EN UNA TARDE SIN ESPERARLO, GUSTAVO GUTIÉRREZ VOLVIÓ A SENTIR EL CARIÑO DE SU PUEBLO

Por paradojas de la vida y sin quererlo el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello volvió a sentir el cariño de su pueblo, como lo narró en una de sus canciones. “El que toda la gente me quiera es un placer que me da la vida, que muchos desearían. El que todos los amigos míos, se llenen de infinita ternura con las canciones mías”.

Todo sucedió la tarde del domingo 19 de diciembre de 2021 cuando por las redes sociales apareció un mensaje luctuoso que daba cuenta de su muerte, añadiéndole el descanso en paz y las condolencias a sus familiares.

La primera reacción del cantautor ante la noticia recibida en su celular por parte de seguidores, artistas, compositores y amigos fue declarar. “Estoy vivo y me siento bien gracias a Dios. No ha pasado nada”.

Con el paso de los días y lleno de mucho optimismo declaró. “Ahora la moda son las muertes virtuales, pero lo mejor es que pude escuchar muchas voces que se alegraban al oír mi voz. Como lo digo en la canción volví a sentir el cariño de mi pueblo. Esa emoción me llevó hasta las lágrimas porque aparecían palabras sinceras y llenas de alegría”.

Después de contar sobre ese hecho que lo sorprendió estando fuera de su casa reflexionó. “Gracias a todos por sus mensajes y llamadas. Me sentí más querido. Eso sí quiero que me recuerden como una persona buena, sencilla y cariñosa que ha contribuido a la música vallenata. Quiero que me recuerden con alegría porque compuse mis canciones con el alma”.

Todo lo que encierra la vida de Gustavo Gutiérrez es producto de darle oficio a sus sentimientos, abrazar las soledades en esas noches cargadas de emociones y sentir en la elocuencia de la nostalgia que ha valido la pena acercarse a los motivos más hermosos de la vida. Eso sí, sin olvidar los episodios que lo llenaron de tristeza teniendo el corazón martirizado y sin derecho a medir distancia.

El hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, también hizo un repaso por el ayer concluyendo que modestamente pudo contribuir para sacar la música vallenata de las historias, anécdotas, sucesos del costumbrismo, poniéndola a sonar con los acordes de las pasiones utilizando la poesía con sus ocurrencias de amor sincero y lágrimas escondidas en el pentagrama del dolor.

En ese sentido aseveró. “No hice cantos por imaginación porque todo lo mío era sentimiento puro. En mis cantos están plasmadas las vivencias y lo que sentía a la hora de sentarme a componer. Un ejemplo es ‘Confidencia’ una verdadera historia de amor. Pasaba mucho tiempo hasta que aparecía la musa y nacía una nueva canción”.

Gustavo Gutiérrez no dejó por fuera de los recuerdos dos momentos lindos en su vida musical. El primero cuando en el año 1969 fue el primero en ganar el concurso de canción vallenata inédita del Festival de la Leyenda Vallenata, con la obra ‘Rumores de viejas voces’.

Apartes de esa composición dice. “Porque mi tierra ya no es lo que fue emporio de dulce canción, remanso de dicha y de paz amenizado en acordeón. Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no se escucharán los goces de tu sentido cantar. Ya se alejan las costumbres del viejo Valledupar, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

El otro suceso fue en el año 2013 al recibir el más grande homenaje en el 46° Festival de la Leyenda Vallenata. “Dos hechos importantes en mi vida artística que son inolvidables y que nunca me canso de agradecer”, aseguró. De igual manera, dentro del registro del Festival de la Leyenda Vallenata aparece que en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a ganar con la canción ‘Paisaje de sol’.

Continuando con la etapa de distintas vivencias y en esta ocasión sobre el cantante que mejor interpretó sus canciones, indicó. “Cada uno con lo suyo y lo agradezco, pero me quedo con Jorge Oñate, especialmente con las canciones ‘Paisaje de sol’ y ‘Lloraré’; también con Poncho Zuleta y ‘Mi niño se creció’, pero la canción que más lejos llegó es ‘Sin medir distancia’, en la voz de Diomedes Díaz”.

Al pedirle una descripción suya, indicó. “Yo soy una persona común y corriente, sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama. Traté de eludirla hasta donde fuera posible, pero llegó un momento que todo se desbordó”.

Casi al final del diálogo se le tocó el tema de la muerte. Sé quedó callado como el eco del silencio teniendo alrededor un panorama gris. Después al hablar citó una frase de Francisco de Quevedo. “Qué mudos pasos traes, ¡oh! muerte fría, pues con callados pies todo lo igualas”.

Ese es Gustavo Gutiérrez, ‘El Flaco de Oro’, el mismo que le dedicó canciones a su querido Valledupar, a sus amores y a sus amigos. El que venció las tristezas y desamores hasta llevarlo a declamar con la añoranza viva. “A mis amigos dejo de recuerdo la sencillez que siempre yo he tenido. Para mi pueblo dejo mis canciones, para mi Valle que tanto he querido”.

De igual manera se acordó de una célebre frase del escritor Gabriel García Márquez, la cual llegó como anillo al dedo. “La memoria del corazón elimina los malos recuerdos magnificando los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado”.

 

“Maestro, siga cantando” …

En días pasados Gustavo Gutiérrez anunció que no volvería a cantar en público. Entonces por todas partes se escuchó que lo siguiera haciendo. “Maestro, siga cantando”, era la proclama.

Esta fue su respuesta. “Mientras exista la pandemia no volveré a cantar. Es un riesgo que no se puede correr y más a mis 82 años. Es mejor tener la cordura necesaria y no jugar con la vida”.

Con esto concluyó la charla sincera y amena. Gustavo Gutiérrez Cabello se quedó en su casa como aquella otra tarde que se inspiró y pudo cantar con el más grande fervor vallenato. “Más allá de la sombra y de la luz estoy, del rocío que se volvió canción. Más allá siempre estará mi amor”

Maestro, gracias por endulzar la vida con sus bellos cantos que tienen la virtud de reconfortar el alma, abanicar los sentimientos, hacer crecer el amor cuando el romanticismo tiende a esconderse en las nubes del olvido, logrando de esta manera calmar la melancolía.

Juan Rincón Vanegas

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