UN LOCO POR LAS LETRAS

  • Que tienes Perijá?
  • Nostalgia Nevada
  • Quien te hace sufrir hermana?

– El hombre hermana, me ha matado tantas veces y tantas he vuelto a nacer, es increíble como un ser le hace daño a su mamá. Tala a sus hermanos los árboles para conseguir la plata, esa que luego se gasta pagando el oxígeno, que ellos dan sin cobrar nada, que dolor causa en mi alma ver como acaban con las fuentes de aguas puras, cristalinas, las que nos mantienen con vida, y que, para conseguir más plata, esa que luego vuelven y gastan comprando agua embotellada, ¿habrá mayor contradicción en un ser?  ¿Has visto lo que son capaz de hacer? Es por eso mi nostalgia; por que en el sur me han maltratado y jamás podrá ser reparado todo el daño que me han causado; ¿y cuál sería mi pecado? ¿Albergar en mis entrañas a mis ancestros fosilizados?    Por el norte no es distinto, ya me pasó lo mismo. No imaginas sierra hermana cuantas veces he llorado, desahogando con ríos de lagrimas la decepción que me han causado.  ¿Ahora, sabes qué pasa? La tristeza no se marcha, por que el hombre no quiere su casa, y por eso me lastima.  Tengo un manantial hermoso, por allá, cerca de Los Pozos, en Cañaverales y lo quieren destruir, disque para sacar las riquezas que me preñan, hermana Nevada, ¡habrase visto locura tal!! Que más riqueza que tener agua, parece que no han oído a los hijos de La Peña clamando al cielo porque sus fuentes se secaron y ahora tienen sed; no entienden que la verdadera riqueza es tener aire puro y agua, porque ahí Hay vida.  Yo nunca he visto está la vida, aun así he sido feliz, feliz de ver cómo nace la vida entre el canto de las aves, entre monos aulladores, árboles mas viejos que los pueblos, pastos y   cañaverales.

– Te comprendo hermana Perijá, también he sufrido quema y tala, también de rabia inundo con mis lagrimas el mar, yo se lo que se sufre cuando tu hijo es malo, hermana; sin embargo hay días que las cosas cambian, sobre todo en la primavera, donde florece el Puy, el Roble y el Cañaguate, esos días donde cambian de colores nuestras vestimentas;  en esos días veo que el hombre cambia y festeja, he visto a algunos de rodillas agradeciendo por la tierra, y desde el pico Colón y Bolívar veo con regocijo una bella tierra… Allá donde me encuentro contigo hermana!  En la esquina de la primavera.

Lamentos de Las Sierras de Luis José Romero Maestre, un hijo de Maicao con corazón urumitero, que según mis cálculos literarios y proféticos será el próximo Nobel de literatura colombiano; el se ríe, pero es verdad. Tiene una pluma fina, aún mayor es su imaginación. No siempre coinciden estos dones en un mismo ser y eso me hace pensar que apenas publique Anairu, su primera novela, que será este año, nos vamos para Estocolmo.

ANAIRU  

Decidió morirse Jimay un día de lloviznas de septiembre, se cansó de esperar la felicidad sentado, así como se mueren los que viven sin que se note su presencia, sin que los extrañe nadie, sin que a alguien le importe su ausencia; sin nadie a su lado que sostenga su mano mientras expiraba su ultimo aliento.   Así se murió Jimay, en su chinchorro, solitario, sin quejarse de sus penas, sin reclamarle a Maleygua ¿por qué nunca lo quisieron?  Después de cuarenta años se le dio por morirse de pena moral.

El sonido de una música extraña que traían los vientos alisios lo envolvió en la madrugada, se levantó y con pasos torpes se acercó a la tinaja, metió ambas manos y se lavó la cara. La brisa fría lo invadió, sintió que penetraba en sus huesos, tembloroso se acercó a la entrada de su casita de barro e hizo a un lado la sucia cortina que usaba como puerta, siguió caminando abriéndose paso entre la maleza, pisó un cactus y no sintió dolor.  Siguió caminando con la mirada puesta en la luna llena, hipnotizado, como si la hubiese visto por primera vez; buscaba dentro ella una respuesta a su única pregunta: ¿por qué?  Hacía referencia al temor que se apodero de él desde joven y que nunca le permitió  decirle a Anairu que él la amaba con todas las fuerzas de su débil ser.  Siguió su marcha en busca del camino que lo llevaría a recoger sus pasos de niño, dejó atrás su cuerpo inerte con sus brazos descolgados en el chinchorro.

