“UNA MISIÓN POR CUMPLIR”: LA DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL

Preguntado por un periodista sobre lo que sucedería si Petro no acepta los resultados electorales, el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares, respondió con contundencia: “Hay que remitirse a la Constitución, artículo 217. Las Fuerzas Militares tienen UNA MISIÓN POR CUMPLIR y les corresponde (…) en cualquier escenario, cumplir la Constitución y la Ley”.

El artículo 217 asigna como prioridad de las Fuerzas Militares, entre otras, la defensa del orden constitucional. De ahí la pertinencia de la pregunta, pues las declaraciones de Petro y de voceros de la campaña de Cepeda son una amenaza cantada al orden constitucional.

Días antes, frente al uso de imágenes de soldados mutilados para atacar la campaña opositora, el general López, con la misma entereza con que le advirtió al Gobierno que las Fuerzas Militares defenderán el orden constitucional, le recordó a Gustavo Bolívar que los soldados “no son símbolos de una campaña política. Son héroes de la Nación” y exigió respeto a su sacrificio. Sencillamente…, dos expresiones de honor militar.

La amenaza al orden constitucional ha sido una constante del gobierno Petro, exacerbada en la contienda electoral. Su discurso en Montería fue otra incitación a la violencia, otro ataque a la ganadería y la propiedad de la tierra, otra descarada intervención en política y otra amenaza de desconocer los resultados: “Si ganan, estaré en las calles…, otra vez a defender las conquistas logradas con tanto esfuerzo, como para que una votación de un solo día las borre de un plumazo”. Olvida que esa “votación de un solo día” es fundamento de la democracia.

Bolívar, por su parte, también apeló a la amenaza: “Los empresarios quedan notificados…, de triunfar la alternativa violenta y de extrema derecha, este país se va a incendiar”; amenaza a la que se sumó Carlos Carrillo asegurando que, si gana De la Espriella, “Indudablemente, se va a incendiar el país”. Lo dicho por ambos, dicho está, como si nada hubieran aprendido del mortal atentado contra Miguel Uribe Turbay.

Mientras Petro enardece seguidores con el regreso de “espectros de la muerte”, oligarcas y terratenientes, matarifes y genocidas”, arengas que lindan con el Código Penal, y Carrillo le suma que “Si gana el fascismo (…) volveremos a un pasado donde se criminaliza la protesta y se persigue a la juventud popular”, desde una cárcel en Bogotá, uno de esos “jóvenes populares”, amenaza con reeditar el “estallido social” de 2021. “Todo comenzará desde el mismo día que ese man quede”.

Estamos avisados, pero las instituciones son más fuertes que la amenaza. El registrador, quien estaba en la misma rueda de prensa con el general y el ministro de Defensa, no dudó en instar al presidente a respetar los resultados.

Tanto el registrador, como el general López y la Fuerza Pública tienen una “misión por cumplir” ante la amenaza. Confío plenamente en que la cumplirán.

 

José Félix Lafaurie Rivera

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3 comentarios de ““UNA MISIÓN POR CUMPLIR”: LA DEFENSA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL

  1. Yo soy un hombre de fe dice:

    El error táctico de la intolerancia es creer que el debate es un asunto de clases cuando, en realidad, es un asunto de VISIÓN . Mientras algunos celebran blindajes jurídicos temporales, los sectores con verdadera solidez económica y académica observamos el juego a largo plazo. No nos afecta la retórica del miedo porque nuestro bienestar no depende de un gobierno. La pregunta incómoda que la base de esos sectores debería hacerse a solas es: cuando el mercado se reestructure, ¿su lealtad ideológica les pagará las cuentas o descubrirán que solo fueron la infantería útil de un negocio privado?
    Se sorprenderían de ver cuántos “ricos” e intelectuales apoyamos “el comunismo” . Pero cada quien ve bajo la prisma que quiere. Ahí se las dejo…

  2. Rafaela N dice:

    Qué bueno leer a tanta gente del centro del país y de las páginas paisas sacar pecho diciendo que el presidente electo está ahí gracias a sus votos. Asumiendo que es así, celebramos su profunda conversión ideológica: es genial ver cómo abrazan por fin el modelo extractivista extremo y capitalista que tanto defendía su candidato. Ya que se adjudican el triunfo y están tan de acuerdo con esa visión de desarrollo, lo más justo y solidario es pedirle amablemente al nuevo gobierno que empiece la extracción masiva de recursos naturales directamente en Boyacá, Antioquia y el centro del país. El medio ambiente de las periferias seguro les agradecerá ese sacrificio patriótico.

