SOY LA NOVIA DEL POETA

“Yo lo que quería ser era acordeonero” … Mi tía Hilda me trajo uno de San Andrés, mi mamá me la escondió, no quería que yo fuera acordeonero.   Una tarde fui donde mi mamá casi llorando a pedirle que me diera el acordeón, que yo quería ser acordeonero y en es preciso momento, entró una camioneta de San Juan, con unos hombres tomando trago, con el conjunto en el vagón; el que estaba tocando acordeón era un niñito como de 9 años y me dice mi mamá: “así es que tú quieres andá, tocándole a borracho? ¿Tú sabes quién es ese muchachito que va ahí? Ese es tu primo, el hijo de Dalia”.  Era “Juancho” Rois, muchachito…  Entonces se me salió el acordeón fue por la cabeza, por el silbido, que se me convirtió en mi instrumento pa’ componé” me confesó Jacinto Leonardis Vega Gutierrez, a quien en adelante llamaremos Leo. (Jajaja como en los documentos legales)

¡¡Por fin nos encontramos con Leo!! Llevábamos un buen tiempo planeando este encuentro, llegamos a imaginarlo en La Peña, en una lunada poética, cantando sus canciones y hablando de ellas. “Yo quiero parrandia con ustedes allá en La Peña” me decía.  La pandemia nos encerró este sueño, por un tiempo, pero retomamos y aquí estamos, sentados en “La Oficina” de Néstor Alberto Cataño “El Chino” cómo le dice Leo o “Cacha Moto” cómo le digo yo. Un personaje de La Peña que tiene en Valledupar una embajada de Peñeros y Junteros, donde “Cacha” es el presidente y Fabio Luis Sierra “Tucún” es el gerente, la secretaria es “Johana” una perrita Pincher, que según ellos (“Cacha” y “Tucún”) es la que hace los pagos de servicios y todas las diligencias.   Allí me citó para el encuentro.

En ese ambiente de realismo mágico, donde cada realidad es fantasiosa, nos sentamos a conversar.   Más me preguntaba el a mi, que yo a él.

– Has hablado con el loco de Adrián?… Leí la que escribiste de Rafa Manjarrés… ¿Cuantas hijas tenéi tu?  ¿Y tu hermana Ocha? Ocha es el amor de Anselmo, ¿no?  ¿Y van a hace festival en La Peña?  ¿Nora esas crónicas te las pública, ¿quién? Se las respondí todas.

Nací 17 marzo del 63, en La Junta. De las mujeres, de la casa, mi mamá fue la primera que se casó y yo fui el primer nieto de las mujeres, con la circunstancia que, a las tres semanas de yo nacido, mi papá muere trágicamente en un accidente…. Mi papá era Jacinto Vega Zuñiga, le decían “El Chiche Vega” … Yo soy hijo único de ambos, mi mamá no se volvió a casà, yo me crié con los hijos de mi tía Lolita en Valledupar, nos criamos 5 hijos con 2 mamás.   Mi mamá se vino a vivir al valle con mi tía Lolita, pero yo en La Junta tuve la primera infancia y la primera escolaridad, cómo a los 6 o 7 años me trajeron pa’ el valle, pero yo no me desconecté nunca, apenas me daban recreo me iba pa’ La Junta y de la Junta nos íbamos pa’ La Peña, Yo iba con Tucún, Javier Araujo, Danilo, Gonzalo Carlos, con Rey y Quique  los de Marín Elias que son peñeros…  El niño dios me colocó una bicicleta cuando tenía como siete años, con Fernando Sierra, los hijos del Señor Luisma, los hijos de Toba, que también tenían bicicleta, el paseo de todas las tardes era ir a La Peña.  Una vez recuerdo que fuimos a una fiesta, una primera comunión de una de las hijas de Dimas Mendoza y María Helena, no sé si fue Carmenza o cual de ellas sería, yo fui con mi mamá, fuimos todos los pelaos.  Es la primera foto que yo tengo de niño.