Se que les va a encantar Anairu, estamos en corrección de estilo y pronto saldrá a la luz, no sólo la novela, sino un escritor mayúsculo.

Conocí a Luis José en un encuentro de felicidad que impartí en Cerrejón hace unos cinco o seis años, cómo es mi costumbre al iniciar un proceso de entrenamiento o coaching grupal, les pido que se presenten y me hablen un poco a cerca de ellos, a fin de leerlos, discernirlos y aprenderme sus nombres. Lo cual logro casi siempre. Luis José con una voz microfónica, dijo sus dos nombres y sus dos apellidos y seguido dejó salir su inolvidable presentación, soy un hombre que me persiguen las mujeres, porque soy simpático, apuesto, tengo carro y dinero en el bolsillo. Créanme que jamás imaginé que, en ese trozo de carne, sin mejor concepto de si que ese, hubiese una sorpresa literaria y una profundidad de pensamientos mayores que su edad. Cada día en los break me buscaba y fui dándome cuenta que había detrás de esa apariencia machista. Discerní a un hombre inseguro de sí mismo, que alardea para esconder sus miedos, un hombre que se creía débil y perdedor porque había fracasado en dos intentos de hogar, se sentía culpable de no estar al lado de sus hijos e insuficiente para retener a una mujer a su lado. Pero yo veía más, leía más, discernir más. “Tu no eres malo, ni perdedor, ni débil, ni insuficiente.  Solo eres un hombre que ha tomado decisiones equivocadas y vive las consecuencias, pero estas a tiempo de echar a un lado esa historia e iniciar otra en la que muestres la mejor versión de ti. Puedo ayudarte, si quieres’. Le dije y desde ese día hasta hoy lo estoy haciendo.

Una tarde llegó a mi WhatsApp un hermoso Párrafo escrito en prosa poética que hablaba del mar, de las fragtas, de murallas y cañones, de una guerra entre criollos y españoles en la que participaba Nicolás de Federmann.

– Que lees? Le pregunté, pensando que transcribía un texto.

– Leo a Riohacha desde el Malecón. Me pasa con frecuencia que me llegan ráfagas de imaginación, como una película y hoy decidí escribirlo y enviártelo.

– WOW!! ¿Eso lo escribiste tú??? ¡Muchacho!! Estas perdiendo tiempo, tu eres el próximo Nobel de literatura de Colombia.

– De verdad!! ¿Es bueno?? ¿No me estás haciendo bullying?

– Bueno no.  ¡Excelente!! ¿Y has escrito otras cosas?

– Si. Algunos poemas en una libreta, pero nunca los he mostrado a nadie.  Me dijo e imaginé su rostro entre sorprendido e incrédulo.  Lo estimulé a seguir escribiendo. Luego Cerrejón inició un programa de formación Formal con El Sena para ese mismo grupo y lo animé a participar en el concurso de oratoria y relatoría que hace la institución a nivel nacional. Ganó sobrado en la regional. Y le fue muy bien, aunque no ganó la nacional. Empezó a escribir como loco, su imaginación es un manantial inagotable. Cualquier día me llamó, iba en el bus para la mina de Cerrejón a trabajar, y me narró con una convicción tal, la guerra que estaba observando desde su silla de pasajero, entre los Cactus y los Trapillos, porque Los cardones quería desterrar a los Trupillos de su territorio. “Esls.catdones están encarnizados en contra de los Trupillos, los han desplazado.  Al que veo bastante preocupado es al Cari Cari. Pensando en que va a pasar con sus progenies si se van los Trupillos” me dijo como si fuera verdad. Al rato me llegó este relato, al que le voy a recortar algunas líneas, sin que se pierda la escénica

El Cari Cari Palabrero

Un día el jefe del clan de los Cactus reunió a sus parientes y les hablo así:

-Somos dueños milenarios de este territorio y estoy muy molesto por el terreno que nos han quitado los Trupillos.  Me preocupa la supervivencia de nuestra familia y por eso desde hoy declaro la guerra.

