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LLEGO LA HORA DE VERDAD
Supimos que llego la hora de la verdad en Colombia, hoy las elecciones a la presidencia de la república están completamente blindadas, ninguna campaña puede hablar de fraude electoral. Nunca antes una segunda vuelta presidencial en Colombia había contado con un despliegue de vigilancia electoral de tal tamaño, 889% más de auditores de sistemas, 423% más de observadores internacionales, 418% más de observadores nacionales y 164% más de testigos electorales acompañarán la jornada democrática. Colombia tiene sistema democrático sólido, pase lo que pase, los derrotados tendrán que aceptar los resultados y la ciudadanía que participo debe sentir el deber cumplido con su país. En manos de actual presidente está la paz de muchos territorios si su candidato pierde y no reconoce los resultados, ¡ojo con un delirio de última hora Gustavo Francisco Petro Urrego!
LE SALIÓ DEBIENDO LA CORTE SUPREMA
Supimos que al fin la Corte Suprema de Justicia actuó frente a los posibles vínculos de la senadora guajira Martha Peralta frente al escándalo de corrupción en la UNGRD. Luego de casi 2 años de especulaciones judiciales, de aclaraciones innecesarias de la senadora y de un rumor callejero que cada día tomaba más fuerza, le llego la orden de captura a la “honorable senadora”. Lo que revela la prensa a nivel nacional es complemente aberrante, detallan el modus operandis de Peralta y el ex subdirector Sneyder Pinilla articulando todo tipo de movimientos politiqueros de manera clandestina con los recursos de la entidad, impuestos de todos los colombianos al servicio de una estructura con tentáculos en diferentes zonas del país. Lo más patético fue el mensaje de la senadora en redes sociales luego de que se confirmara que continuaría privada de la libertad: “¡Tienen miedo! Me detienen porque estoy en La Guajira haciendo campaña activamente por Iván Cepeda y saben que les vamos a dar una paliza en las urnas. Me detienen a solo dos días de las elecciones presidenciales porque necesitan un show mediático” … En pocas palabras, la Corte Suprema de Justicio salió deberle a la senadora por capturarla, ¡Esto si es un verdadero cinismo!
COMENZÓ LA PUJA ECONÓMICA Y ELITISTA
Supimos que en el municipio de Barrancas en La Guajira ya comenzó la puja económica y elitista para los posibles candidatos a la alcaldía municipal en las elecciones del 2027. Hasta el momento la gente habla de los posibles aspirantes y la puja es quien tiene más solidez económica para aspirar a ser el primer mandatario de los Barranqueros. No importa si tienen investigaciones en curso por corrupción en los organismos de control, si están imputados por la Corte Suprema de Justicia, si la gente sabe que es un vil embustero suelto en las calles del pueblo… lo realmente importante es que tenga la plata suficiente para ser el candidato que satisfaga la democracia de estómago en la que sucumbió la “Tierra Amable” de los guajiros. Hace unas semanas un joven influencer rural se atrevió a cuestionar un aspirante y si lo encuentran le revientan la cabeza por no ser del inexistente abolengo barranquero, sin dudas causa mucha gracia la forma tan particular como dichos familiares son tan “humildes y cercanos” al pueblo. En Barrancas el canibalismo politiquero distancia al pueblo de unos proyectos políticos incluyentes, que despierten un verdadero fervor popular, y donde la gente se sienta identificada porque se proyectan posibles soluciones a las brechas sociales históricas. Por ahora solo aspirantes con plata, el resto según ellos: ¿Pa´ queeee?
NO LO QUIEREN NI REGALAO
Supimos que un jefe de debate de la campaña de Abelardo De Espriella se contactó directamente con un ex alcalde del municipio de Barrancas. El mensaje desde la campaña central fue contunde, “Quédese quieto que no lo queremos en la campaña de La Guajira, usted tiene más de 40 investigaciones vigentes por corrupción, baje las fotos casuales que tiene con Abelardo de sus cuentas y no queremos que haga ningún tipo de publicaciones en las redes sociales, no confunda al pueblo guajiro con un falso liderazgo en la campaña del tigre”. Bochornoso momento para el ex burgomaestre de los Barranqueros. ¡Lo cierto es que el espantajopismo tiene un límite, entiéndelo por favor!