Interrumpí su relato, para aclarar: “Seria Leída o Emi, que son contemporáneas contigo”. Estuvimos de acuerdo.   Callé para darle paso al maravilloso contador de historias que tenía al frente, un hombre enorme por donde lo mire, física (es corpulento de los pies a la cabeza, literal, por algo algunos amigos le dicen cabezón), emocional (Solo quien ha vivido tanto desde que nació, cosecha un alma templada al fuego, que transforma el dolor, las penas, las alegrías y los logros en una manifestación de arte), Talento (Desbordante, no conozco una sola canción de Jacinto Leonardis Vega Gutiérrez, que no sea un obra de arte y si la interpreta el con su voz de tarro, que solo el hace que suene hermosa; mejor!!) todo lo demás que lo hace enorme, seguramente ya usted lo conoce, su fama, profesionalismo, buen juicio, es de conocimiento publico. Leo es por principio un hombre de familia, además de su mamá, creció con sus abuelos y sus tíos, en la primera infancia, aunque es hijo único, creció con muchos primos y el cariño y abrazo de toda la gente que apreció a su padre y aprecia a su madre. Le faltó su padre, pero no amor, cuidado y protección de padre, porque a falta de uno tubo muchos.

Mis amigos de niño en La Peña eran Chele, Walter, “El Monito” de Dimas, pero yo no sé porqué yo terminaba con la gente adulta.  “El Borre” me quería mucho y yo cuando venía a ver, la pelaera estaba por allá y yo aquí sentado a Lao del Borre, lo mismo con Paulicio, gente mucho mayor… Insistía leo en hablar de sus recuerdos con La Peña. Apenas natural si su conversada es peñera.

Es imposible que yo recuerde a Leo en esos tiempos en mi pueblo, cuando Leo tenía 7 años A mí me faltaban 2 por nacer, incluso después cuando ya estaba más grande que iba a la Peña no lo recuerdo.   A Leo lo conocí a través de sus canciones y a través de familiares y amigos: sus primos paternos, los hijos de Doris Zúñiga, sobre todo Graciela Carolina y Ramón Eduardo, por el lado materno, Anselmo y Raquel Antenor, o amigos como Adrián Pablo, que siempre le dedicamos un buen tiempo de nuestras conversas al talento de Leo. Puedo decir que conocía su obra, más que a él. Pero hablando con la gente de mi tierra encontré recuerdos…

“Me acuerdo una vez, ya la More se había dejado con Hugo, yo no había tenido pantalón largo nunca, y Leo le regaló como dos o tres pantalones al difunto Ferne (hijo de la Moren hermana de Chelle y Hugo tío de Leo), pero el difunto Ferne era más flaquito y me quedaban bien era a mí, el me regaló uno; un día fuimos a la Junta y yo me las daba de enamorao de Ana Milena, enamorao de esos que no decían na’. Yo me veía elegante con mi pantalón largo, andaba en mi burro y cuando íbamos a pasá por allá pa’ que me viera Ana Milena, me dice Ferne: “No, no vamos a pasa por allá, porque ahí está Leo, yo lo vi ahora, estaba donde la señora Fanny, y después no me da más ropa”. No pude coquetearle a Ana Milena por tené el pantalón ajeno” recuerda Michelle Mendoza, que tiene un corazón vallenatero, como el mío.

“Recuerdo que una vez, descansaba, en mi casa en horas de la tarde, de pronto siento los perros que ladran por el patio, salgo y ya veo a Leonardi en compañía de Gonzalo Carlos que me buscaban, nos sentamos en la sala de la casa, cogí el acordeón y comencé a ensayar y Leonardi tarareaba un canto que nosé si era de él, bueno lo que si se desde el principio, es que tenía el don para la composición, para la música y cantaba con la voz ronquita, tenía mucha melodía.  Los encuentros eran sobre todo en época de vacaciones, también, casi siempre estaba su primo Anselmo, que venía de Riohacha y Leonardi del Valle o Bogotá”. Relata Walter Mendoza, acordeonero y compositor peñero.

