquin me había hecho el favor de desconectarlo de tomacorriente del bus al bajarnos en Cuestecita. “Con razón me dijo que yo lo llamaría” pensé, creyendo que lo había guardado a propósito.  De suerte él me había marcado a mi teléfono y pude llamarlo. Tampoco él lo tenía. ¡Tragedia!!!   “Compré un celular barato, con tal de tener el cargador, porque mi teléfono no quería cargar con cargadores genéricos”. Le confesé esperando que dejara de bromear y me dijera que él lo tenía.

-Yo tengo un cargador original que me quedó de un teléfono que se me perdió, si quieres te lo presto, a lo mejor carga. Me dijo, y entendí que en serio no lo guardó. Pasé a recogerlo a la barbería de camino a mi cita con El Inge de mi amiga Anay, que tenía un ego más grande que él, me emborrachó hablando de sí mismo todo el tiempo, se veía conservado, pero me llevaba como 15 años; además tenía muy claro que no se volvería a comprometer, ni con la mujer que fue el amor de su juventud, según sus propios relatos, por otro lado, al día siguiente se iba de la ciudad con planes de no regresar. Descartado.

Al día siguiente por la tarde salí a hacer unas diligencias y llame al extraño para regresarle su cargador, me indicó que me llamaba cuando estuviera cerca, había terminado mis vueltas y estaba lista para regresar a casa, cuando me llamo.

-Ya me voy a casa, me pasas tu dirección y te lo envío con un domicilio, le dije.

– No, no te vayas, ya yo estoy aquí, dime dónde estás y llegó.

Indiqué el lugar, se acercaba mientras hablábamos y de no haber sido por esa sonrisa que se me había grabado en la mente, no lo reconozco. Corte francés, barba y bigote al ras de la piel, pantalón de dril, camisa a cuadros, zapatos de cuero. Me sentí inapropiadamente vestida: Shorts, blusa veraniega, tenis, cabello recogido y una enorme bolsa llena de mochilas, que no alcancé a entregar en una tienda, que ya habían cerrado.

-Hola, ¿cómo estás?

-Bien gracias a Dios y tú?

-Mal. No me resultó un negocio que estaba haciendo, me quedé triste. Regálame un abrazo.

Ahí estaba yo obedeciendo al guapo caballero que se escondía detrás del pelambre.  Lo abracé, el no conocía el efecto de mis abrazos, quedó nuevo y feliz.  A propósito, se llama Nelson. Ya no más Jorasquín.  Me invitó a caminar sobre el malecón a lo que me negué. ¿Quién va a dar un paseo con un bolso enorme lleno de mochilas?

-Yo vivo aquí a la vuelta, las guardamos y damos un paseo.

Me quedé sin excusa. Caminamos, tomamos michelada de soda, cenamos pizza, ya me había stalkeado en Facebook, sabía mi edad verdadera, que tenía dos hijas, que trabajaba de docente, que era pastora. Nos sentamos en el muelle a charlar y se nos fue el tiempo, de repente estábamos sólo nosotros, hasta el policía que ronda el muelle se había ido.  Llegaron dos extranjeros y nos atracaron.  ¡Que romántico!! ¡Una velada inolvidable!! Al menos la luna estaba llena.

Habíamos quedado de ir temprano a poner la denuncia, coincidimos, pasamos todo el día de aquí para allá, almorzamos, comimos helado, me propuso hacer siesta, ¡yo dije listo! Y me fui para mi casa, molesta.   Al día siguiente me dio remordimiento la grosería, así que para resarcir le invite a almorzar arroz de fideo, queso rallado y tajada. Díganme si eso no es lindo de mi parte?!! Con un almuerzo así se perdona lo que sea. Yo no sé si fue el almuerzo que el pobre se comió de pura pena, o el vaso con agua, en mi casa no se consume jugo; pero el hombre no se fue hasta pasada la media noche, hablamos de cuanta cosa se nos ocurrió, hasta que propuso una relación y le presenté mil razones por las cuales él y yo no éramos compatibles para una relación. Me pidió que solo no me negara la oportunidad, que lo intentáramos, él estaba seguro que él era el hombre que yo había pedido a Dios en oración y que yo era la puerta de salvación que el necesitaba. A mí Dios no me ha dicho nada, cuando él me diga que tú eres el hombre, entonces sí. Después de una larga discusión, acepté solo para que se diera cuenta que era muy difícil vivir en mi mundo, pastora, madre de dos mujeres, escritora, empleada, no tenía tiempo para más.  Despedida de beso y abrazo y mi cabeza preguntándose “qué carajo estamos haciendo, estamos locos, que intentar ni que nada, nosotros no estamos para jugar a ensayo y error”.  Me dormí hablando con Dios, sentí paz.

Cada día de la semana “mi algo” me llamaba temprano en la mañana, media mañana, medio día, noche hasta tarde, (tu sabe’).  El jueves en mi cumpleaños, cuando regresé del trabajo encontré un hermoso ramo de rosas rojas con una nota de puño y letra, que me deseaba parabienes, iniciando con la increíble (literal) frase: Amor de mi vida… me eché a reír, “Embusterazo” pensé. Cuando me llamó en la noche, le dije que no fuera mentiroso, que no había necesidad de exagerar.

-Usted hablé por usted que yo hablo por mí. Yo sé qué hace 6 días conocí al amor de mi vida, el tiempo me dará la razón.

Era mi cumpleaños no discutiría, menos rodeada de amigos que ya estaban preguntándose quién Era el autor del texto y el ramo. No daría papaya.

El fin de semana trajo al hombre de regreso, me sentó, me puso varios puntos sobre la ies, me aclaró algunas cosas, y viendo que yo estaba de acuerdo, me espetó de repente…

-Quiero pedirte formalmente que seas mi novia.

Solté la carcajada, estaba realmente sorprendida, ni de adolescente me pidieron el sí.

-Es en serio, me dijo todo circunspecto, quiero hablar con tus hijas y pedirle permiso para visitarte. Agregó

Me volví a reír, “tan vieja yo, y mis hijas me van a dar permiso para tener novio”, pensé. Después de gozarme a mi caballero anticuado; le dije que si. Me puso un anillo que cargaba en su dedo como sello del pacto.

Siguiente fin de semana volvió mi novio.   El domingo, Después de almorzar, en medio de risas y planes saca dos pulseras de cuero iguales y colocándome la mía, me pregunta:

-Te quieres casar conmigo?

¿Otra vez solté la carcajada, está vez de nervios, que tal que fuera en serio? Y era en serio. ¡Ahora era yo la circunspecta!!

-Supongo que sí, pero es algo que debo consultar con Dios, esto no es así como así, déjame orar… y mil obstáculos más.

Historia larga corta, pasaron 2 meses para que Dios dijera sí. En febrero le respondí que sí y que nos casaríamos en abril. No teníamos idea del giro que daría el mundo un mes después.  ¡Nos casamos el 23 de abril en plena pandemia y nos volvimos a casar por la iglesia el 8 de febrero pasado! Ha Sido un año y 5 meses juntos 24/7, por la pandemia, así lo determinó Dios, para que nos conociéramos en tiempo récord.   17 meses juntos día y noche nos permitió conocer defectos, manías, mal genio y todo lo que nos pueda decepcionar, no obstante, hemos cubierto cada falta con amor, nos hemos reído de exabruptos, hemos perdonado embarradas y seguimos construyendo una relación sólida, seguros de que somos el uno para el otro, no basados en un enamora-miento, sino en la certeza de que Dios nos escogió, para bendecirnos, yo su ayuda idónea, el mi soporte y respaldo, el mi bendición, yo el amor de su vida. Y como digo yo, y de bajada también. Jajajajaja.

Amo a mi regalo del cielo, a propósito del día del Amor y la Amistad.

Feliz día para todos. Sean felices con la persona que tienen a su lado.

NORALMA PERALTA MENDOZA

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4 comentarios de “AMOR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

  1. Carlos Rivera Duran dice:

    Que buena historia Noralma
    Gracias por compartir esa parte de tu vida que parece una novela macondiana, disfruta a tu Joraschin se su vida y de bajada. Jaja

  2. Robinson Montaño dice:

    Esto tiene más trama que la Novela de *Martin Elias* del canal caracol… muy buena historia de amor…
    espera #Micomplemento

    No fué Casualidad es el destino,
    te guardó para mí para que fueras
    la compañera Ideal de mis caminos
    contigo no hay temor ni siento penas.

    Hoy que se han alineado los planetas
    y este pacto de amor es para siempre
    quiero llegar contigo hasta la muerte
    aun consciente que el mundo da sus vueltas.

    hay una historiaaaa bonita ahiiiii mi pataditaaaa.
    ya hoy en dia el amor no se manifiesta así… esas DIOSIDENCIAS muy poco se dan.
    CORONATEEEE…!

  3. Juan Carlos Pimienta dice:

    Parece una novela de realismo mágico,llena de amor y guiada por la voluntad de Dios. Felicitaciones y que sean muchos años más de unión ,amor y armonía

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