LAS @ EN TENDENCIA
LA DECLARACIÓN
María Elvira Salazar – Congresista Republicana de EE.UU.
“Colombia tiene todo para convertirse en una de las grandes historias de éxito del hemisferio. Cuando un país elige libertad y seguridad, las inversiones llegan, la economía explota y las familias prosperan de verdad. Solo hay un candidato que puede hacer realidad ese futuro. Su nombre es Abelardo de la Espriella”
PARA NUNCA OLVIDAR
Firma del acuerdo con Irán
“El Vicepresidente Vance, aborda un avión en Washington DC rumbo a Suiza para la ceremonia oficial de firma del acuerdo con Irán. ¡Se Sella el trato gracias al presidente Trump!”
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El error táctico de la intolerancia es creer que el debate es un asunto de clases cuando, en realidad, es un asunto de visión. Mientras algunos celebran blindajes jurídicos temporales, los sectores con verdadera solidez económica y académica observamos el juego a largo plazo. No nos afecta la retórica del miedo porque nuestro bienestar no depende de un gobierno. La pregunta incómoda que la base de esos sectores debería hacerse a solas es: cuando el mercado se reestructure, ¿su lealtad ideológica les pagará las cuentas o descubrirán que solo fueron la infantería útil de un negocio privado? Hehehe
Aunque sé que nunca lo vas a leer: Gracias Petro.!! 🙏🙏
Debo reconocer que yo también fui antipetrista, de esos de nivel pelear con taxistas. Pero un día estaba escuchando la emisora local y habló su segunda hija. Inteligentísima la tipa, divina. Ahí me dije: «Espérate, esta gente no es como dicen; si ese tipo la crió así, algo bueno debe tener». En ese momento empecé a escuchar a Petro sin prejuicios.Hoy, después de dos maestrías (una de ellas en Derechos Humano), logro entender bien sus ideas. El tipo tiene un nivel intelectual y una visión «glocal» tremenda. Es normal que el colombiano de a pie, e incluso muchos que no lo son, no entiendan hoy ideas que en 5 o 10 años van a marcar el camino en Colombia y el mundo. Por mi parte, reaccioné a tiempo. Y aquí estamos, firmes por la vida.
Felicitaciones a Abelardo de la Espriella por su victoria. El verdadero desafío global para la Casa de Nariño ya no radica en la retórica, sino en la capacidad demostrada para liderar una gobernanza multinivel efectiva y una articulación técnica rigurosa. Confiamos en que la gestión esté a la altura de los indicadores internacionales y nos aleje definitivamente del rezago en el desarrollo institucional.
El reciente análisis publicado por BBC News Mundo, titulado “Los mapas y gráficos que muestran cómo se repartieron los votos en las elecciones en Colombia”, invita a una reflexión profunda que supera la coyuntura y las narrativas simplistas de manipulación. El mapa electoral de 2026 no es un accidente geográfico ni el resultado de coacciones; es el reflejo de una polarización socioeconómica estructural e histórica entre el centro andino y las periferias del país.Cuando observamos que departamentos como Chocó (81,37%), Vaupés (80,86%) y Putumayo (78,52%) respaldaron de forma masiva el proyecto de Iván Cepeda y el Pacto Histórico, no estamos ante un electorado desinformado. Al contrario, los datos de la BBC son contundentes: mientras las zonas urbanas registran niveles de pobreza del 18%, en estas regiones periféricas la pobreza asciende al 46%. Reducir el voto de estas comunidades a una supuesta presión o falta de criterio es ignorar una realidad de supervivencia. Para la periferia, el voto es una herramienta de defensa legítima.Este comportamiento electoral demuestra que las regiones tradicionalmente excluidas han desarrollado una profunda comprensión de la geopolítica interna de los recursos naturales. Históricamente, las periferias —como La Guajira, la Amazonía o el Litoral Pacífico— han aportado el capital humano, la seguridad y los recursos estratégicos (minero-energéticos, hídricos y ambientales) que sostienen la economía, asumiendo todos los pasivos socioambientales, mientras los beneficios se concentran en el centro del país.Por lo tanto, el respaldo a la propuesta de Cepeda y el Pacto Histórico responde a una exigencia técnica y programática: la urgencia de una transición ecológica justa, la descentralización del Estado y la protección del territorio frente a visiones extractivistas que carecen de sustento ambiental para estas regiones. El voto periférico no es sumisión; es un ejercicio de soberanía racional que exige que la riqueza natural de las regiones se traduzca en dignidad, servicios públicos y equidad social, y no en combustible para el desarrollo exclusivo de las centralidades urbanas.