“Yo serenatié con Lucho (Luis Joaquín Mendoza Sierra, una insignia peñera.  Ya les tengo casi lista la crónica de él); nos presentamos juntos en el Festival de Fique y me ganó Lucho”.  Sigue recordando Leo y le dejo saber que acabo de entrevistarme con Lucho y me había contado esa anécdota, (como la cuenta Lucho va en su crónica). Le conté a Leo que mi recuerdo más lejano de él, lo tengo de unas niñas que viajaban conmigo en el mismo carro de La Junta y La Peña para ir al Colegio en San Juan, Rosangela López y Osiris Rico, hablaban de los amores de Leonardi y Osiris y yo paraba la oreja, me gustaba lo que oía, cada cierto tiempo era un capítulo de intriga y pasión. Recuerdo muy bien que cuando escuché No Se Qué Tienes Tú, https://getsnap.link/QRNCLxU4vbH , la canción que hizo famoso a Leo, di por sentado que esa canción era para ella y de ahí en adelante cuanta canción dijera paisana o algo que relacionara a su pueblo, se las endilgué a La Nena Rico. Con los ojos más grandes que de costumbre y como asi fuera un sacrilegio lo que acababa de decir se apresuró a aclarar

“No! Para nada!! Esa canción se la compuse yo a Olga Lucía Quintana, tanto que se convirtió en mi esposa y la mamá de mis dos únicas hijas, esa, como la mayoría de mis canciones… duramos los 7 años de amores, fue una época hermosa y los años de casados, mejor… ella es la protagonista de mi obra más relevante. Dijo Leo remarcando estas palabras como quien tiene la necesidad de dejar claro quién ha sido musa de mayor parte de su obra musical: Que Será De Mi Vida, Vivo Enamorado, Detrás Del Mar, Sobre Las Nubes, no se que tienes tú, Dos Estrellitas Y Tu, etc., etc.; mi conclusión personal y remarco: mía, personal; Es que Leo ama a Olga cómo el primer día y no sé porqué intuyo que así será siempre y tengo la fe, que es correspondido, y ahora se me antoja que Dios los una de nuevo. Sueño hablar un buen rato con Olga, conozco su estirpe de gente buena, de invariables principios y sé que, en ese corazón, que, con razón, tanto protege hoy, hay un mundo de maravillas, que se convierten en tesoro, para mi instinto restaurador que sueña con ayudarle a hacer algunos ajustes a su alma dolida.

“Quiero decirte que cada canción que Leonardi escribió inspirada en nuestra historia de amor fue poesía en su momento para mí, y amé todas y cada una de ellas tanto que hoy ocupan un lugar importante en mi memoria y en mi corazón.  Ser la musa de una buena parte de su historial musical, es algo que nunca, ni en mis sueños imaginé y que agradezco”.  Dejó salir Olga con el cuidado de quién elije cada palabra, para no decir más de lo que “debe”. Intenté conseguir algo más, sin éxito, pero no insistí, no quise abrir heridas que aún no han cicatrizado.

Quise saber a qué edad empezó a componer Leo, cual fue su primera canción, tener idea de cómo se formó, el que, para mí, es el último de una generación de poetas que impactaron el alma y el cerebro, que elevaron el realismo mágico a un nivel literario mayor.

– Te acordái de Danubio Azul? Estaba en toda la entrada de La Junta, al frente de la casa de mi tío Gonzalo. Danubio Azul, era la cantina del pueblo…  Evocaba Leo, como viendo venir los recuerdos de tiempos idos.  “Una vez en unos carnavales fue el señor “Gundo” Mendoza, el de La Peña, con dos Hijas, unas mujeres gigantes que parecían europeas.  Una era Martha, de pelo rubio, corto, estilizadas, una actriz alemana, yo quedé enamorao de Martha, yo solo, ella nunca supo, me acuerdo que bailamos. Yo no la olvido.

– Osea que tu primera canción se la hiciste a una peñera?

No. Te traje a colación lo de la cantina vieja porque, eso queda al lado de la casa de mis abuelos, ahí nací yo y me recibió la misma partera que recibió a mi mamá: Mamá dolores. Esa proximidad con la cantina vieja, que tenía una bocina de aluminio en un palo.

– Como en Hamaca Grande!! Tú crecite al lado de una cantina, ¡yo en una!  Exclamé al advertir las coincidencias.

– Bueno, ahí me bebí yo toda la música de la época, rancheras de Pedro Infante, Javier Soliz, José Alfredo, Agustín Lara.  Música nuestra, cómo   Los Corraleros de Majagual, Pedro Laza y sus Pelayeros, pero también a Calixto, Alfredo, Lisandro, Alejo.  Los íbamos mencionado, bebimos de la misma forma.

–  Ahí me volví adicto a la música nuestra…

– Nos volvimos!! Hablamos de esos momentos y tantos detalles que hacen que nuestras vidas sean paralelas aún en tiempos y lugares diferentes.

