RESENTIMIENTO SOCIAL, ¿CHANTAJE EMOCIONAL EN ÉPOCA ELECTORAL?

Tengo tres amigos, el mayor de ellos consiguió un buen empleo, pero los dos menores, contrario a alegrarse, se resintieron por el hecho de recibir invitaciones y atenciones del hermano mayor, argumentando que éste si podía ofrecerles buen trago y exquisitas comidas por su nueva condición económica mientras que ellos no. El mayor de los hermanos al ver su actitud les confronta preguntándoles: “¿entonces qué quieren que haga, renuncio?”, y los 2 hermanos menores al unísono le responden: “deberías”.

El resentimiento es una emoción negativa que se expresa de forma individual y colectiva. En el contexto social se manifiesta cuando las personas asumen una actitud de frustración, odio, impotencia, rencor y rechazo social a quienes el resentido señala como culpables de su situación y esto se presenta cuando reina la desigualdad, la injusticia, la corrupción, el ejercicio abusivo y discrecional del poder. Esta etiqueta social, pretendiendo ser justificadora de un mal gobierno, ha adquirido gran popularidad en los últimos años, fortaleciendo así sentimientos de frustración, apatía y desesperanza, generando de paso una actitud que los hace propensos a escuchar líderes o figuras populistas quienes prometen sacarlos de su situación, inclusive, los ven como su única posibilidad, terminando en una adhesión incondicional a la ideología planteada en donde se garantiza la solución a sus males y que actuaran como el vengador justiciero frente a quienes ubican como responsables de lo que padecen.

Si bien el resentimiento es una emoción o sentimiento que la persona no escoge, no tenemos el derecho de usar nuestras emociones para responsabilizar a los demás de ellas, no podemos usar nuestro resentimiento para legitimar la agresión y la violencia de querer cambiar al otro o una situación particular.

Ojo resentido, en Colombia hay líderes que perciben muy bien el resentimiento en todos los sectores de la sociedad. Ahí es donde el populista aprovecha la coyuntura y todos los días lo alimenta y exacerba.

Traigo este tema a colación porque en esta época es la estrategia política usada por excelencia y que ha generado buenos resultados posesionando figuras políticas populistas con altas probabilidades de gobernar en el país. Hay que reconocer que en nuestro país hay desigualdad social, que el sistema inflacionario en Colombia y el mundo es complicado, entre otros factores que afectan el verdadero desarrollo en nuestro territorio, pero la salida no consiste en dádivas al ciudadano a través de gobiernos paternalistas y asistencialistas, esa es una salida de emergencia, no un modelo de gobierno permanente el cual sería insostenible.

Por lo anterior, las verdaderas estrategias políticas de gobierno se deben encaminar al mejoramiento real de las condiciones de vida, creando políticas sociales, el fortalecimiento indiscutible de una educación sin exclusión y transformar en la mentalidad colectiva que lo más importante no son los bienes materiales, “porque no es que la pobreza genera resentimiento; es la manera cómo se asimila el estatus. No es que todo el que sea pobre es un resentido social, depende de los valores que se le inculquen”, ya que es muy fácil resentirse por el afán de poder y que no se cumplan las expectativas económicas individuales. Es decir, lo correcto es acabar con la injusticia social.

Debemos darle una mirada sensata a los candidatos y sus propuestas, que éstas sean realizables, inclusivas, razonables y que consideren toda la serie de acciones necesarias que las convierten en una realidad, porque las emociones pasan, pero los gobiernos se establecen para orden, justicia y desarrollo de los pueblos. Que el resentimiento no nos cueste la democracia.

Misael Arturo Velásquez Granadillo

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