Durante años, la política estuvo atrapada en una especie de libreto predecible, los candidatos hablaban igual, sonreían igual, prometían igual y, sobre todo, pensaban que debían sonar correctos para ser aceptados. La prudencia era una virtud, el consenso una obligación y la moderación el camino seguro hacia la victoria. Ese mundo se acabó. Hoy la […]