  3. Annne. dice:

    Mensaje de una guajira académica en el exterior:
    El veredicto de la física global y el verdadero reto de nuestra tierra.

    Estimados paisanos y lectores:Como guajira que hoy se encuentra en el exterior dedicada a la academia, sigo conectada cada segundo a los debates de nuestra península. Hoy quiero compartirles una perspectiva alfa, estrictamente técnica, alejada del ruido político tradicional. Deseo dejarles un mapa conceptual definitivo sobre la realidad biofísica del planeta, un conocimiento científico que nuestra comunidad y, sobre todo, quienes toman decisiones económicas, no pueden seguir ignorando por culpa de discursos coyunturales.

    .El planeta Tierra funcionó bajo un estado biofísico de relativo equilibrio durante los últimos 11.700 años (el período conocido como Holoceno). Sin embargo, la presión de la actividad humana industrializada rompió esa estabilidad. Ya no vivimos en el clima de hace 100, ni de hace 50 años; las anomalías térmicas y la alteración de los ciclos climáticos son realidades medidas por satélites, no opiniones académicas.El mecanismo es puramente físico: la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) libera de forma masiva gases de efecto invernadero (GEI) como el dióxido de carbono. Estos gases se acumulan en la atmósfera y actúan como una manta térmica, atrapando el calor del sol que normalmente irradiaría hacia el espacio. Este exceso de calor global tiene un receptor directo: la criosfera, es decir, las masas de hielo polar y glaciares que han estado confinadas por milenios. Al derretirse este hielo, millones de kilómetros cúbicos de agua dulce entran a los océanos. El sistema marino, al recibir un volumen con el que no contaba, experimenta un aumento sistemático de su nivel real. Para territorios costeros y peninsulares, esto no es una hipótesis: es la certeza matemática de inundaciones crónicas, retroceso de líneas de playa y salinización de acuíferos subterráneos.

    Por esta urgencia matemática se firmó el Acuerdo de París, un pacto global que busca limitar el aumento de la temperatura a menos de 2 °C respecto a los niveles preindustriales, reduciendo drásticamente el uso de fósiles. Paralelamente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcaron la meta del año 2030 como la frontera crítica para esta transición. Hoy, el veredicto científico es adverso: el tiempo se agota y las metas globales están severamente rezagadas

    .Este escenario nos enfrenta a una verdad absoluta para los mercaderes de la política: la transición hacia energías limpias no es un asunto de preferencias ideológicas, de romanticismo ambiental ni de «labia» discursiva. Es una necesidad física de supervivencia del sistema-tierra. Quienes pretendan hacer creer a la población que las leyes de la termodinámica van a moldearse o ceder ante discursos populistas o intereses económicos de corto plazo como explotaciones de minerales están cometiendo un analfabetismo científico peligroso. El clima no negocia con ideologías.

    Ante esto, muchos se preguntan qué necesitamos de las nuevas generaciones. La respuesta común de la política tradicional es pedirles que asuman un control sociopolítico inmediato. Pero la ciencia y la historia nos dan otra respuesta: no. Como bien lo expresa el Eclesiastés, todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora, y el liderazgo Ejecutivo ya les llegará en su momento de madurez. Lo que la fuerza económica y laboral activa necesita hoy de los jóvenes de La Guajira y Latinoamérica es algo más profundo: necesitamos que aprendan a pensar. Necesitamos que aprendan a construir preguntas técnico-científicas, a generar opinión basada en la evidencia y a estructurar comunidades de aprendizaje.

    Los retos a los que su generación se va a enfrentar en pocos años —la seguridad hídrica, la soberanía energética real y la resiliencia climática regional— no pertenecen a los manuales del siglo pasado. Les dejo este análisis con la rigurosidad de quien estudia el mundo, pero con el corazón de quien conoce la sed del desierto. La ciencia ya habló; nos corresponde a nosotros dejar de escuchar a los que no están preparados para comprender la ciencia de la vida.

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