NOS COMIMOS EL CUENTO…

En tiempos de crisis unos están en desventajas otros sacan provecho y a otros ni les toca el pensamiento, cuando en Colombia se empezó hablar seriamente de Pandemia y entramos a todo este tema de la cuarentena, y que aún no salimos completamente y esperamos, quizás el peor de los momentos; hubo grandes samaritanos que salieron al “auxilio” de aquellos que se pudieran ver afectados, con los llamados ALIVIOS FINANCIEROS, fueron los bancos que de “buena fe” se pusieron la mano en el corazón y decidieron hacer su aporte desde ya, para aquel entonces mediados del mes de marzo, dando también una respuesta al apoyo que a gritos pedía el Presidente Duque como complemento a sus iniciativas y paquete económico.   Con todo esto la economía (diría yo, su economía) no se vería tan golpeada, pero ¿qué tan cierto serian estas ayudas? ¿Hasta dónde podían llegar tan buenas intenciones? ¿Sería cierto que congelarían los créditos? los intereses no serían mayores y/o lo peor que nos podría pasar seria extender el plazo de dicha deuda; algo que no, nos parecía tan mala idea para aquellos que veíamos una solución a la mano  al adelantarnos al peor de los escenarios, a la incertidumbre de a donde iríamos a parar con el panorama gris que se nos avecinaba.  Si, la covid – 19 venía con feroz fuerza y amenazaba como un enemigo oculto pero voraz, todos necesitábamos (al menos los que tenemos créditos bancarios) salvaguardarnos antes de quedar mal a nuestros compromisos.  Es cierto que acudir a estos beneficios era una gran opción, pero yo poniéndole la pizca de duda a que de eso tan bonito no dan tanto ¡incrédula, como siempre!.

Pasaron los tres meses prometidos de la suspensión del pago de las cuotas, había que tocar tierra firme y volver a la realidad, se empezaron a distribuir publicidad que vendrían nuevos paquetes de apoyo para los clientes y paralelamente  las quejas de aquellos que  en un momento agradecían por tan oportuna ayuda divina hoy manifiestan por todos los medios que esto ha sido “un fiasco, un engaño”. Aún recuerdo la columna de la periodista Vicky Dávila en revista SEMANA donde tildaba los banco de “avaros” y criticaba su postura frente a tales alivios “No les cobramos ahora, pero en todo caso, les cobramos después”, fue tildada de populista pero no se equivocaba, seguimos con la misma deuda a un tiempo mayor porque si la deuda estaba a 24 meses hoy por lo mínimo estará a 27 y con intereses elevados recalculados sobre el capital, que nos colgaran más, pues dichas cuotas se han incrementado, y ahora a sacar cuentas, esas que por la prisa de todo lo que ha presentado este año no hicimos.

Los bancos no son hermanitas de la caridad su función es multiplicar sus ganancias y lejos están ellos de ponerse la mano en el corazón por aquel que la malvada pandemia se llevó por delante, los colombianos nos toca endeudarnos para obtener lo deseado, como diría mi madre “el que no fía nunca tiene nada, fiar típico decir costeño” de eso viven y multiplican los banqueros sus riquezas y valla que si las tienen, hemos sido ingenuos al creerles que harían parte de este proceso donde nos hemos comido el cuento que aportando todos salimos adelante, la desigualdad sigue estando a años luz y lejos está de estrechar su distancia y como dije al principio en medio de toda crisis hay quienes siempre salen sacando ventaja…una vez más Que Dios te cuide, me cuide y nos cuide a todos.


MILKA PATRICIA SOLANO GOMEZ

Contadora Pública.

 

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