Nosotros sabemos quién es quién. Ojala este primer año nos dediquemos construir basados en nuestras responsabilidades adquiridas y gigantes y no a destruir legados anteriores.
Avancemos.
Qué bueno leer a tanta gente del centro del país y de las páginas paisas sacar pecho diciendo que el presidente electo está ahí gracias a sus votos. Asumiendo que es así, celebramos su profunda conversión ideológica: es genial ver cómo abrazan por fin el modelo extractivista extremo y capitalista que tanto defendía su candidato. Ya que se adjudican el triunfo y están tan de acuerdo con esa visión de desarrollo, lo más justo y solidario es pedirle amablemente al nuevo gobierno que empiece la extracción masiva de recursos naturales directamente en Boyacá, Antioquia y el centro del país. El medio ambiente de las periferias seguro les agradecerá ese sacrificio patriótico. Hehehehehe
Para prestar Atención a la ciencia.
La Ilusión del Progreso: Por qué el PIB
Colombiano se Seca sin Agua
Para que la economía respire, los ríos tienen que fluir. Históricamente, el debate público ha planteado una falsa dicotomía entre el desarrollo económico y la conservación ambiental, sugiriendo de forma errónea que la protección de los ecosistemas es un lujo ideológico que frena el progreso industrial. No obstante, los indicadores macroeconómicos y la realidad biofísica destruyen este mito. La protección de los recursos hídricos en Colombia no es un asunto puramente ecológico; es una necesidad macroeconómica crítica y el pilar de la seguridad financiera nacional [The City Paper Bogotá]. Cuando se analiza la estructura productiva del país bajo la lupa de las ciencias ambientales y económicas, queda en evidencia que el Producto Interno Bruto (PIB) no es una abstracción de las oficinas financieras, sino un indicador que depende directamente del ciclo del agua.El cordón umbilical que une a la economía colombiana con sus cuencas hídricas se mide en cifras contundentes. Según reportes del The City Paper Bogotá, el 80% del PIB nacional depende de manera directa del agua, un dato que adquiere pleno sentido técnico cuando se desglosa la huella hídrica de los sectores productivos. De acuerdo con datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en su Estudio Nacional del Agua (ENA), la agricultura absorbe aproximadamente el 43% de la demanda hídrica del país, seguida de cerca por el sector energético. En un país donde el 65% de la matriz de generación eléctrica es hidráulica, el agua es, literalmente, el combustible que enciende las industrias, los comercios y los hogares colombianos [The City Paper Bogotá]. Adicionalmente, análisis del Departamento Nacional de Planeación (DNP) revelan la alarmante ineficiencia de nuestro modelo de desarrollo: mientras que las economías de la OCDE generan en promedio 114 dólares por cada metro cúbico de agua extraída, Colombia produce apenas 19 dólares. Esta vulnerabilidad estructural demuestra que no estamos sembrando valor, sino agotando aceleradamente el capital natural que sostiene el aparato financiero.La insostenibilidad de este modelo se manifiesta con violencia durante choques climáticos extremos como el «Súper Niño» [The City Paper Bogotá]. En estas coyunturas de sequía severa, la insistencia estatal y gremial de priorizar proyectos extractivos intensivos en agua y minería de alto impacto se traduce en una parálisis multisectorial autoinducida. Desde el punto de vista científico y meteorológico, fenómenos como El Niño reducen drásticamente los caudales y elevan las temperaturas de los océanos y ríos de las regiones Andina y Caribe. Con la infraestructura agrícola del país expuesta de forma crítica (donde el 72% de los cultivos dependen estrictamente de los regímenes de agua de lluvia), la ausencia de agua desploma la oferta de alimentos y dispara la inflación. Paralelamente, el descenso en los embalses obliga al sistema a encender termoeléctricas costosas y dependientes de combustibles fósiles importados, encareciendo los costos operativos de todo el tejido empresarial. Las pérdidas económicas proyectadas por firmas consultoras y financieras para estos periodos climáticos superan fácilmente los 2 billones de pesos por evento, evidenciando que sacrificar las fábricas naturales de agua —como los páramos y bosques de niebla— a cambio de dividendos extractivos de corto plazo es un negocio financieramente ruinoso.En conclusión, la degradación ambiental no es un daño colateral del crecimiento económico; es su límite absoluto. No se puede generar riqueza en un territorio desértico o con fuentes hídricas contaminadas por metales pesados y lodos residuales. Si el 85% de la población colombiana habita en cuencas con un estrés hídrico latente o creciente, ignorar la salud ecológica de los ríos para favorecer la rentabilidad inmediata de un solo sector es una forma de miopía macroeconómica. Es hora de entender que la verdadera seguridad fiscal de Colombia no se extrae de los socavones ni de los pozos petroleros; se protege en el nacimiento de sus ríos y en la conservación de sus ecosistemas reguladores. El agua no es un insumo más de la producción; es la condición de posibilidad de la economía misma.
