Hay un quinto piso en Bucaramanga donde, hasta hace poco, todos los días ocurría una escena que pasaba inadvertida para casi todos. Desde la terraza de un edificio descendía lentamente un canasto sujeto por una cuerda. Abajo, un domiciliario depositaba un almuerzo, un mercado o unos medicamentos. Arriba, una pareja de adultos mayores tiraba de […]

