“Esa noche el rey no podía dormir, así que mandó traer el libro de la historia del país, para que le leyeran algo de los acontecimientos más importantes de su reinado. Cuando leyeron el relato de cuando Mardoqueo había avisado que los guardias Bigtán y Teres habían planeado matar al rey Asuero, este preguntó: —¿Qué recompensa recibió Mardoqueo por esto? ¿Qué honor se le dio? Los asistentes le respondieron: —No se ha hecho nada.” Ester 6:1-3 TLA
Este relato muestra que hacer lo correcto no siempre trae recompensa inmediata, pero nunca pasa desapercibido. En una sociedad donde con frecuencia se prioriza lo conveniente sobre lo correcto, actuar con integridad puede parecer perjudicial. Mardoqueo pudo haber ignorado la conspiración contra el rey Asuero; al fin y al cabo, no era su problema. Sin embargo, eligió actuar conforme a sus principios, sin esperar nada a cambio, simplemente hizo lo que debía.
Al leer este pasaje bíblico recordaba un consejo de vida que Dios nos ha dejado escrito: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Gálatas 6:9
Algo que debemos aprender de Mardoqueo es que la integridad verdadera no depende de la mirada de otros ni de recompensas externas y que muchas veces, lo que no nos permite hacer el bien, es la indiferencia, el egoísmo o el orgullo, y al final terminamos haciendo lo que hace la mayoría, normalizamos lo incorrecto.
Lo maravilloso de esta historia es que nos recuerda, que nada queda en el olvido… lo que para el hombre pasa desapercibido, para Dios tiene importancia. No fue mera casualidad que una noche el Rey no pudiera dormir, seguramente Dios le quitó el sueño a propósito, para que en medio de su desvelo leyera el libro de las crónicas y se percatara de un pequeño detalle: alguien le había salvado la vida y él nunca le dio ni las gracias. Entonces, en el momento menos esperado, en el que probablemente Mardoqueo ni si quiera recordaba su acción, llegó la honra. Sin forzarla, sin buscarla, ni reclamarla; fue consecuencia.
¿A quién no le gusta recibir honra? sinceramente, muchas veces la esperamos por lo que hacemos y hasta por lo que no hacemos. Sin embargo, la honra genuina no se persigue, se produce como resultado de una vida recta. Además, no siempre viene de donde esperamos ni en el tiempo que queremos. Lo cierto es, que cosecharemos lo que hemos sembrado, siempre habrá recompensa a nuestras acciones, sean buenas o malas, la vida siempre traerá retribución.
No cansarse de hacer lo bueno, lo correcto y lo justo, es una elección diaria, que no es sencilla, porque implicará en muchos casos, ir contra la corriente y cuanto más insistamos en actuar con honestidad, integridad y justicia, más seremos cuestionados, criticados, descalificados y hasta señalados. Es precisamente en ese punto donde somos puestos a prueba: ¿hacemos lo correcto por reconocimiento o por convicción?
Para concluir, hacer el bien no debe depender de lo que otros piensen, digan o hagan, ni de si nuestras acciones son visibles. Basta con saber que Dios se olvida de nada y que cada acto tiene valor para Él. Con eso, podemos vivir en paz, entendiendo que la verdadera recompensa no está en el reconocimiento inmediato, sino en vivir con coherencia.