El colapso ambiental no es cuento, es un límite físico real y no hay otro planeta para dónde coger. Seguimos atrapados en un modelo absurdo que obliga a la gente a camellar el doble solo para sostener un consumo insostenible. No es apatía; es que el sistema tiene a la gente tan desgastada sobreviviendo que no le queda tiempo ni para informarse. Nos metieron en una burbuja de desinformación bárbara donde el día a día tapa la urgencia global. El cambio tiene que ser progresivo, pero el despertar debe ser inmediato. Dejemos de pedalear dormidos para un sistema caótico que nos está dejando sin futuro. ¡Hay que romper la burbuja ya!
Para entender lo que está pasando con nuestros jóvenes hoy en día, no podemos mirar el problema únicamente desde un consultorio médico. El suicidio juvenil es, ante todo, un reflejo de las presiones de nuestro entorno social y de cómo están construidas nuestras ciudades. Cuando los jóvenes enfrentan crisis de incertidumbre frente al futuro o falta de oportunidades, los lugares que habitan pueden convertirse en factores de riesgo o en espacios de protección.La experiencia demuestra que la infraestructura de una ciudad influye directamente en estas decisiones de momento. Por eso, modificar los espacios públicos con barreras físicas es una de las soluciones más efectivas del mundo. No se trata de señalar a nadie, sino de entender que el diseño de los edificios y puentes salva vidas al frenar la impulsividad.Si miramos el panorama global y nacional, vemos que las dinámicas se repiten pero las soluciones funcionan:Seúl (Corea del Sur): El puente Mapo era conocido por estas tragedias debido a la altísima presión social y académica sobre los jóvenes. El gobierno intervino el espacio con luces interactivas, mensajes de vida y barandas más altas, logrando transformar el lugar y reducir drásticamente los casos.Bogotá: La Torre Colpatria y ciertos puentes vehiculares críticos requirieron en su momento controles de acceso y adecuaciones físicas para proteger a los ciudadanos en momentos de vulnerabilidad.Barranquilla: El centro comercial Viva se vio en la necesidad ética de instalar mallas de seguridad de alta resistencia en sus pisos superiores, demostrando que el sector privado puede y debe cuidar a su comunidad adaptando sus estructuras.Cuando la sociología responsable se une con la psicología conductual y crítica, el diagnóstico cambia por completo: descubrimos que el comportamiento humano no ocurre en el vacío. La psicología conductual nos enseña que un estímulo del entorno mal diseñado facilita la crisis, pero un entorno modificado a tiempo interrumpe la conducta de riesgo de inmediato. Por su parte, la mirada crítica nos recuerda que el sufrimiento emocional no es solo una patología individual, sino el síntoma de un territorio, de un tejido social que necesita fortalecerse y de una juventud que clama por contención física y emocional en sus momentos de mayor fragilidad. El fenómeno, por lo tanto, no es de salud privada; es una realidad colectiva y contextual.Frente a esta realidad, el abordaje institucional y comunitario debe adaptarse rigurosamente a las particularidades políticas, socioculturales, económicas y étnicas de cada territorio. Más allá de la disponibilidad y el valioso esfuerzo de la salud pública local y los cuerpos médicos tradicionales, la verdadera intervención de terreno comienza por activar dinámicas de contención social y cultural integradas. Esto implica diseñar estrategias viables dentro de los presupuestos municipales existentes: en primer lugar, la implementación de auditorías urbanas para identificar puntos elevados críticos en la infraestructura comercial y hotelera; en segundo lugar, el fortalecimiento de redes de apoyo comunitario con enfoque diferencial que respeten las autoridades tradicionales y la diversidad étnica; y finalmente, la creación de brigadas de primera respuesta comunitaria que actúen como lazos de contención en el espacio público. Este modelo de gestión colectiva del riesgo es el que hoy demanda el análisis de entornos con dinámicas complejas de frontera, soberanía y tránsito multicultural, tales como Ipiales, Cúcuta o Maicao, donde la protección de la vida juvenil requiere soluciones tan profundas e integradas como sus propias realidades.