No perdieron tiempo y tendieron emboscadas a lo largo y ancho del territorio, donde quiera se encontraba un Trupillo, se trenzaban en un ataque salvaje tratando de hacerles heridas con sus puyas, incluso desenterraban sus raíces para derribarlos.  Los trupillos no entendían, primero lo tomaron como un juego, pero luego, comprendieron que se trataba de un ataque a muerte.

– Es la guerra!! Gritó el mayor de los Trupillos, mientras iniciaba la primera reunión del concejo.

– Propongo respondamos con fiereza. dijo un fuerte árbol de Trupillo que no ocultaba su ira por los parientes caídos en combate.

– He investigado, dijo un anciano árbol, que quieren que nos marchemos de las que ellos consideran sus tierras.

– Nosotros también somos dueños de la tierra y el que ellos hayan llegado primero que nosotros no nos quita el derecho a vivir en ella, siempre hemos sido arboles de paz y recomiendo al concejo responder con un ataque veloz pero certero, tenemos la fuerza y la capacidad necesaria para acabar con ellos en un solo ataque.  Son más pequeños, en apariencia son fuertes y bravíos, pero debajo de su piel se esconde un ser blando, acaso no ven cuando los chivos se alimentan de su savia.  Dijo un joven impaciente por atacar.

Un cari cari se ubicó en medio del circulo donde debatían y exclamó

– ¡arboles de paz! Respetuosamente solicito el uso de la palabra. Tu naturaleza es noble Trupillo, has albergado mi generación desde tiempos remotos, no respondas a la agresión, deseo su permiso para ir como palabrero donde los cardones y buscar una salida pacifica a este conflicto.

Después de una acalorada discusión el concejo decidio darle al Cari Cari palabrero la responsabilidad de llevar el mensaje de paz.

– Buenas tardes señores cardones, dijo el Cari Cari, vengo como enviado de paz para entender el por que de este conflicto y como se puede solucionar.

– ¡Que se vayan de nuestro territorio! gritaron en coro los cardones.

– Eso puede llegar a pasar, dijo el palabrero, ¿pero se han puesto a pensar en lo desestabilizada que se encuentra nuestra sociedad?  Acaso no han visto cómo ha cambiado el paisaje, ¿o como lloran los animales porque no tienen donde reposar o semillas para alimentarse?  Desde que los trupillos se movieron huyendo de sus ataques, el panorama es desolador señores, el bosque sufre a causa de su inconciencia, como se van a ir de acá quienes nos han acompañado durante toda la vida, acaso no has visto Cardón que el Trupillo es quien ayuda a la rectitud de tu crecimiento, donde crece un Cardón solo, crece torcido, mientras si el Cardón crece debajo o al lado de un Trupillo crece recto, es la naturaleza del Trupillo ser tu protector, Cardón.   Vine hasta acá para pedirte que pares esta guerra sin sentido y demuestres la nobleza que hay en tu corazón, los Trupillos no quieren guerra, solo quieren seguir viviendo en paz.

Hubo un silencio prolongado hasta que un Cardón alzó su voz

– Sabio eres palabrero Cari Cari, has hecho que veamos los enceguecidos que nos volvimos con nuestro vecino, quien su sombra nos ha brindado, quien desde sus raíces sus aguas han compartido.  ¡Hoy termina esta guerra absurda!! Habla con ellos palabrero, ratifica nuestro compromiso de nunca mas levantarnos en armas en contra de nuestro hermano.  Tu seras por siempre el garante de la paz en esta región.

Por eso mientras viajamos por La Guajira vemos a los Cardones abrazados con los Trupillos mientras el Cari Cari los observa desde los cielos como garante de la paz.

Así ha es rito varios cuentos, fábulas, poemas y mientras revisamos Anairu, su primera novela, que cuenta la apasionante historia de una mujer wayúu, dedicada a resolver el problema del agua y el hambre en su ranchería, que descubrió el amor, cuando ya era imposible amar; escribe la historia de Vicente, su abuelo, una historia de realismo mágico con descubrimientos maravillosos del Caribe colombiano. ¡Bellísima!