– Yo tenía como 8 años, y recuerdo que mi mamá estaba planchando, con unas planchas de carbón. Mi mamá me ponía, a limpiar las planchas en la tierra, hasta que quedarán brillantes. Ese oficio era mío. Estando en esa labor yo comencé a hacer una canción. No recuerdo ni la música, ni la letra, pero recuerdo que hablaba de un niño que había quedado huérfano, que había perdío’ a su papá.  Solo recuerdo el tema. Luego vino la época de los conjuntos vallenatos y empecé a oír las canciones de aquellos que fueron campesinos con una inteligencia natural, que hicieron el vallenato inicial con un lenguaje exquisito: Máximo casi analfabeta, Leandro Díaz, ¡Carlos Huertas que nos dejan ese legado impresionante de letras inteligentes, que le costaba a uno creer que no tuvieran un buen nivel de escolaridad!  Ellos tuvieron poco contacto con la academia, algunos no tuvieron ninguno, ¡asombroso!! Mira a Diomedes, como compositor, ¡Que grande!   Entonces la historia la dividen estos manes que ya fueron a la universidad, los poetas estudiados: Santander, Fernando Meneses, Rosendo, Octavio, Tomas Darío y dicen cosas que me llevan a pensar; “ah, pero entonces si se puede decir esto”, entonces, me atrevo yo y toda mi generación de los que nacimos en los 60:  Iván, Nacho, ferna, Omar, Chiche y los que vienen después de nosotros los de los 70 que todavía encuentras cosas serías: Tico, Wilfran, Curry, Richard Daza, Viloria.  Y un caso aparte que es Adrián, el es menor que yo.  Bueno cronológicamente es menor, en la cédula, es menor que yo, pero el tiene como 150 años. Nos reímos y así como cuando hablo con Adrián Leo es obligatorio, al hablar con Leo, pasó lo mismo. Hablamos aterrados del genio que acababa de componer una canción con solo sustantivos, ¡sin un solo verbo!! ¡Que locura!!  ¡Es un bárbaro!! Decíamos. La Canción la presentó Adrián en el más reciente Festival Vallenato interpretada a dúo con Leo. Ellos se admiran y se aman, ¡y yo a los dos!!   En este punto de la crónica quise tener una impresión fresca de Adrián sobre Leo y le pregunté en el WhatsApp “¿Que pensas de Leo Vega?” “Nada. No sé quién es” fue su respuesta a lo que dije: eso pondré en mi crónica y remató: “Aunque olvide los nombres, las canciones no olvidó” parafraseando La Ruta del Reencuentro y sabiendo muy bien que yo sabría interpretar su genial respuesta.  Yo sabía que me estaba diciendo lo más impresionante, inolvidable, imposible de desconocer de Leo son sus canciones. ¡Claro!! Yo se lo que lo maravilla ese giro loco que hace Leo en  Mil Años Después https://getsnap.link/LJj2fYVeoaf ,  que viene como una canción hermosa, una poesía deslumbrante, una obra sin par. “Crecieron otra vez mis alas podre volar, hasta llegar a tu ventana, para cantar, con versos que me dé la noche, tu soñarás” para irrumpir con un cierre inesperado, que solo un poeta genio puede hacer que suene perfecto, perdió la métrica, perdió la rima, pero ganó la poesía” Adrián me llevó paso a paso, con los pies descalzos, mientras bailábamos, aquella mañanita de julio,  en La Peña; al corazón de Mil Años Después:  “Mientras yo canto bonito, sigo cantando Bonito, de aquí me voy cuando se despierten los pajaritos” que locura tan linda!! ¡Sublime!! Adrián tiembla de emoción cantando ese final tanto como escuchando ese inicio: “Alguien dejó la ternura perdida en el viento y al viento se le fue olvidando y se quedó en tu piel” y yo sueño con un día poder escribir una canción así.

Termino de escribir este párrafo para avanzar y recibo un audio de Adrián Pablo imposible de dejar por fuera, cuando describe a Leo, cómo lo hubiese querido hacer yo, pero no me fue posible, me hizo falta los más de 40 años de amistad y hermandad que ellos tienen. ¡Yo no soy tan vieja! Pensé y reí.

