El covid paralizó el mundo

Terrible lo que vivos, nos ha tocado presenciar y observar, hechos inimaginables y circunstancias, dolorosa y deprimente, en lo relacionado con la salud, necesidades y dificultades, que padecemos atribuido a múltiples contaminaciones que nos acechan, conjugando caos sanitarios, ambiental y administrativo; extendiéndose, a servicios, producción, comercio y consecutivamente afectan: hogares, familia, trabajo, sociedad, comunidad, libertad y a las personas en particular. Lentamente la pandemia, nos carcome y desarticula la mente, cargándonos de incertidumbre, que nos deja en un limbo, ignorando la suerte que nos depare. Solo Dios dispondrá de nuestro futuro en la tierra y erradicará el mal que nos atormenta.

El covid es el demonio del siglo y la red, de contagio global, que nos enrolla como una culebra “Pitón” o un dragón lanza fuego, que devora vidas humanas y nos obliga, a paralizar actividad y movilidad, generando crisis personales y económica, bloqueando el mundo, originando consecuencias peores a las dos guerras mundiales, que se hayan ejecutado, porque únicamente comprometía a las naciones aliadas en conflictos armados. En la situación que vivimos, ninguna nación a resultado excepta de contagios, por motivos: político, económico y religioso. Unas con mayores afectaciones que otras, en diferencias originadas, por condiciones y prevenciones; domesticas, reglamentarias y culturales.

Paralizar transportes en todas las modalidades y movilidades, equipos industriales, administraciones y confinarnos indefinidamente; sin poder retener el tiempo, no es para jugar al voltiao, por descontroles que se generan, en espacio transitable y en la mente humana, a causa de la pandemia sorpresiva que nos llegó sin amparo y soporte compensatorio, en termino de duración. Los mandatarios de: naciones, estados y territorios regionales y locales; hacen lo que pueden y les conviene en difícil situación, por intereses lucrativo, estimulado por prácticas de corrupción enquistada, como la reina de: virus, bacterias, hongos, parásitos y desgracias social criminal; que, a diario se registran. Por ahora, disponemos de comunicaciones en: líneas, virtuales, teleaudiovisiva, radial, redes sociales y medios; esperando que no colapsen; para informarnos y comunicarnos, desde los encerramientos cuarentenos obligatorios. Este año se perdió, así se radique el covid en el mes de agosto del presente año. Las perdidas y ruinas, no se repararán en un dos por tres o de hoy para mañana. Las administraciones públicas, desvanecen en ingresos, recaudos, ahorros y reservas, económicas. De igual forma, ocurre con empresas, sociedades y servicios; particulares, privados, quebrados y sus dueños, agobiados y abatidos, por la carga obligaciones que atormentan, originadas en incumplimientos de pagos, requiriendo con urgencia apoyo moral y económico, para levantarse, emprender de nuevo y rehabilitarse.

Los gobiernos de imperios financieros y naciones desarrolladas, diseñaran estrategias, para la activación de circulación física y virtuales, de capitales que permita reiniciar y cultivar, para cosechar de nuevo, después de la debacle catastrófica que nos deja el covid-19 y salir del atolladero en que se encuentra. Los países subdesarrollados como Colombia, dependen de estrategias en proyectos y programas, que impulsen y desarrollen, con la inclusión indiscriminada e incluyente, de participación masivas, en los distintos, campos: ilustrativos, informativos, operativos y ejecutivos; que se planifique, en concordancia con las necesidades y oportunidades, de favorecimiento y beneficios colectivos. Presidentes, gobernadores y alcaldes; deben buscar la forma de afianzarse, ganando la confianza popular, para mancomunadamente sin distinción política, ni de género, trazar las acciones necesarias, que permita salir de la olla. No es el momento de cerrar el entendimiento, ni de enfrascarse en discusiones improductivas, temerarias, caprichosa y contraproducentes; previniendo hundimientos y caos. El éxito en territorios: internacional, nacional, regional y local, dependerán de los hechos y acciones positivas, de gobernantes y mandatarios, que lideren en el periodo de competencias constitucional institucional. Las escusas e inoperancias, cuando todo está hacer, dejan balances negativos y nefastos. Los gobernantes deben ser, recursivos y atender, a todos por igual. No abstenerse a dependencias, sujetadas a sumisión y dominio, hipotecando la voluntad y la patria, ni dormirse en la desidia y el abandono. Alcaldes y gobernadores, que iniciaron este año, su periodo de gobierno, están en su cuarto de hora, para ganar, perder y aplanar; el futuro político, de acuerdo a resultados efectivos, que registre y la popularidad que lo apoyen.

Martín Barros Choles.

Abogado E Investigador Documental

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