VIVIR SABROSO UNA FILOSOFÍA DE LA VIDA

Hay seres que reúnen en su personalidad una nítida sencillez y una armónica grandeza. Quizás por esta confluencia atraen los ataques recurrentes de personas en las que confluyen como un torrente la banalidad y la mala bilis. Francia Márquez, vicepresidenta electa de todos los colombianos, suele ser objeto de este tipo de conductas dirigidas a zaherirla. Estas actitudes y los comentarios surgidos en diversas reuniones sociales ponen de manifiesto un racismo y un clasismo del tamaño de un mastodonte.

Una periodista de un medio televisivo le preguntaba en una entrevista, quizás sin mala fe, pero con inexcusable ligereza, si ahora que tenía la posibilidad de vivir a una cuadra del Palacio de Nariño se iba a mudar allí o si eso no hacía parte de lo que ella denominaba “vivir sabroso “. Francia, quien tiene la habilidad natural para defenderse de una experimentada gaviota, le respondió “si creen que porque me dan una casa presidencial ya estoy viviendo sabroso están muy equivocados. Vivir sabroso se refiere e a vivir sin miedo, a vivir en dignidad, se refiere a vivir con garantía de derechos.” A continuación, invitó a la comunicadora a investigar y a profundizar sobre este concepto.

Si la periodista hubiese indagado previamente por la genealogía de dicha expresión el enojoso e indignante momento se hubiese evitado. Esto es parte de una larga discusión social y económica. Durante décadas organismos financieros internacionales han empleado un concepto cambiante e inestable: el de desarrollo. La experiencia adquirida en diferentes países nos señala como a través de diversos proyectos que se amparan bajo, este concepto se ha destruido a muchas comunidades tradicionales en el mundo bajo el pretexto de conducirlas hacia la modernidad. Sin embargo, variadas sociedades humanas tienen sus propias concepciones de bienestar. Algunas de ellas las definen y aplican sin apelar a la metáfora biológica del desarrollo. Entre estas se encuentra la de “vivir sabroso”.

Vivir sabroso es parte de un acervo lingüístico y conceptual de las comunidades del Pacifico colombiano especialmente las del Chocó. Estos son modelos de organización social, política, económica y espiritual que proponen una relación de armonía con el entorno y con las demás personas. Ellos conllevan una praxis y una ética que pueden estar fundamentados en ontologías afro animistas como las estudiadas por el antropólogo Jaime Arocha…

Esta expresión también se emplea en el Caribe colombiano. En la inauguración del Carnaval de las Artes en Barranquilla en febrero del 2014 el destacado historiador Gustavo Bell Lemus, quien también ocupó la vicepresidencia de la República, aludió a este concepto citando a Juan Pablo Bonilla, una autoridad en la gestión ambiental, quien afirmaba que el verdadero proyecto de desarrollo debía apuntar “a vivir bien vivir sabroso y no convertirse en una carrera desesperada hacia un objetivo impuesto a las comunidades”. Bell nos recuerda que la sabrosura no es la irreverencia total, el desorden absoluto, ni aplicar la ley del más fuerte. “La sabrosura no nos viene dada porque ella se genera con buenos ingredientes y entre más ingeniosos y creativos seamos pues mejor será el resultado, el vivir bien el vivir sabroso”.

Esta filosofía de la vida no propone la exaltación desaforada de un consumismo estéril, perezoso y hedónico. No. Es una visión de futuro concebida en términos de posibilidades y oportunidades, y de la marcha decidida de una sociedad hacia un orden deseado.

Weildler Guerra Curvelo

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