Pilas con los edificios altos y su acceso sin control.
El valor del esfuerzo propio.
El verdadero progreso de Colombia va a nacer del CAMPO, de las industrias, de la innovación de sus jóvenes y del fortalecimiento de una justicia independiente que no distinga entre clases sociales. Cuando los líderes políticos entienden que su deber es trabajar por y con los colombianos, se deja de buscar la validación en Washington o en Mar-a-Lago y se empieza a buscar en las soluciones para las regiones del país.
La geodinámica no negocia con plazos políticos ni teorías de escritorio. Lo ocurrido en Venezuela no fue un sismo aislado, sino un doblete tectónico donde un evento de magnitud 7.5 liberó casi tres veces más energía que el precursor de 7.2 en apenas 39 segundos. El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) proyecta hasta 100,000 víctimas porque la vulnerabilidad estructural convirtió ciudades en trampas cinéticas. Quien intente subestimar el riesgo colosal en la Falla de Boconó y su continuidad hacia los sistemas de Algeciras y Romeral en Colombia, ignora que la tensión tectónica no desaparece; se redistribuye. El verdadero respeto al planeta no es un cliché ecológico condescendiente; es un ejercicio elemental de supervivencia y humildad de la especie ante un sistema colosal que tarde o temprano reclamará su espacio geológico. El planeta opera en escalas de millones de años; nuestra arrogancia, en parpadeos.
Radiografía Sismotectónica de Colombia: Por qué el colapso regional es una certeza física acumulada
Para debatir sobre el riesgo sísmico en Colombia se debe abandonar el voluntarismo político y estudiar la mecánica de rocas y la transferencia de esfuerzos de Coulomb. El territorio colombiano no es una masa continental estática; es uno de los nodos tectónicos más complejos y peligrosos del planeta, configurado por la interacción de tres placas mayores (Nazca, Sudamericana y Caribe) y el bloque microtectónico de Andes del Norte. Pretender que el evento de magnitudes exponenciales ocurrido en la Falla de Boconó es un fenómeno aislado y exclusivo de la frontera venezolana denota una profunda ignorancia en sismología de fallas activas. La geología estructural demuestra que las fracturas no reconocen soberanías políticas; responden a la reología de la corteza y a la acumulación de deformación elástica.
