“PERO CUANDO SIENTO MIEDO, PONGO TODA MI CONFIANZA EN TI. CONFÍO EN DIOS Y ALABO SU PROMESA. SI TENGO PUESTA MI CONFIANZA EN ÉL, ¿QUÉ PODRÁ HACERME EL SER HUMANO?”

Salmos 56:3-4

Este salmo fue escrito por David en uno de los momentos más difíciles que enfrentó. En este salmo David nos hace algunas recomendaciones para enfrentar los momentos de oscuridad y de temor.

Él afirmó que cuando sentía miedo depositaba toda su confía en Dios y alababa sus promesas. Este es el camino que debemos seguir en medio de la oscuridad; debemos depositar nuestra confianza en Dios sabiendo que las dificultades que amenazan nuestra vida no podrán destruir las promesas que Dios nos ha regalado. Es necesario que pongamos nuestra mirada en el poder de nuestro Padre y no en las dificultades que nos rodean.

“Confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme el ser humano?”

Salmos 56:11

Oración del día: Amado Padre, gracias por tu protección. Tu amor me cubre en el día y en la noche. Confío en ti y no siento miedo. Alabó tus promesas y sé que son una realidad en mi vida.

¡Amén!

Álvaro Uribe Cerchiaro 

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