“Tu me volviste loco, tu me descubriste y tú me colonizas. ¿Quién te mando a convencerme de que soy escritor?  A mí no me vas a dejar ahora solo con mi locura. Tu eres mi culpable favorita, si yo ganó un Nobel ese Nobel es tuyo, y la primera que se sube a ese avión pa Estocolmo eres tú”. Me dijo Luis José cualquier día. Y aquí dejo la constancia.

En honor a Luisjo, mi amigo el Poeta. El papá de Óscar, Mariangel (Mi hija hermosa. Nos amamos), José y Saray.  El hijo de Don Luis y Doña Deny mi madre, hermano de Rafa, Margarita, Arelys y la gran Jaque. En honor a un Loco Por Las Letras como yo.

Noralma Peralta Mendoza

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10 comentarios de “UN LOCO POR LAS LETRAS

  1. Arelis Romero dice:

    Dios lo bendijo con una imaginación tan amplia y un léxico inigualable.Deseo lo mejor para ti hermano,y gracias Nora por descubrirlo.🙏🤗

    • Francisco Javier Pérez Flórez dice:

      Que vaina más bonita escribe éste prodigioso señor, cuentos a través de la imaginación y la exaltación de naturaleza Guajira. Mucho talento para estar guardado, cómo así que dudó de sus escritos? Si usted tiene un gran potencial de una escritura que llega a refrescar y a oxigenar lo común, si en unos cortos fragmentos nos puso a ver y escuchar a los trupillos y cardones pelear, al Cari Cari mediar y conseguir la paz total en dos especies nativas del suelo Guajiro. De hoy en adelante voy a estar pendiente de lo que haga este maestro de la pluma Guajira, felicitaciones y bendiciones.

    • Delia Romero dice:

      Dios te ha regalado un Don maravilloso, Muchas Felicitaciones por tu dedicación y pasión de hacer lo que más te gusta. Te deseamos muchos éxitos. 🙏

  2. LOLY LUZ MENDOZA MENDOZA MENDOZA dice:

    👏👏👏 felicitaciones para ti Nora y para Luis no es uno son dos locos por las letras , La historia de Anairu me dejo a medias esperemos que la publiquen pronto para leerla, Nora Le peña sigue con Sed 😥 hay tiempos en que parece haber pasado por aquí esa guerra entre cactus y trupillos, el agua emigra de forma fugaz sin retorno, sentimos morir de sequía 😥 pero hay otros tiempos como el de hoy que celebramos la unión entre todos esos arboles que son testigos mágicos de que esa agua se mantenga y reine la felicidad en la Peña, cuando tenemos agua siento que no nos falta nada, La peña es magestuosamente Bella🍉🥰♥️

  3. Ricardo Delgado florez dice:

    Genial..!! Literario que te pone a fabricar escenarios en tu imaginación, y te funde en ella para no tener fin excelente, bendiciones Luis José . Un abrazo.

    • BEATRIZ ROMERO PELAEZ dice:

      Mi hermano de mi querer Luis jose eres ese regalo de Dios para tu familia tienes un talento especial gracias Nora por el apoyo Dios tiene grandes bendiciones para tu vida mucho talento de la Guajira para el mundo

  4. Luis José Romero Maestre dice:

    La verdad, agradezco el apoyo que me brindan, me motiva a seguir escribiendo sobre parajes y Cardones. Considero que nuestra riqueza cultural es enorme y que se deben seguir abriendo estos espacios literarios. Gracias Noralma por tu apoyo y por cada concejo a lo largo de la construcción de cada obra, a mi familia y amistades gracias por su reconocimiento, seguiré por el camino Marquesiano buscando en cada vereda una novela que mostrarle al mundo.

  5. Juana Patricia Rodríguez Peralta dice:

    Luis José, se que eres excelente persona y con una imaginación literaria, ese talento innato te llevará muy lejos, siempre te veo como el Carbón “Hay que extraerlo para procesarlo y comercializarlo “.
    Muchos exitos.
    Convencida e igual que Noralma, serás nuestro Novel.

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