La catástrofe binacional latente se fundamenta en tres sistemas sismogénicos críticos que se encuentran actualmente bajo una carga de estrés crítico:El Sistema de Fallas de Romeral (Megafractura de Intraplaca): Esta inmensa cicatriz tectónica corta longitudinalmente el país y subyace directamente bajo las zonas con mayor densidad demográfica y económica de la región andina (el Eje Cafetero, Cali y Medellín). Romeral no es una línea simple; es un sistema anastomosado de fallas inversas y de rumbo que desplaza bloques enteros a una velocidad de deformación milimétrica constante. Un sismo somero (hipocentro < 15 km) en este sistema, bajo condiciones de mampostería no reforzada e informalidad estructural, replicaría instantáneamente los escenarios de mortalidad masiva proyectados por el modelo PAGER del USGS para el norte de Sudamérica.La Falla Frontal de la Cordillera Oriental y el Sistema de Algeciras: Es el límite tectónico donde la cordillera se levanta activamente sobre los Llanos Orientales. Este sistema es responsable de la sismicidad histórica más destructiva que ha golpeado a Bogotá y al centro del país (como los terremotos de 1785, 1827 y 1917). La tasa de acumulación de energía en este frente es geométricamente alarmante. El sismo en la Falla de Boconó genera un efecto de "gatillado sísmico" (earthquake triggering) por transferencia de esfuerzos estáticos. Al romperse el segmento norte, la deformación remanente viaja por el continuo rocoso, cargando dinámicamente el extremo sur del sistema, lo que acerca peligrosamente a las fallas del centro de Colombia a su umbral de ruptura crítica.La Zona de Subducción del Pacífico y el Nido Sísmico de Bucaramanga: Mientras el interior del país sufre por fallas superficiales, la Placa de Nazca se sumerge de forma violenta bajo el continente a una velocidad de casi 5 a 8 centímetros por año. Esto no solo genera el Nido de Bucaramanga —la segunda concentración de sismos diarios más activa del planeta—, sino que mantiene el potencial latente para megaterremotos de magnitud superior a 8.0 en la costa Pacífica, capaces de generar tsunamis destructivos y aceleraciones del suelo que resonarían en las cuencas sedimentarias de las principales capitales colombianas.Cualquier analista o "experto" que intente subestimar el riesgo colosal basándose únicamente en la existencia de códigos de sismo-resistencia (como la NSR-10) está omitiendo el factor de la vulnerabilidad sistémica real. Una norma escrita no refuerza los millones de viviendas construidas sin ingeniería en las laderas inestables de nuestras cordilleras, ni elimina el fenómeno de licuación de suelos en zonas aluviales urbanas, ni mitiga el efecto de amplificación de onda que ocurre cuando la energía sísmica choca contra las cuencas sedimentarias blandas sobre las que están fundadas ciudades como Bogotá. La física de fracturas de la Tierra es determinista: el suelo se va a romper porque la energía acumulada por siglos de deformación elástica tiene que ser liberada por ley termodinámica. No estamos ante una posibilidad probabilística abstracta; estamos operando en el tiempo de descuento de un ciclo sísmico inexorable. La soberbia de ignorar la memoria histórica y geológica del territorio es la antesala técnica de la mayor catástrofe humanitaria de la región.
Aparte de la tragedia del país vecino, con la cual me solidarizo profundamente con los hermanos venezolanos, es vital entender que la prevención ante estos eventos es nuestra mejor herramienta.
Precisamente pensando en esto, recordé la película San Andreas (conocida en español como Terremoto: La falla de San Andrés), la cual me parece que está disponible en Netflix. Dejando a un lado el alarmismo y la exageración de Hollywood, el largometraje tiene aspectos técnicos muy valiosos que sirven para comprender el «antes» y el «durante» de estos procesos sísmicos:
El «Antes» (La cultura de preparación): La primera mitad de la película ilustra muy bien la importancia de los sistemas de alerta temprana, el monitoreo constante de las fallas tectónicas y la necesidad de que la población conozca de antemano los puntos de evacuación seguros.
El «Durante» (El colapso de la infraestructura): Aunque la ciencia de la película está rotísima —las fallas de rumbo como la de San Andrés o la de Boconó en Venezuela no se abren creando abismos de la nada—, visualmente es un ejercicio complejo para entender la vulnerabilidad física de las ciudades modernas y por qué la ingeniería sismorresistente es una necesidad de vida o muerte en nuestros países andinos.
No se trata de recomendarla por morbo o entretenimiento ligero. La verdadera respuesta humana, la dignidad y la capacidad de resistencia ya la tienen los venezolanos en su día a día ante las dificultades reales. Esta obra funciona simplemente como un espejo técnico e incómodo que nos recuerda la urgencia de educarnos y estar listos, abordando el riesgo sismológico global desde la sensatez, el respeto y la prevención.
Mensaje de una guajira académica en el exterior:
El veredicto de la física global y el verdadero reto de nuestra tierra.
