CUANDO LA DEMOCRACIA QUEDO HERIDA DE MUERTE

Aunque imperfecta, como todas las democracias del mundo, la democracia colombiana se ha mantenido como un referente continental de seriedad en un entorno regional de mucha turbulencia política signada por el derrocamiento de gobiernos inestables, pueblos inconformes y militares proclives a la manipulación de la clase política dominante. Salvo un corto periodo de 4 años que comenzó el 13 de junio de 1953, cuando el General Gustavo Rojas Pinilla saco el sable de su vaina, Colombia ha sabido mantener su pulcritud democrática, pese a los embates de bandoleros, guerrilleros y narcotraficantes que han intentado desestabilizar la institucionalidad establecida.

La democracia, cuyo origen etimológico significa el gobierno del pueblo, es un sistema de organización política signado por la imperfección. Los griegos pensaban que la aristocracia (el gobierno de los mejores) era un sistema más depurado, pues ponía un filtro que le facilitaba el camino a los más preparados para dirigir los destinos de una comunidad. Lo que ocurre es que la percepción actual del termino ARISTOCRACIA esta distorsionado y se le asocia con privilegios indebidos. Algunos defensores de sistemas autoritarios se van lanza en ristre contra el sistema democrático, pues este sistema permite que un imbécil pueda llegar a ser presidente de un país. El recién elegido presidente de Perú es un ejemplo fehaciente de esta afirmación. No obstante, lo anterior, este sistema imperfecto hoy en día es el más aceptado en el mundo por la universalidad que representa su concepto incluyente.

El estado colombiano se autodefine como Republica Unitaria, democrática y participativa. (Art. 1 CN).  Eso fue lo más democrático que los autores de su Ley Suprema pudieron diseñar. Y si ese fue el consenso, eso quiere decir que ese es el derrotero que hay que seguir. Y la voluntad del constituyente primario (el pueblo) es la máxima autoridad de decisión. Por esa razón, el día 2 de octubre de 2016 la democracia colombiana quedo herida de muerte, pues la voluntad popular fue traicionada. Después de 4 años de dialogo (2012-2016) Gobierno y Guerrilla llegaron a un Acuerdo para cesar hostilidades y lograr la paz. Teníamos un Presidente que deseaba, a toda costa, firmar ese “Acuerdo”. Y la contraparte lo sabía. El resultado fue un Acuerdo desbalanceado para la institucionalidad. Y dentro de las condiciones pactadas, el Acuerdo debería ser refrendado por el pueblo colombiano a través de un plebiscito. El Gobierno emprendió una campana avasallante para obtener la refrendación popular. Y aunque la pregunta fue manipulada, intentando poner el Acuerdo como sinónimo de Paz, el pueblo colombiano le dijo NO a los términos del Acuerdo, no a la paz. El negociador del Gobierno, don Humberto De la Calle, estaba tan seguro de que el pueblo diría SI, que se atrevió a decir lo que el plebiscito significaba: Si el pueblo dice NO, el Acuerdo se cae. El Acuerdo deja de existir.

Y al finalizar el conteo de la votación, el pueblo dijo NO. Y aunque hubo un terremoto político, los detentadores del poder comenzaron una campana galimatica para trasformar el NO en SI. Y se salieron con la suya. El balance de lo ocurrido habla por sí solo. Antes del Acuerdo solo había una FARC. Hoy tenemos una FARC multiplicada. Una en el Congreso, una en el monte cuidando los cultivos ilícitos, otra que nunca se entregó, otra que después se dividió y otra vestida de políticos activos permeando la justicia, las instituciones y sembrando una nueva dialéctica con el propósito de cambiar la historia.

Entre el 1 y el 12 de octubre de 2018 recuerdo que me encontraba de vacaciones en México. La fecha del plebiscito fue el día Domingo 2 de octubre. Y el día lunes 3, al amanecer, la noticia mundial era que Colombia le había dicho NO a la Paz. Muy temprano en la mañana fuimos recogidos por un bus en nuestro hotel, en Ciudad de México, con el fin de hacer una visita a la ciudad de Cuernavaca, localizada 80 kms al Norte de la capital mexicana. Al interior del bus, los pasajeros comenzamos a dialogar amistosamente. Había personas de varias nacionalidades. Argentinos, Peruanos, Españoles, Franceses y de otros lugares. Al enterarse de nuestra nacionalidad colombiana, me preguntaron absolutamente extrañados porque el pueblo colombiano estaba reacio a vivir en paz. Ellos creían que ya nos habíamos acostumbrado a vivir en guerra y que ese era nuestro estado natural de convivencia.

¿Cómo es posible que hayan respondido NO a vivir en Paz…?

En ese momento adopte un tono de voz más alto, al comprobar que muchos esperaban con ansiedad mi explicación. Entonces les dije:

No, los colombianos no le dijeron NO a la Paz. Los colombianos le dijeron NO a un Acuerdo que intentaba silenciar los fusiles de la guerrilla a un costo económico altísimo y a un costo moral de proporciones incalculables, el cual pisoteaba la dignidad de muchos colombianos que se vieron afectados por tantos años de abuso por parte unos guerrilleros desalmados que reinaban en muchos territorios donde el gobierno era incapaz de garantizar el orden. Y muchos colombianos indignados ante la posibilidad de que los autores de tantos males causados fueran a gozar de impunidad y de prebendas exageradas, rechazaron ese Acuerdo votando NO en el plebiscito que intentaba legitimar dicho Acuerdo. De manera que ese resultado no es una sorpresa. Ese resultado es la voz del pueblo que le dijo NO a esa vergonzosa claudicación de un gobernante como Juan Manuel Santos que intenta poner su vanidad por encima del interés legítimo de la patria.

Muchos anos después los hechos tozudos dejaron mis palabras absolutamente enanas ante el tamaño de las realidades que han ocurrido desde entonces. Y don Humberto, aquel que decía que, si el NO triunfaba, el Acuerdo dejaba de existir, se tragó sus palabras sin ningún asomo de verecundia. Y hoy, orondo y desentendido de su actuar, reclama agradecimiento popular por el Acuerdo que ultrajo la dignidad de la patria.

¡Dios bendiga a Colombia…!

Orlando Cuello Gámez

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Un comentario de “CUANDO LA DEMOCRACIA QUEDO HERIDA DE MUERTE

  1. Andres Hoyos Angel dice:

    Muy doloroso y que peligro politico en el que nos encontramos……..gracias Orlando por recordar las trampas y entuertos del ” Traidor más grande de nuestra historia”.

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