Las ausencias, el ambiente, las dificultades con las que se levantó, y una comarca cantora como La Junta, con el sonido del acordeón de Martín Elías y la guitarra de Pablo Ariza, su encuentro en el Loperena con los muchachos de la época, ceo que le despertó la crispa que tenía atravesada. Reveló un romanticismo provinciano, no con melodías que te hacen llorar de entrada, sino con melodías que tú sientes como propias, que tú sabes que se las escuchaste ya a los pájaros, al río, melodías que huelen a café con jengibre, a provincia, al terruño; a ese pasillo de amor que un día te mencioné, que va entre Patillal y el Cerro Las Palomas en La Peña, 19 kms de poesía, de música, de amor.  Leonardi pertenece a esa estirpe amorosa… Ha compuesto, yo creo, que las canciones más bellas de los últimos 20 años en cuanto a poesía vallenata tradicional. Es una cosa, así como el hombre que puede lamentar la ausencia de su mujer, pero lo hace de pie, ¡parao! Que está dolido, está reventa’o por dentro, pero no está derrotado, está parao en la raya, que es posible que hinque una rodilla, pero no cae al suelo. Sabe que hay una esperanza. ¡Él nos representa! Las canciones de Leo a mí me elevan, me ponen a vibrar; es tan sincero lo que canta, es tan bueno lo que hace, eso de que “Alguien dejo la ternura perdida en el viento y al viento se le fue olvidando y se quedó en ti piel”, eso no lo hace cualquier palwarato, eso tiene que ser propio de esa hermosa comarca nuestra sanjuanera.

Ni el tiempo ni el espacio me dejan seguir, creo que tendremos parte 2 y 3 aún hay mucho por decir de Jacinto Leonardis y su obra magnífica y es que todo lo que nos ha entregado Leo, no se puede describir en un solo intento, el es el autor de unas 100 canciones y cada una es una obra de arte. El es el dueño de los versos más lindos que usted y yo hayamos escuchado en las décadas más recientes del vallenato, el es el poeta, del que yo soy novia y somos novias todas las mujeres de mi generación. Yo también grito como Mónica Sierra “Soy La Novia Del Poeta”.

PD: De la Novia del Poeta, su historia y otras obras hablaremos la semana próxima.

Noralma Peralta Mendoza

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5 comentarios de “SOY LA NOVIA DEL POETA

  1. Francisco Javier Pérez Flórez dice:

    Con un lenguaje cotidiano y con las vivencias de años anteriores, al lado de un excelente compositor como lo es Jacinto Leonardy Vega, usted hace una excelente crónica donde uno queda es con ganas de que no se acabe, queda uno es picao y a la expectativa de que van a venir dos partes más, y ahí voy a estar esperando. Usted como siempre Seño, sobrandose en todo lo que hace, su mente y sus manos están como el rey Midas, convirtiendo en oro todo lo que lleve a la palestra, muchas felicitaciones, mi sentimiento de admiración y respeto para usted, mi Seño.

    • Anselmo Gutierrez Mendoza dice:

      Sencillamente , como decimos en la Junta , ejooo, cosa pa sabrosa, que se de una segunda y una tercera parte , mi poeta preferido, vivo enamorado huyy, gracias por tanto

  2. José Galviz dice:

    Ufff… excelente escrito, describe con magia a Leo, a su tierra y a sus amigos… y que decir, al loco de Adrián 🙂

  3. Robinson Montaño Romero dice:

    Otro gran MASTER de la poesía y las letras de nuestro bendito vallenato… El Maestro Jacinto Leonardi Vega tiene historiaa y vivencias no solo para hacer tres crónicas, si no, para hacer una serie de mil capitulos referentes a su vida y a la vida de cada una de sus canciones… porque cada una de sus obras es como una pelicula romántica cantada que uno no quisiera dejar de escuchar.

  4. María Margarita Daza Maestre dice:

    Bueno Nora, sigues dejando rastros de tu alma en lo que escribes… Eso te hace simbólicamente inmortal en la mente de quienes te seguimos
    Allí esta descrita gran parte de una bella historia, de un ser que nos ha contagiado de amor a son de versos y poesías, el mejor pincel para tatuar en el espíritu de los humanos y tu con tal facilidad lo esculpes en tus crónicas.

    Sigue escribiendo y eternizando las historias que desde tu mente curiosa vale la pena expresar…

    Que continúe la función!

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