Estimados paisanos y lectores:Como guajira que hoy se encuentra en el exterior dedicada a la academia, sigo conectada cada segundo a los debates de nuestra península. Hoy quiero compartirles una perspectiva alfa, estrictamente técnica, alejada del ruido político tradicional. Deseo dejarles un mapa conceptual definitivo sobre la realidad biofísica del planeta, un conocimiento científico que nuestra comunidad y, sobre todo, quienes toman decisiones económicas, no pueden seguir ignorando por culpa de discursos coyunturales.
.El planeta Tierra funcionó bajo un estado biofísico de relativo equilibrio durante los últimos 11.700 años (el período conocido como Holoceno). Sin embargo, la presión de la actividad humana industrializada rompió esa estabilidad. Ya no vivimos en el clima de hace 100, ni de hace 50 años; las anomalías térmicas y la alteración de los ciclos climáticos son realidades medidas por satélites, no opiniones académicas.El mecanismo es puramente físico: la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) libera de forma masiva gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono. Estos gases se acumulan en la atmósfera y actúan como una manta térmica, atrapando el calor del sol que normalmente irradiaría hacia el espacio. Este exceso de calor global tiene un receptor directo: la criosfera, es decir, las masas de hielo polar y glaciares que han estado confinadas por milenios. Al derretirse este hielo, millones de kilómetros cúbicos de agua dulce entran a los océanos. El sistema marino, al recibir un volumen con el que no contaba, experimenta un aumento sistemático de su nivel real. Para territorios costeros y peninsulares, esto no es una hipótesis: es la certeza matemática de inundaciones crónicas, retroceso de líneas de playa y salinización de acuíferos subterráneos.
Por esta urgencia matemática se firmó el Acuerdo de París, un pacto global que busca limitar el aumento de la temperatura a menos de 2 °C respecto a los niveles preindustriales, reduciendo drásticamente el uso de fósiles. Paralelamente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcaron la meta del año 2030 como la frontera crítica para esta transición. Hoy, el veredicto científico es adverso: el tiempo se agota y las metas globales están severamente rezagadas
.Este escenario nos enfrenta a una verdad absoluta para los mercaderes de la política: la transición hacia energías limpias no es un asunto de preferencias ideológicas, de romanticismo ambiental ni de «labia» discursiva. Es una necesidad física de supervivencia del sistema-tierra. Quienes pretendan hacer creer a la población que las leyes de la termodinámica van a moldearse o ceder ante discursos populistas o intereses económicos de corto plazo como explotaciones de minerales están cometiendo un analfabetismo científico peligroso. El clima no negocia con ideologías.
Ante esto, muchos se preguntan qué necesitamos de las nuevas generaciones. La respuesta común de la política tradicional es pedirles que asuman un control sociopolítico inmediato. Pero la ciencia y la historia nos dan otra respuesta: no. Como bien lo expresa el Eclesiastés, todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, y el liderazgo Ejecutivo ya les llegará en su momento de madurez. Lo que la fuerza económica y laboral activa necesita hoy de los jóvenes de La Guajira y Latinoamérica es algo más profundo: necesitamos que aprendan a pensar. Necesitamos que aprendan a construir preguntas técnico-científicas, a generar opinión basada en la evidencia y a estructurar comunidades de aprendizaje.
Los retos a los que su generación se va a enfrentar en pocos años —la seguridad hídrica, la soberanía energética real y la resiliencia climática regional— no pertenecen a los manuales del siglo pasado. Les dejo este análisis con la rigurosidad de quien estudia el mundo, pero con el corazón de quien conoce la sed del desierto. La ciencia ya habló; nos corresponde a nosotros dejar de escuchar a los que no están preparados para comprender la ciencia de la vida.
Francia muda un pueblo ante el aumento del nivel del mar en el Atlántico
El calentamiento global provoca un aumento del nivel del mar. Se trata de un fenómeno que se está acelerando y, dado que una de cada diez personas vive en las costas y que el 14% del PIB mundial se concentra allí, se hace necesario adaptarse a esta nueva realidad. En Francia, en la colectividad de ultramar de San Pedro y Miquelón, frente a las costas de Canadá, el pueblo de Miquelón será reubicado por completo para escapar del mar.