¿TIGRE O FANTOCHE?

La polarización de la campaña electoral está llegando a limites inimaginables. El tejido y los antecedentes presagiaban de todos modos un escenario agresivo, hostil y en los que el fanatismo de la extrema derecha encarnada por el uribismo y demás fuerzas retardatarias, numerosas y aún vigentes y con notable presencia en el ámbito político nacional, vislumbraban un arquetipo proveniente de ese sector. Los pronósticos y la realidad política evidenciaban o insinuaban una confrontación entre un candidato o candidata proveniente del seno del uribismo, pero con trayectoria en el acontecer político confrontando sus discrepancias programáticas y contradicciones ideológico-político con algún nivel de profundidad con el candidato emergido del Pacto Histórico, hoy día constituida en la más sólida, nutrida y organizada bancada legislativa.

De sopetón estamos reiterando el escenario de las elecciones pasadas. Un actor inesperado, otro supuesto outsider, absolutamente sorprendente, irrumpe en la escena y genera un contexto que despedaza nuevamente los esquemas previstos. Comienzan a predominar los eslóganes. Este repentino outsider suelta una primera y sonora frase que le garantizó inmediatamente la fidelidad de un numeroso núcleo fascista, ultragodo que aún pulula en el país: la expresión “voy a destripar a los contradictores, a los izquierdistas”, en ultimas a quien no piense como él; le aseguró adhesión de muchos extremistas usualmente excluyentes, que ven la política en blanco y negro. Si no piensas igual que yo, eres mi enemigo, con todo lo que ello implica. Semejante frase en una nación totalmente polarizada es de una irresponsabilidad monumental.

Esa expresión por si sola le permitió captar anticipadamente a las barras más bravas de la ultraderecha, “nicho electoral” igualmente propenso a la candidata seleccionada en la Gran Consulta Por Colombia. Es menester aclarar que el outsider es originario y beneficiario de ese sector, en algún momento se autoproclamó más uribista que la señora y los hijos del mecenas de la secta.

El triunfo en dicha consulta le dio alas a la “hija de Uribe”, recibió un impulso significativo, fue ascendiendo gradualmente hasta lograr encaramarse transitoriamente por encima de todos los demás precandidatos de la derecha, incluyendo a De la Espriella. Valencia alcanzó un pico y según las últimas encuestas, y probablemente en sintonía con los populismos de derecha que hoy día se están poniendo en boga no solo en el contexto regional sino a nivel mundial, el candidato autodenominado El Tigre, le supera nuevamente, ha venido ganando cada vez más adeptos. Y al parecer será el ungido para confrontar a Cepeda en la segunda vuelta. Lo cual además de absurdo, es incomprensible y preocupante. Lo afirmamos por diversas razones: el machismo, el autoritarismo, la doble moral, frases como que el derecho no tiene que ver con la ética, el cambio de opinión permanente, sus oscuros y preocupantes nexos con el narco paramilitarismo, sus turbias y tramposas relaciones profesionales con varios clientes, a quienes estafó, y que abiertamente y sin ambages han denunciado actos deshonestos  en su calidad de abogado defensor, sus vulgares y reiteradas manifestaciones misóginas, sus evidentes carencias administrativas en el ámbito de la administración pública.

Por la ultima razón optó por seleccionar un compañero de fórmula vicepresidencial al que adoptó seguramente en su cabal comprensión de que carece de las mínimas nociones de economía y de manejo de un Estado, nos referimos al señor Jose Manuel Restrepo, tecnócrata, típico exponente del fracasado neoliberalismo económico y que fungió como Ministro de Hacienda y Crédito Público e igualmente Ministro de Comercio  de uno de los gobiernos más ineptos e incapaces de la historia reciente del país, hablamos de Iván Duque. Si el señor Restrepo va a manejar la Hacienda Pública tal como baila, nos espera un desastre absoluto en las finanzas gubernamentales. Ya fracasó durante ese ejercicio y su torpeza para danzar presagia otro fracaso aún peor.

Obviamente no tiene nada que ver lo uno con lo otro, Pero pensamos en nuestro fuero interno que, así como se requiere equilibrio y sensatez para manejar la economía de una nación. Asimismo, suponemos que se requiere un mínimo de armonía para bailar. Entonces no le cuadran las cosas a Restrepo, ni lo uno ni lo otro.

Es interesante escuchar a varios precandidatos presidenciales con bagaje administrativo y con alta dosis de sensatez, e inclusive algunos columnistas e intelectuales prestigiosos referirse a la preocupación que les genera una eventual presidencia del señor De La Espriella, poco menos que una catástrofe. Compartimos plenamente dichos desasosiegos. Se insinúa una autocracia en camino y un retorno a la captación y control de los pesos y contrapesos de la democracia colombiana: Corte Constitucional, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía General de la Nación, Procuraduría General de la Nación y el Congreso de la República. Esto si representa una verdadera amenaza para nuestra democracia.

No sabemos si actúa premeditadamente o es incapaz de controlar su intemperancia verbal, a medida que la campaña avanza. Pareciera bien planeado, se advierte una correlación directa, mientras más barbaridades y patanerías diga o haga, más adeptos logra conquistar. Lo que por supuesto revela una profunda crisis ética, moral y epistemológica en el electorado colombiano de extrema derecha. El desmedido respaldo que ha logrado amasar, pone en la primera línea de víctimas al sentido común y a la cordura.

Su respuesta predilecta ante su incompetencia y desconocimiento de lo que implica el manejo de un gobierno, y ante cualquier problemática planteada es: FIRME POR LA PATRIA. Con eso aspira resolver la compleja realidad característica del país. En este caso particular aplica perfectamente el aforismo popular: “la ignorancia es atrevida” ya que justamente su incapacidad para comprender el complicado contexto de Colombia lo conduce a un recetario demagógico y populista, como por ejemplo afirmar que “bandido que no se someta tiene que ser dado de baja; y si se somete tiene que ser encarcelado”, una de sus múltiples disparatadas intervenciones.

Además, en su estrambótica ignorancia asimila a Colombia con el Salvador. Ese país cabe exactamente 54 veces dentro de Colombia, su área equivale a la del departamento de La Guajira, y las formas y variedad de organizaciones delictivas colombianas son absolutamente incomparables con el fenómeno de las Maras Salvadoreñas, fácilmente identificadas, todos lucen su cuerpo completamente tatuado. Pensar que nuestra impenetrable problemática e histórica condición violenta se resuelve a punta de plomo es irreal y absurdo. Pero muchos incautos están seducidos con el candidato que promete convertirse en una especie de Bukele colombiano.

Los borbotones de dinero que se despliegan en los actos públicos a los que acude es otra razón que prende alarmas, sumado a la tramoya de su supuesta independencia o lejanía de los clanes políticos. Es totalmente evidente que viene siendo apoyado por los sectores políticos más retardatarios en varios departamentos del país, los cuales cargan una alta dosis de responsabilidad en las crisis y pésimos manejos administrativos en los territorios que controlan, por no hablar de otros detalles más escabrosos que rodean a estos aliados a los que ladinamente trata de mantener en la clandestinidad o en el anonimato. Es que todo lo que emana de este candidato es espurio. Así como sus antecedentes profesionales y sus non sanctas relaciones pasadas y presentes. Es un auténtico vendedor de humo.

Sus presentaciones en tarima se asemejan a los de una estrella del mundo de la farándula, un verdadero reality show, justamente lo adecuado para satisfacer la frivolidad de los tiempos que corren. Nada que ver con propuestas, ni con solidez argumentativa o programática.

Paradójica e incompresiblemente ha logrado importantes adeptos de iglesias evangélicas, manejadas y manipuladas por astutos e impúdicos pseudo lideres. Es inexplicable y paradójica la tendencia del voto de las diferentes iglesias, principalmente evangélicas por candidaturas de extrema derecha.  El sionismo está metiendo su mano para que eso cunda a nivel global

Es tal la oscuridad del Tigre que Paloma Valencia a pesar de su padrinazgo político, trayectoria y antecedentes en una ala extremista y conservadora; al lado de ese señor pinta precisamente como: “una mansa paloma”. Parece de centro, ¡Imagínense! Los 7,837 Falsos Positivos del luctuoso periodo uribista, según algunas expresiones de ese dizque felino, insinúan que serían un juego de niños en un potencial gobierno suyo.

Vicky Dávila cuando era “candidata presidencial” (así entre comillas) anunció que jamás apoyaría a De La Espriella, hoy día después de su estruendosa derrota y de haber retornado adonde nunca debió irse, de su nicho en la Revista Semana; se trasmutó en una acérrima defensora de su candidatura. Todo por la plata, es el aspirante que disfruta el apoyo de sus jefes, la tercera familia más rica del país, dueños de la Revista Semana, estamos hablando de los hermanos Gilinski.

Como en Fuenteovejuna “todas a una” para preservar sus derechos como minoría privilegiada; se suman a un coro repetitivo: vamos a salvar a Colombia, debemos derrotar a Cepeda.  Dávila coincide con unas manifestaciones y actos aún más protervos y denigrantes que el de ella: Nos referimos a las salidas antiéticas e inmorales en las que incurrieron tanto la viuda de Miguel Uribe Turbay, como la hija del recientemente fallecido German Vargas Lleras, ambas irrespetando su “dolor” familiar convocando, en medio de él, a votar la una por Paloma Valencia y la otra por De La Espriella, dizque para salvar a la patria.

Las familias de las dos últimas, de manera directa han tenido dos siglos para salvarla y nos han entregado uno de los países más desiguales, injustos, corruptos, racistas del mundo, controlado por un poder económico hibrido en el que se han insertado y armonizado dineros de orígenes oscuros con la clase política tradicional dominante. Nos han legado esta nación que lleva 70 años en una espiral de violencia incontrolable. ¿De qué nos irán a salvar me pregunto yo?

 

José Luis Arredondo Mejía

DESCARGAR COLUMNA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *